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CUATRO ROSTROS EN EL
ESPEJO
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| Theo Abadi (1988), Margot
Agami (1987), Esther Altaled (1987) y Lilián Cohen (1986) pertenecen
al Taller de Creación Literaria coordinado por Jenny Asse Chayo.
Los textos aquí incluidos son del libro Cuatro rostros en el
espejo (edición de autor, México, 2001, 98 pp.). Se trata
de la primera publicación de estos jóvenes autores. |
| Selección de Rodolfo
Bucio |
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Fuego
en el paraíso
Theo
Abadi
Primavera
Vuelan pájaros
azules,
mariposas entre cielos;
los rayos amarillos del
sol
sobre mi reflejo.
Los frutos maduran
sobre los grandes árboles
verdes;
siento el amor dentro de
mí.
La luz y la oscuridad
A mi papá
Tuviste palomas
blancas,
también palomas negras,
cielos azules,
cielos negros;
corazones oscuros y rojos,
lágrimas azules y
púrpuras,
fuego y cenizas.
La armonía fue interminable,
la discordancia también.
Hubo más luz que
oscuridad…
Encontraste en el día
las sombras,
en la noche encontraste
a Dios.
Las manos del mar
Granos de arena
resbalan entre mis dedos. La brisa del mar toca mi rostro. De pronto y
sin pensarlo entro en las grandes olas y me sumerjo; bailo y canto a su
ritmo, juego con ellas y poco a poco, como si unas grandes y arrugadas
manos me fueran jalando, voy más y más lejos, hacia la profundidad
de las aguas; hasta que ya no puedo sentir el aire fresco. Mi cuerpo, inmóvil
como estatua, se hunde más y más hasta tocar la arena del
mar. De pronto veo, como en un sueño, unas personas que bajan por
mí, me sujetan y me elevan hasta el gran cielo: el paraíso.
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Una luz entre las
sombras
Margot
Agami
Cae la lluvia
Gota a gota cae la lluvia,
va mojando las hojas caídas
de los árboles,
el agua del cielo las hace
sentir complacidas.
Gota a gota sonroja los rostros
de las flores
limpia su piel,
amable y pura.
La lluvia refleja los sentimientos
del cielo;
se siente solo,
ni el sol ni la luna están
presentes:
el sol tras las nubes y
la luna descansa.
Llora gota a gota el cielo,
se desahoga y ahoga a las
pequeñas frutas
que maduraron con el tiempo.
Gota a gota cae la lluvia,
en su agua pura se refleja
mi rostro.
Sé quién soy
cuando me miro en ella.
Ritmo de mi corazón
Ritmo del corazón,
me llevas a una música
que no tiene palabras.
Música del corazón,
me llevas a una melodía
que habla por sí
sola.
Melodía del corazón
me llevas a buscar una voz.
Voz del interior
la que me dice todo,
la que está en contacto
con el ritmo,
la melodía y la música,
esa es la voz de mi corazón.
Cómo ser un buen
poeta
¿Cómo
ser un buen poeta
que te sepa abrir las puertas?
Correr por tus caminos
y buscar nuevos destinos,
entrar en tu estación
y escribir una canción.
Disfrutar de tu hecho,
en tu mente plantar un helecho;
combinar en tu cabeza
las letras con destreza.
Que la vida corra por tu
mente,
que tus últimas verdades
estallen en tus sienes.
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Mi corazón
encerrado en una hoja
Esther
Altaled
Palabras ocultas
La noche está
tranquila,
no hay ruido ni sombras,
ni luz que me pueda guiar.
Prendo algunas velas.
Frente a mí hay un
espejo;
me veo,
descubro mi piel suave,
mis labios sellados,
mi fuerte mirada sobre mí.
Mi corazón encerrado
en el espejo.
Manto de luz
Él, tan negro
como la noche,
inspira confianza en su
caminar;
con miedo y oscuridad
pasea por la ciudad
buscando alguien a quien
amar.
Tú, envuelta en tu
manto de luz,
quieres alcanzar la libertad.
Sola en el mundo,
no encuentras la manera
de escapar
de ese manto que encierra
tu libertad.
Algún día sus
caminos se encontrarán
entonces los dos,
juntos en la oscuridad,
danzarán
bajo la sombra de un manto
de luz
que envolverá para
siempre la soledad.
Las últimas
letras
Sentada en una rama
escribo, imagino, sueño letras
que con una tinta fresca
manchan mi corazón.
Las hojas de los árboles
caen sobre mi cuerpo, alas
de pájaros blancos
rozan mi piel.
Caigo, una sombra se acerca,
me invita a bailar con
ella. En la danza todo se
ilumina, mi rostro brilla.
De pronto la sombra desaparece.
¿Qué hago aquí?
¿Dónde estoy?
Sólo escucho las
voces de los ángeles que cantan.
Mi corazón ha dejado
de latir.
Una última gota de
tinta cae sobre mi cuerpo.
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Sueños encontrados
Lilián
Cohen
Tormenta
A mi mamá
¿Qué
pasa?
¿Qué sucede?
Mi vida se acabó;
ayer era una niña,
ahora ¿quién
soy?
Tormenta del recuerdo
que apaga mi esperanza,
ayer eran flores,
ahora gotas negras
borrando el rostro de mi
niñez.
Fuego del alma
De la música
brotan las palabras,
del fuego sentimos el calor,
de la tristeza nace el llanto,
del miedo surge la oscuridad.
Cuando una flor se marchita,
cuando una hoja cae del
árbol,
cuando trato de sanar una
herida
fuego ardiente resbala de
mi alma.
Piel de tus sueños
Me quemas,
me maltratas,
me rompes;
derramas en mi piel
la tinta de tus sueños,
dejas que llueva en mí
tu corazón.
No manches mi cuerpo puro
con palabras vanas,
escribe en mí palabras
que dejen una huella blanca.•
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