Tiempo en la casa No. 47-48. Diciembre 2017 - enero 2018

ciudadanos cuando acepté su amable invitación. Participar en un plebiscito del cual depende el futuro de tu país es, creo, la primera obligación de una persona responsable. 61 Su salida de Inglaterra pocos días después coincidió con una invitación del gobierno francés, que aceptó. El 1º. de mayo de 1947, Kazantzakis fue nombrado consejero para asuntos literarios en la unesco, en el departamento de traducción de obras clásicas. Tenía encomendado elaborar el trabajo preliminar respecto a cómo organizar la traducción a diferentes idiomas de todos los libros claves de todas las épocas en las diferentes ciencias. Su trabajo sería presentado en la Segunda Conferencia General de la unesco, que se realizaría enMéxico del 3 al 8 de noviembre.“Enorme plan, que haré lo posible por concentrar y reducir, para hacerlo réalisable . Surgen innumerables problemas: ¿Qué libros se consideran clásicos (en el sentido amplio?, ¿cómo elegirlos?, ¿quién y cómo los traducirá?, ¿cómo y quién los editará? Trataré de poner un poco de or- den en el caos, si me dejan. [...] Espero terminar pronto con el rapport en la unesco para poder estar un rato en México, y después me entregaré de nuevo a la soledad”. 62 Y cuatro meses después: “A finales de octubre me voy a México para defender en la Conférence générale de la unesco el rapport que hice para la traducción de todas las obras importantes que ha hecho el hombre hasta hoy.Me quedaré unmes enMéxico”. 63 Kazantzakis no fue a México: A última hora decidieron que “su presencia era más necesaria en París”. “Así pues, tal vez me quede en la unesco hasta la primave- ra, y con el dinero que he ahorrado en N[ueva] York me vaya a América (tal vez a México), donde me quedaré algunos meses, para que mis ojos vean mundo nuevo y para consolarme. Y si encuentro tranquilidad, trabajar”. 64 El gobierno griego no le renovó el pasaporte, temeroso de que fuera a realizar actividades políticas trasatlánticas. El 25 de marzo de 1948 presentó su renuncia a la unesco, al considerar que su presencia allí era ya inútil. Kazantzakis había enviado como obsequio a Prevelakis en 1936 la Antología de poesía mexicana de Eduardo de Ory, editada en Madrid por Aguilar ese año. Muchas veces declaró que anhelaba conocer las tierras de los conquistadores. Seguramente otra suerte hubiera corrido su obra, que fue bien recibida en el sur de América. Conocía y siguió de cerca la producción literaria de nuestro continente. Limni, 27 de octubre-15 de noviembre de 2016. 61 El disidente , cf. pp. 508 y 532. 62 Cuatrocientas cartas , a Prevelakis el 6 de mayo de 1947, p. 568. 63 Idem , p. 582. 64 Ibid , p. 584.

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