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LEGISLACIÓN UNIVERSITARIA

La definición del servicio social puede caracterizarse como una obligación de los estudiantes de realizar una práctica profesional en la

cual se desarrollan los conocimientos obtenidos en la licenciatura cursada, el término “egresado” a que se alude en el Reglamento, se

utilizó con el propósito de hacer la distinción entre los alumnos y aquéllos que ya perdieron tal calidad por haber concluido la totalidad

de los créditos que integran el plan de estudios de la licenciatura respectiva. Así, los egresados mantienen una vinculación con la

Universidad al estar inscritos en los planes, programas o proyectos de servicio social y tener acceso a los diversos servicios de la

Institución.

La práctica de servicio social, no sólo trata de contribuir a la formación académica y capacitación profesional del prestador, sino

fundamentalmente de que sus resultados produzcan beneficios a la sociedad y al Estado. El servicio social también tiene por objeto

resolver problemas socialmente relevantes en materia agraria, salud, trabajo, vivienda, readaptación social, producción, organización

familiar, emigración e inmigración, derechos humanos, conservación del ambiente, problemas de educación, desarrollo tecnológico,

distribución y consumo, entre otros.

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ESTRUCTURA DEL REGLAMENTO

4.1 Disposiciones generales

La legislación nacional establece como responsabilidad de las escuelas de enseñanza superior, cuidar la prestación del servicio

social de sus estudiantes y las faculta para establecer reglas en esta materia; sin embargo, el ejercicio de esta facultad debe

orientarse por la normatividad nacional existente.

Como consecuencia de lo anterior, gran parte de las normas de este Reglamento tienen un contenido similar al de disposiciones

del orden jurídico nacional; así, se mantiene la observancia de éstas en la definición del servicio social, el carácter temporal de

esta actividad, el beneficio que proporciona, la acreditación como requisito previo para obtener el título y la duración del mismo.

Se especifica como una característica de la prestación del servicio social su vinculación con los planes y programas de estudio.

Un elemento característico del Reglamento es el cómputo en horas en la prestación del servicio social. Se llegó a la

determinación de 480 horas como mínimo, con base en la premisa de que el tiempo mínimo aceptable legalmente es de 6 meses

y si se dedican 4 horas diarias en días hábiles, y meses de 4 semanas, el resultado es el antes referido.

Si bien en el Reglamento se determinó el mínimo de 480 horas para la prestación del servicio social, se especificó que éste

puede ser mayor si así lo determina el órgano colegiado respectivo, conforme a las características de los planes de estudio de las

licenciaturas que se cursan o cursaron.

Otra modalidad está relacionada con el cumplimiento del servicio social en función de etapas y objetivos, pues de esta manera se

pretende lograr la continuidad en el desarrollo de planes, programas o proyectos, y así eliminar la práctica de repetir acciones. El

Reglamento igualmente, establece disposiciones concretas en torno a la temporalidad, a la vinculación con los programas

académicos y a la solución de problemas nacionales. Estas reglas tienen apoyo en las Políticas Generales de la Universidad

Autónoma Metropolitana, según las cuales en los programas de servicio social deben establecerse distintas etapas de realización

con el propósito de que los alumnos cumplan con los objetivos de cada una de ellas.

Dada la dificultad para establecer una definición legal sobre la expresión “problemas nacionales”, se reconoce la competencia de

los órganos colegiados para determinar si se está frente a un problema de ese tipo, al momento de elaborar planes, programas o

proyectos de servicio social.

4.2 Planes, programas y proyectos de servicio social

Para establecer la posibilidad de crear planes, programas y proyectos de servicio social se consideró la organización de la

Universidad de tal modo que los planes se elaboren a nivel de la Institución, los programas a nivel de la Unidad y los proyectos a

nivel de la División; asimismo, se propicia la concurrencia disciplinaria en su elaboración y desarrollo pues pueden participar

órganos, miembros del personal académico y alumnos de la Universidad.

Los términos plan, programa y proyecto adquieren una significación especial dentro del Reglamento. Dichos términos son

conocidos y empleados con significados precisos dentro de la legislación universitaria; sin embargo, para efectos del presente

Reglamento se utilizaron de manera diferente en atención a los niveles institucionales de aprobación. Así, los planes provienen

del Colegio Académico, abarcan una o más licenciaturas de diferentes unidades; los programas, de los Consejos Académicos

abarcan una o más licenciaturas de diferentes divisiones de una Unidad; y por último los proyectos, de los Consejos Divisionales,

que involucran a una o más licenciaturas de una División. Por esta razón no requieren de aprobaciones sucesivas y un estudiante

se puede inscribir a un plan sin necesidad de que previamente se haya aprobado un programa o proyecto; y estos últimos no

necesariamente deben ser parte integrante del plan o estar apoyados en la existencia del mismo.

Por otra parte, estas denominaciones son las empleadas en la legislación nacional en materia de servicio social. Se estimó

conveniente destacar que si bien es cierto los órganos colegiados son los encargados de aprobar los planes, programas y

proyectos de servicio social, la operatividad de los mismos reglamentariamente queda a cargo de los Directores de División con

el objeto de hacer más ágil el procedimiento.

Se precisó que la publicación y difusión a que alude el artículo 14 del Reglamento, se enfatizaría a nivel interno bajo la pretensión

de promover la incorporación, de los alumnos o egresados a través de su inscripción a los planes, programas y proyectos de

mayor interés y que se vinculen con los planes de estudio que cursan o cursaron.

En el Reglamento se reitera la obligación del personal académico contenida en el Reglamento de Ingreso, Promoción y

Permanencia del Personal Académico, de elaborar y asesorar proyectos de servicio social subrayándose la importancia de incluir

en el informe anual que se refiere ese Reglamento, las actividades de asesoría como parte de las funciones que compete realizar

a los miembros del personal académico y que implicaría la evaluación del cumplimiento de los objetivos del servicio social. Se

consideró necesario señalar que los informes deben ser cuantitativos y cualitativos, pues sólo así puede evaluarse el

cumplimiento del servicio social y aportar elementos para fomentar, modificar, suspender o cancelar los planes, programas o

proyectos del servicio social.