XXV ANIVERSARIO
Palabras del Secretario de Educación Pública: Miguel Limón Rojas

Palabras del Rector General: José Luis Gázquez Mateos

*Agradezco muy especialemente la invitación que me ha hecho el señor Rector General para esta oportunidad de evocar juntos el significado que tuvo esta que fue hace 25 años una institución naciente, que fue fundada para dar respuesta a una demanda creciente de educación superior de jóvenes situados en esta poblada región de nuestra república.

Pero nació también para dar respuesta a una necesidad de construir una nueva alternativa a partir de un modelo que fue sin duda muy ambicioso y que partía de un fuerte principio de confianza en quienes tendrían la responsabilidad de poner ese modelo en marcha.

Había una Ley Orgánica, unos cuantos lineamentos y todo lo demás era un gran espacio abierto. Las características fundamentales de ese modelo las ha enunciado ya el señor Rector General, pero no podemos insistir en la importancia que tenía el considerar como un aspecto fundamental y muy novedoso de la institución el principio de la participación de estudiantes y de profesores en las decisiones fundamentales que la institución tomaba en la construcción cotidiana del modelo, en la conformación de planes y de programas de estudio.

La cercanía obligada entre investigación y docencia, el nuevo enfoque curricular como sustento de la disciplinas y la interdisciplina que además de comprender posibilidades del mayor interés en el orden de lo teórico, en la práctica significaba, entre otras cosas, una enorme posibilidad de intercambio, pero también un reto de convivencia entre quiernes procedíamos de muy diversas áreas, formaciones, hábitos de trabajo y expectativas que cada uno de nosotros tenía en relación con la nueva institución.

Desde luego que todo eso se desenvolvió en un ansioso espíritu innovador conformado básicamente con el entusiasmo de casi todos quienes tuvimos el enorme privilegio de participar en sus orígenes.

Hoy somos, por ello, muchos quienes debemos agradecer a esta Universidad el espacio generoso que nos brindó, la tolerancia con la que nos admitió y la oportunidad tan intensamente creativa y formativa que representó para muchos.

Porque efectivamente, fuimos muchos quienes llegamos a ella con la voluntad y el ánimo de servir a nuestro país a través de esta alternativa educativa inscrita en un contexto nacional que parecía exigir de todos nosotros una capacidad de contribuir para construir aquel presente que hoy es el futuro de ayer y que es el tiempo que nunca termina.

Pudimos gozar, y es justo reconocerlo, de todo la libertad necesaria para proponer, discutir y ensayar incluyendo, por su puesto, el lujo de muchos errores. Hoy podemos remejorar juntos ese gran conjunto de experiencias.

Para mi en lo personal es un gusto muy grande volver a encontrar en este espacio al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, al doctor Juan Casillas García de León, quienes generosamente me invitaron a participar en el proyecto.

Volver a ver al doctor Alonso Fernández, al ingeniero Enrique Taméz, a Carlos Montemayor, y recordar a algunas personas que no están presentes físicamente, pero que sí lo están seguramente en el ánimo de todos y para no correr el riesgo de omitir a nadie quisiera sólo referirme a dos personas: a Luis Villoro que fue el líder académico en el ámbito de las ciencias sociales.

Al doctor Fernando Salmerón, cuya inteligencia iluminada por una ética poderosa fue fundamental para asegurar la viabilidad de la institución en momentos de crisis. Por todas estas razones quisiera expresar que seguramente es para todos nosotros motivo de gran alegría volvernos a reunir en una institución que hoy se encuentra consolidada para desear a ella y a quienes continúan sirviéndole, que esta institución y ellos tengan éxito, tengamos todos éxito por el bien de la educación, por el bien de México.

Muchas gracias

*Tomado del Suplemento especial del XXV aniversario, 22/11/99.