La Ópera de Beijing

Cecilia Medina H.

De los numerosos tipos de teatro regional que existen en China, la Ópera de Beijing, conocida como ching-chui es la que ha alcanzado la más alta reputación. Considerada la máxima expresión de la cultura China, es un tesoro nacional cuya historia data de 200 años y que conjuga artes y disciplinas donde drama, canto, música, declamación, pantomima, danza, artes acrobáticas y marciales, se funden para dar como resultado la más refinada forma de ópera.
Aunque se le conoce como Ópera de Beijing, sus orígenes no están en Beijing sino en las provincias chinas de Anhwei y Hupeh. Ahí se practicaban los estilos erh-huang y hsi-p'i, que durante el siglo XVIII adquirieron gran popularidad. Por algún tiempo la provincia de Anhwei fue considerada el más importante centro de ejecución de estos dos estilos, colectivamente llamados p'i-huang. En 1790 varias compañías de teatro viajaron desde el sur de China hacia Beijing para celebrar el octagésimo cumpleaños del emperador Ch'ien- lung (1736-1796), éstas introdujeron en la capital los estilos erh-huang y hsi- p'i que, al ser ejecutados en combinación, se integraron dando inicio a partir de ese año, al estilo de la Ópera de Beijing.
En sus inicios, se presentaba en salones de té donde las conversaciones y las reuniones sociales eran tan importantes como el espectáculo mismo; el público no permanecía en silencio durante las funciones. La gente rica a menudo la incluía privadas, en teatros-restaurantes o en residencias privadas. Más tarde pasó a los nuevos teatros --construídos bajo patrones occidentales-- adecuados para este tipo de espectáculos.
El teatro y la música como profesiones eran considerados del más bajo nivel social. La mayoría de los actores ingresaban en la escuela para recibir entrenamiento como aprendices desde la infancia, debido a que sus padres no podían alimentarlos. Niños de alrededor de 7 años llevados eran llevados a Beijing, desde distintas regiones del país. Éstos eran sometidos a sesiones de trabajo torturantes, con el objeto de perfeccionarse en el canto y las técnicas de ejecución. Cualquier error, o aún el éxito, podía traer como consecuencia terribles castigos físicos por parte de sus maestros.
Los espectáculos mixtos estaban prohibidos y todos los papeles eran ejecutados por actores hombres. Eran artistas tan, es decir, que ejecutaban los papeles femeninos. Esta categoría de actores dominaba durante el periodo temprano de la Ópera de Beijing. Después de 1900, actores importantes eran contratados bajo un nuevo sistema escolar, y la práctica de contratar niños como aprendices de actores comenzó a desaparecer. Sin embargo, no fue sino hasta que los comunistas entraron al pode que la tradición de hombres interpretando papales femeninos terminó.
Hasta 1860 los emperadores había despreciado la Ópera de Beijing por considerarla una forma vulgar de entretenimiento, hasta que el emperador Hsieng-feng (1851-61) invitó a algunos artistas de la ciudad a actuar en los palacios en honor a su trigésimo cumpleaños. Su experimento duró poco, él mismo huyó de Beijing para escapar de las fuerzas armadas extranjeras. No obstante, en 1884, la emperatriz Dowager Tz'u-hsi volvió a invitar actores como parte de la celebración de su quincuagésimo cumpleaños, convirtiéndose así en su fuerte benefactora, y en gran medida responsable de su condición de prosperidad en los últimos años de la dinastía Manchu (1644- 1911).
El periodo de la República (1912-1949) destacó por el gran número de actores que brillaron. El patronato imperial ya no era importante, pues eminentes ciudadanos de altas esferas sociales patrocinaban la Ópera de Beijing. Los antiguos salones de té continuaron floreciendo, pese a la construcción de los nuevos teatros.
La Ópera de Beijing, son su vertiente folklórica y campesina, se dedicó a la recreación de viejas tradiciones, historias y mitología, haciendo gran énfasis en el drama heroico. Después del establecimiento de la República Popular China (1949), los comunistas la reformaron de acuerdo con la ideología de Mao Tse-tung; el arte representaba los intereses de una clase particular. Por ello demando que la Ópera de Beijing debía estar al servicio de los trabajadores, campesinos y soldados, y no al de la aristocracia feudal o burguesía. El arte debía ser propaganda explícita para la revolución, y ayudar a convertir las masas al socialismo.
Los reformistas hicieron cambios en los textos y convenciones para poner énfasis en el patriotismo y la democracia; desarrollaron un grupo de Óperas de Beijing con temas contemporáneos. Desde 1964 la ópera tradicional desapareció virtualmente bajo la influencia de la esposa de Mao Tse-tung, Chiang Ch'ing y sus partidarios, pero ingresó después de su caída en 1967. Las nuevas óperas, particularmente los 'modelos' (yang-pan) de Chiang Ch'ing, eliminaron todas las historias acerca de las dinastías que contenían actitudes de humillación ante los nobles-- sustituyéndolas por las de la Revolución China y la lucha de clases dentro de empresas socialistas o comunas, poniendo gran énfasis en el heroísmo de un miembro líder del Partido Comunista y sus creencias revolucionarias.
