Semanario de la UAM
10 12 2012
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Homenaje
A las 7 cabronas invisibles
de Tepito,
las de antes y aquellas por venir
Las siete cabronas e invisibles de Tepito
visitaron la Unidad Xochimilco de la UAM, como
parte del proyecto artístico de Mireia Sallares.
Foto: Octavio López Valderrama.
Verónica Ordóñez Hernández
A ocho cuadras del centro de la
ciudad de México, en un barrio co-
nocido y reconocido por sus calles
peligrosas, la bravía de la gente y
la venta de todo lo vendible, viven
y sobreviven doña Queta, doña
Lourdes, doña Chelo, Mayra, Ve-
rónica, Marina y Amelia:
las siete
cabronas e invisibles de Tepito.
El grupo de doñas acudió a la
Universidad Autónoma Metropoli-
tana (UAM) invitado por la Sección
de Actividades Culturales y el De-
partamento de Educación y Comu-
nicación de la Unidad Xochimilco
para narrar otra forma de ser Tepito.
La presentación se enmarcó
en el proyecto de la artista Mireia
Sallares consistente en dar voz a
las mujeres, pilar del barrio y es-
tructura de la familia que piensa
en colectivo y comparte la manera
de percibir la vida, dar la cara, ser
madre y enfrentar el entorno con
valor y dignidad.
Sallares plasma testimonios y
hace propias historias en un video
documental en el que destaca las
mayores cualidades: la invisibili-
dad con la que enfrentan la vida
diaria y el valor desplazado por de-
litos, operativos y hombres.
En un homenaje a esas muje-
res, la artista interviene el espacio
público con la instalación de un
monumento-pedestal de cemen-
to con una placa de aluminio que
reza:
A las 7 cabronas invisibles de
Tepito, a las de antes y a todas las
que vendrán.
Este trabajo forma parte de otro:
Obstinado Tepito,
con participa-
ción del hojalatero social Alfonso
Hernández, director del Centro
de Estudios Tepiteños que intenta
contrarrestar el estigma tepiteño
de barrio
macrabón
con el carisma
del lugar.
Gente neta, real
Las situaciones hay que enfrentar-
las con valor y pasión, pero siem-
pre con valores”, contó Verónica,
de 53 años y la mayor de 14 her-
manos quien se declaró “mujer res-
ponsable, comprometida, amorosa
e íntegra y aunque mi familia es
de padrotes y adictos la gente que
nace y vive en Tepito es trabajadora
y respetuosa hacia el ser humano”.
Doña Queta, de 67 años, ha
tenido una vida feliz como madre
de siete hijos; aunque drogadictos
nunca los dejaría solos: “buenos,
malos, ojetes son mis hijos y si los
agarran y se los llevan a la cárcel su
madre va primero”, aseguró.
La experiencia de vida no ha
sido fácil para doña Lourdes, ter-
cera de ocho hermanos de los que
tuvo que ser madre; “nos hemos
sobrepasado de equivocaciones y
he aprendido que hay que sentir
los golpes de la vida para reaccio-
nar”, sostuvo. La gente de Tepito es
neta, real y eso ayuda a seguir la
vida, añadió.
Caso excepcional es el de doña
Chelo: pese a los golpes propina-
dos por negarse a tener más hijos
procreó 10– “trabajé muchísimo
y fue esto y mi empecinamiento lo
que me ayudaron a dar estudios a
mis hijos: dos egresados de filoso-
fía, uno de ciencias políticas, otro
fue a escuela de paga y uno más
vivió 20 años en Alemania. Todos
salieron de Tepito, pero “siempre
regresan a verme”.
Como parte del
proyecto de Mireia
Sallares, el grupo hizo
escuchar su voz en la
Unidad Xochimilco