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LEGISLACIÓN UNIVERSITARIA

discusiones fue retomar la actividad de los Consejos Divisionales y hacer partícipes a nivel de unidad académica y de

Universidad a los demás órganos colegiados para formalizar institucionalmente esta actividad, mediante la cual se otorga

certidumbre y transparencia a los nombramientos de quienes integran los consejos y comités editoriales, ya que requiere de la

ratificación de las propuestas de los Directores de División, Rectores de Unidad y Rector General por los Consejos Divisionales,

Consejos Académicos y Colegio Académico.

La inclusión de la figura de los consejos editoriales y su vinculación directa con los órganos colegiados académicos, obedeció al

propósito de que dichos órganos cuenten con asesoría en la creación, promoción, apoyo o supresión de líneas editoriales y, en

general, para intervenir en la regulación de la producción editorial de las divisiones y para mantener el seguimiento de la actividad

de los comités editoriales.

La intervención de los órganos colegiados académicos se decidió en razón de la problemática derivada de las decisiones

personales que resolvían sobre las publicaciones, en virtud de lo cual se establecen tres momentos en que participan los órganos

colegiados académicos: al aprobar la creación, promoción, apoyo, modificación o supresión de las líneas editoriales; al ratificar a

quienes integran los consejos y comités editoriales; y al recibir los informes anuales de los consejos y comités editoriales. Lo

anterior, con el propósito de garantizar la calidad, la conveniencia y la pertinencia de las publicaciones.

Asignar las competencias respectivas a los órganos personales y colegiados requería de una adición reglamentaria. Para tal

efecto, era necesario integrar un conjunto de competencias que fuera consistente y complementario de las atribuidas

reglamentariamente, cuyos ámbitos de validez material, personal, espacial y temporal sólo podían ser ubicadas en el Reglamento

Orgánico, ya que la naturaleza típicamente operativa del documento, diferente en su estructura a la de un reglamento, no lo

permitía y, por otra parte, se rebasaba el mandato asignado a la comisión.

Por las razones aludidas, la comisión no abordó la construcción de la adición reglamentaria. Sin embargo, por ser una materia de

interés institucional no explorada por el Colegio Académico, el Rector General asumió la propuesta de adición al Reglamento

Orgánico con base en su facultad de presentar proyectos de reglamentación general ante el Colegio Académico con lo cual se

incluyeron las competencias necesarias acordes a los indicadores y criterios de las Políticas Operacionales.

Se enfatizó que los integrantes de los consejos y comités editoriales deberían ser personas de reconocido prestigio en el área de

conocimiento de que se trate, además de contar con publicaciones periódicas de alto nivel de especialización o de haber

publicado libros en la especialidad, antecedentes que garantizarán el criterio adecuado y la experiencia necesaria para evaluar

sobre la pertinencia y calidad de la obra que se pretenda publicar.

Se estimó adecuado recomendar a los órganos colegiados académicos procurar la renovación periódica de los integrantes de los

consejos y comités editoriales, con el propósito de evitar prácticas no deseadas de permanencia indefinida.

La formulación de las Políticas Operacionales contempla integralmente la labor editorial de la Institución y se sustenta

fundamentalmente en la actividad académica de los miembros del personal académico. Las publicaciones son una manifestación

de las actividades de investigación, de docencia y preservación y difusión de la cultura, por tanto, la Universidad deberá

garantizar la calidad del contenido y la presentación de todas sus publicaciones, considerando la pertinencia de las líneas

editoriales correspondientes, la vinculación con el exterior y el acceso de los grupos sociales a la cultura universitaria.

3.2 Producción y distribución editorial

3.2.1 Características formales

En relación con la edición y publicación se señaló que la primera responde a criterios de calidad en los procesos técnicos

de la producción, tales como: diseño, tipografía, papel, impresión, encuadernación, control de calidad y corrección de

estilo, entre otros. La publicación es el proceso por el cual se difunde a través de la impresión o de cualquier otro medio

una obra, a efecto de atraer a lectores potenciales.

Si bien constituyen orientaciones para la acción de los distintos sujetos que intervienen en la actividad editorial, se

establecen en las Políticas Operacionales los elementos que por disposición legal deben estar presentes en toda

publicación. Así los materiales susceptibles de publicación deberán contener los elementos previstos en la

reglamentación universitaria y en la legislación nacional, por lo que se destacó la necesidad de homologar a nivel

institucional el cumplimiento de dichas obligaciones. En este sentido, en toda la producción editorial deberá observarse el

registro respectivo; el uso de elementos de identificación institucional como monograma y logotipo; los créditos a los

autores; las regalías correspondientes, mismas que se pagarán una vez que la obra sea aceptada y de acuerdo a las

condiciones que establezca el convenio respectivo; las fichas bibliográficas; y los números internacionales normalizadores

que correspondan.

3.2.2 Calidad de los contenidos y presentación

El establecimiento de medidas operativas encaminadas a respaldar la actividad editorial en la Universidad se orientó a

través del reconocimiento de las prácticas positivas existentes en la Institución, entre las que se destacó el proceso de

evaluación de obras a cargo de los comités editoriales.

Por otra parte, se establecieron criterios para que en los contenidos, y presentación de los materiales se consideren,

entre otros elementos, la pertinencia de la obra que se pretende editar, entendida ésta como la necesidad de esa

publicación en el país en comparación con otras publicaciones; su trascendencia, en la medida que se considere

importante su publicación para un grupo de lectores potenciales; su vigencia, innovación o demanda en ciertos sectores

de la población.

La integración plural de los comités editoriales deberá garantizar la imparcialidad en las evaluaciones y en los dictámenes

respectivos. Asimismo, para garantizar independencia y agilidad en la dictaminación de las obras, se consideró que los

comités editoriales deberán enviar éstas en forma simultánea a tres evaluadores e informar a los autores del resultado de

la evaluación.