La magia de Gloria Contreras

Guillermo Raigosa García
El fenómeno de la percepción del arte se da a través de la sensibilidad del ser humano, la cual se va acrecentando progresivamente hasta alcanzar cumbres insospechadas; sin embargo, es notoria la tendencia a ocultar las reacciones que provoca la emoción derivada del proceso de sensibilidad, sobre todo entre el género masculino. El machismo ha frenado la libertad y la espontaneidad de manifestarse tal como brotan las reacciones emotivas ante el fenómeno del arte. En cambio, las mujeres generalmente se desbordan, casi sin limitación alguna, en la expresividad de sus emociones.
En la Casa Universitaria del Libro, en el mes de febrero de 1998, se llevó a cabo la presentación del libro Bailando lo real maravilloso, de Mitchell Snow, en la cual se produjo un hecho conmovedor e insólito: el autor, ya para culminar la presentación, trató de aludir al motivo que lo llevó a escribir, pero no pudo hablar más de dos minutos porque la emoción lo dominó totalmente y un torrente de lágrimas lo obligó a callar; de pronto se desgranó un prolongado y nutrido aplauso de la concurrencia. Una vez repuesto de la emoción, el escritor se refirió a la inolvidable impresión que experimentó al asistir en Washington a las funciones del Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dirigido por la maravillosa coreógrafa Gloria Contreras. En esa ocasión, el Taller celebraba su tercer aniversario. La sensación indescriptible de recrearse con la danza, la perfección con que la ejecutaron los bailarines y la belleza de las coreografías provocaron en Snow una profunda transformación en todo su ser, de suerte que al interpretarse "Huapango" decidió unirse al Taller para vivirlo plenamente, estudiarlo y escribir sobre el mismo.
La experiencia sentida por el escritor ha sido también vivida por muchos. En verdad, asistir a las presentaciones del Taller Coreográfico es un acontecimiento conmovedor e inolvidable, saturado de magia, de belleza, de armonía, de disciplina y de expresividad incomparables. A través de 27 años de existencia, se ha constituido un ferviente y numeroso público que asiste con frecuencia a las presentaciones, conformado esencialmente por estudiantes universitarios. Pero el arte dancístico no se constriñe a ese ámbito; alcanza al público común, llega a los jardines y aun a algunos reclusorios.
Gloria Contreras es la directora del Taller Coreográfico y su formación como coreógrafa se explica por las enseñanzas que recibió de George Balanchine, el gigante de la coreografía del siglo XX, en Nueva York. De su maestro adquirió la propensión de convertir el ballet en un arte verdaderamente popular, así como a consagrarse en cuerpo y alma a la coreografía. Sus facultades creativas causan asombro; ha estructurado un amplísimo repertorio en sus bailarines, casi 200 ballets, que comprende desde los cantos del siglo XII hasta las más recientes composiciones musicales de vanguardia en México.
Resulta explicable la mágica creatividad coreográfica de Gloria Contreras ante una de las más impresionantes lecciones que recibió de su maestro Balanchine, quien decía que antes de comenzar la creación de un ballet se debía estudiar a fondo la partitura musical, teniendo esmerado cuidado en que las ideas coreográficas surgieran de las frases musicales, de la métrica y el ritmo. Así es como ha florecido el impresionante número de bellísimas coreografías de nuestra gran artista, estrenadas la mayor parte en su sede, la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario; pero otras muchas en Nueva York, Filadelfia y Baltimore.
Acudir a las presentaciones del Taller es entrar en contacto con la más alta calidad danzística, con la excepcional disciplina de los bailarines y el insuperable grado de expresividad que han logrado, todo ello resultado de su infatigable trabajo y de la pasión por alcanzar la perfección. La importancia de formar bailarines se demuestra con el hecho de que en la compañía todo mundo es bien recibido. Se abren cursos de danza clásica para principiantes, intermedios y avanzados; de contrología e iniciación a la danza y ballet clásico en todos los niveles; infantil especial de cuatro a seis años (pre-ballet); infantil de siete a 12 años, adolescentes y adultos, en horarios matutinos, vespertinos y nocturnos. Además, se ha diseñado el curso de anatomía aplicada a la danza.
Increíble resulta el número de compositores en cuyas obras Gloria Contreras se ha inspirado para crear sus coreografías, sin que haya pasado por alto a los mexicanos. La revisión del catálogo de ballets consigna nombres como Rodolfo Campodónico, Manuel M. Ponce, Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, Manuel Enríquez, Eduardo Mata, Leonardo Velázquez, Federico Ibarra, Mario Lavista, José Antonio Alcaraz y José Pablo Moncayo, sin que el orden corresponda en manera alguna a la importancia de las composiciones, pues el "Huapango" de Moncayo es quizás el ballet más característico del Taller. Además de las obras de música culta, en el trabajo tesonero y admirable de nuestra coreógrafa se contemplan joyas del universo jazzístico, como son los ballets "Rapsodia en azul" de George Gershwin, "8 x jazz" de Dave Brubeck, "Jazzotomía" de Juan José Calatayud, y otras más. Del gran compositor ruso Sergei Rachmaninoff son notorias dos coreografías, a cual más hermosa y perfecta: "Sólo para un ángel contemporáneo" y Alaíde."
El proyecto del Taller Coreográfico consiste en la formación de una sólida tradición de ballet neoclásico en nuestro país; cuenta en su favor con la participación de cierto número de bailarines que ha inspirado, con un público devoto cada día más numeroso y la conflucencia de compositores, escritores, escenográfos, pintores, diseñadores y fotógrafos que se consagran con todo su entusiasmo y admiración a la compañía. La actividad que se desarrolla es inusitada en nuestro medio y para ilustración basta un botón: el Taller ha publicado 13 libros de técnica dancística, ensayos, arte y poesía inspirados en su trabajo.
Las coreografías de Gloria Contreras tienen un sello peculiar: se impregnan de poesía y en ellas se amalgama la escultura, la arquitectura, la mística, la matemática, la historia y la antropología. En una ocasión Blanchine le dijo: "Tú no quieres hacer coreografía, tú lo que quieres es hacer poesía". Y esa expresión ha resultado una verdad contundente.
El Taller Coreográfico de la UNAM, en sus giras por países extranjeros siempre se ha cubierto de nutridos aplausos, éxito y admiración, y paralelamente ha sembrado recuerdos imborrables, fama y respeto para México.©
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Elaboración: Manuel Hernández Rosales