Ellas solas
Gaëlle Le Calvez
 
 
 
 

Ellas: cuatro mujeres, cuatro pasados y un mismo destino. La obra, de Lanford Wilson, está construida a partir de dos historias que se entrelazan y se complementan. En la primera parte de la acción, "Ellas" son Carol y Sandra. Estamos en los años setenta. Dos amigas se reencuentran por casualidad y pasan unas horas juntas intercambiando palabras sueltas, bebiendo, desenterrando el pasado y urgando en el presente. Carol (Carmina Narro) representa a la mujer de clase alta, casada, con dos hijos y dedicada a su hogar. Sandra (Martha Bátiz) es una diseñadora de modas reconocida, que vive en un departamento --donde transcurren las dos historias-- agradable y lujoso de Nueva York.
Las dos tienen "todo" para ser felices: Carol, la familia perfecta; Sandra, el éxito deseado. Sin embargo, a medida que el alcohol entra por sus venas, sus máscaras se desmoronan y aparece su rostro verdadero: el de la soledad. Confiesan sentirse insatisfechas pero no están dispuestas a renunciar a lo que han obtenido. El sueño realizado a lo largo de todos estos años no llena su existencia.

En la segunda parte, veinte años después, entran a escena Agnes y Rachel. Hijas de la insatisfacción, pertenece a la famosa "generación x". Aunque la escenografía sigue siendo la misma en apariencia --un sillón beige en medio del escenario-- la atmósfera es otra, menos apretada pero más caótica y perturbante. Agnes y Rachel viven juntas, es decir, comparten el mismo departamento. A diferencia de Sandra y Carol, no intentan comprenderse la una a la otra, sino a sí mismas. Rotundo fracaso. No hay comunicación posible consigo mismas, ni diálogo entre ellas. Hablan sin escucharse, gritan sin comprenderse. Son miradas, posturas y movimientos que no concuerdan, que nunca se encuentran.
La dirección de Rubén Ortiz enfatiza, a través de todos los elementos que conforman la obra (principalmente con el trabajo actoral) la falta de comunicación y la soledad de estas mujeres. Mujeres que han abandonado su rol tradicional de amas de casa, por un sueño incierto y malogrado. La interpretación de los personajes es --intencionalmente-- caricaturesca, las voces y las actitudes, exageradas dándole así un tono fársico a la obra. La risa prepara el terreno para la reflexión y para la estocada final.

En Ellas solas, Lanford Wilson ridiculiza a la mujer que se niega a sí misma y que quiere ser lo que no es. Se burla de la "self made woman" y del "American dream" y con esto ejerce una crítica lúcida e implacable de la sociedad americana
 Regresa al índice de la revista julio-agosto 1998
Regresa a la página de Difusion Cultural 
Universidad Autónoma Metropolitana
Fermín Suárez Rodríguez.