En la ópera tradicional el escenario es extremadamente simple, en contraste con la actuación que es extraordinariamente compleja. Están presentes en todo momento, simbólicos elementos que representan situaciones particulares y describen el carácter y atributos de los distintos personales, estos se expresan a través de los movimientos de las manos, dedos, pies y ojos; forma de caminar y usar la ropa, los colores, el maquillaje y vestuario.
Los personajes en la Ópera de Beijing no se categorizan por rango vocal, como en la ópera europea, sino por el tipo de personaje que representan. Existen 4 tipos básicos de personajes: sheng tan, ching y ch'ou. Los sheng son los principales personajes masculinos, de los cuales existen 3 subdivisiones principales: el lao-sheng ('cheng viejo'), es un hombre barbado que representa a un personaje de mediana edad y canta con voz de barítono. El hsiao-sheng ('sheng jóven) no utiliza barba y canta generalmente en falsete. El wu-sheng ('sheng militar') actúa papeles de guerreros y porta trajes que simbolizan armaduras. Como todos los exponentes de papeles de guerreros y porta trajes que simbolizan armaduras. Como todos los exponentes de papales militares, éste debe ser experto en acrobacias, que representan luchas o batallas.
Los papeles femeninos son llamados tan. Sus clasificaciones incluyen distinciones entre civil y militar. Las principales tan civiles son las ch'ing-i y hua-tan. La primera, es la hija virtuosa de una digna esposa. Usualmente canta en un falsete agudo, utilizando movimientos delicados y normalmente bajando la mirada. La hua-tan ("tan flor") es la mujer coqueta. Sus gestos y sus trajes son mucho más alegres, su expresión facial y sus ojos son más vivos.
Los ching representan papeles de guerreros, bandidos, estadistas o dioses. Su principal característica es el maquillaje de la cara. El color, muestra el carácter del hombre que lo lleva: escarlata indica valor y dignidad; el blanco, traición; el negro, fuerza y honestidad, etc. Existe una infinita variedad entre el color y el patrón en la maquillaje del ching. Este tipo de actor requiere un volumen vocal más potente y una mayor versatilidad.
El ch'ou es el payaso, emplea un parche blanco alrededor de sus ojos y nariz. Él es el personaje con más posibilidades de improvisación y su técnica incluye la habilidad de deleitar con bromas espontáneas.
En la Ópera de Beijing las secciones de diálogo y canto cuenta con acompañamiento orquestal. Los instrumentos incluyen cuerdas, percusiones y alientos. Los instrumentos de dos cuerdas y arco utilizados son el ching-hu, para acompañar a los cantantes de papeles masculinos, y el erh-hu, más grave, para los papales femeninos. Los demás instrumentos de cuerdas no utilizan arco. Estos incluyen la p'i-p'a, laúd de brazo corto, el yüeh-ch'in, guitarra circular de cuatro cuerdas y el san-hsien, especie de balalaica de tres cuerdas.
Los instrumentos de percusión incluyen tambores, castañuelas, gonges y platillos. De cada uno de éstos existen varios tipos. El intérprete del hsiao-ku, un pequeño tambor y uno de los más importantes de la orquesta, es el director de la agrupación y es quien determina el pulso que todos deben seguir. Los instrumentos de alientos son el sheng, zampoña de trece a diecinueve flautas de bambú de diferente longitud, el ti-tzu, flauta de bamboo transversal, y el so-na, un instrumento de doble caña.
En la música de la ópera de Beijing no existe la armonía y las fuertes distinciones en las dinámicas no se consideran importantes. Sin embargo, las melodías en los dos estilos dominantes, erh-huang y hsi-p'i, pueden variar infinitamente para dar un significado emocional distinto: erh-huang sucede generalmente en secciones serias; hsi-p'i es más alegre y vivo. Para ambos estilos existen melodías llamadas fan, que ocurren en pasajes tristes o lamentos.
Los diseños y colores tienen un significado específico que simboliza una gama de atributos: el rojo simboliza lealtad, valentía, rectitud; el negro representa franqueza y generosidad, o imparcialidad e integridad; azul, fuerza y sagacidad; morado, firmeza, tranquilidad; amarillo intrepidez y serenidad; blanco, un personaje engañoso e intrigoso; los plateados y dorados son utilizados exclusivamente por espíritus y dioses.
Los tipos de maquillaje facial son ricos y variados, representando distintos personajes e imágenes. El vestuario es de un alto valor estético, basado en los vestidos en boga durante la dinastía Ming, en la China de hace 4 siglos. Magníficos, elegantes y brillantes, la mayoría de los trajes son bordados a mano. Como el maquillaje facial, el vestuario representa al personaje particular.
Existen alrededor de 1 000 historias en el repertorio de la Ópera de Beijing clásica. Estos se dividen en dos categorías: wen (civil) y wu (militar). Las wen representan historias de amor o temas sociales y las wu proezas militares de héroes o bandidos.
Las fuentes de muchas de las historias son dramas de las dinastías Yüan (1280-1368) o Ming (1368-1644). Otras son tomadas de novelas clásicas famosas, óperas, leyendas y narraciones poéticas. Otro estilo de espectáculo es el diálogo representado en un lenguaje similar al discurso cotidiano, y la pantomima ejecutada con gestualidades ordinarias. La combinación de todos estos elementos hace que la Ópera de Beijing refleje ante los ojos del espectador las emociones que nutren su vida, valores tan legendarios como lo son sus propias raíces.

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