
La historia y más allá
La antropología, dentro de las ciencias sociales, es la que
encara con mayor franqueza los fenómenos culturales, aunque tienda
a limitarlos en cuanto a su valor estético y, sobre todo, a buscarlos
en los márgenes de las corrientes culturales dominantes, en eso
a lo que se da el nombre a veces peyorativo de "folclor".
escucha"Los otros" son los autores del arte que usualmente estudian
los antropólogos, pero al menos buscan la fidelidad del hecho y
la exactitud del dato, en contraposición a la sociología,
por ejemplo, que no deja mucho que recoger después de la autopsia.
Gracias a la antropología, muchos cantos y narraciones populares
se han salvado de la extinción o de la segregación, aunque
al frecuente precio de convertirse en curiosidades de museo, ajenas a quien
las lee o escucha.
La historia también se beneficia de los hechos estéticos,
de dos maneras diferentes: en la consecución de datos a través
de aquéllos y en su clasificación cronológica o interpretativa.
Esto fue lo que hizo Vicente T. Mendoza, sin ir más lejos, con muchos
de los cantos populares mexicanos: recopilarlos y darles un sentido histórico.
El corrido mexicano y Décima y glosa en México, sus obras
más importantes, son documentos básicos para la ubicación
histórica de dos corrientes estéticas populares fundamentales
para la comprensión de ciertos aspectos de la cultura de un país
rico en tradiciones e historia.
No obstante, y sin el afán de cometer una injusticia, es clara
la distancia entre los hechos estéticos que registra Mendoza y la
disciplina desde la cual los registra; es decir, la historia. Por lo que
se planteó al principio de este artículo, nada más
natural: las ciencias sociales y la estética tienen una guerra a
veces tácita, a veces declarada, que parecería irresoluble.
Sin embargo...
El recurso del método
Cualquier disciplina que estudie los fenómenos estéticos
deberá, por fuerza, cumplir un papel subordinado. Muchas disciplinas
(la crítica, las ciencias sociales, la psicología) olvidan
esta premisa básica y tratan de rebasar en sus alcances el objeto
de sus estudios. El resultado: de disciplinas subordinadas tienden a convertirse
en disciplinas parasitarias, que llegan a matar por asfixia lo que es su
razón de ser.

Lo importante de la crítica es el hecho estético que estudia,
no la crítica misma. La sociología no tiene valor por encima
de los fenómenos que analiza. La psicología no puede erigirse
por encima de las cosas humanas, pues de ellas se nutre y ellas son su
origen y su fin.
Desde ese punto de vista, y ya que se habló de corridos, es
interesante el trabajo del sociólogo Antonio Avitia Hernández,
El corrido histórico mexicano, publicado recientemente por la editorial
Porrúa, en la colección "Sepan cuantos..."

El punto de partida del trabajo no es el registro de corridos mexicanos
a partir de un método historiográfico, sino el registro de
la historia con los corridos como eje central. Avitia Hernández
parece apostar a una carta fuerte: no hay hecho histórico que no
se encuentre registrado en corridos o en formas artísticas análogas
de expresión popular, y no hay personaje importante, desde la Independencia
hasta la actualidad, que no esté reflejado en los cantos populares.
El resultado son cinco tomos, en los cuales Avitia se lanza a un trabajo
que toma en cuenta, simultáneamente, dos líneas de comprensión:
por una parte, presenta corridos históricos; por otra, la descripción
del contexto histórico que hizo posibles los corridos.
El trabajo, producto de más de 20 años de investigaciones,
no intenta ajustar el hecho estético a la metodología (la
praxis a la teoría), sino seguir un fenómeno que marca su
propia metodología, que es a la vez el objeto y el método
de estudio. Es, ni más ni menos, un ejemplo de honestidad intelectual
que no es frecuente encontrar cuando hay manifestaciones artísticas
de por medio.
Ciencias sociales y estética: agua y aceite. Pero vale la pena
intentarlo. * Para beneficio del lector, se aclara que se pusieron muchísimos
huevos antes de que apareciera la primera gallina sobre la faz del planeta.