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[Semanario de la UAM | 23•01•2017]

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CIENCIA

Los murciélagos benefician los ciclos

de vida y aun así son agredidos

Necesario erradicar mitos

y leyendas, originados

por ser animales nocturnos

L

a ignorancia y la fobia convierten a los

murciélagos en una de las especies más

agredidas y su hábitat suele ser destruido,

aun cuando debieran ser protegidas porque be-

nefician el ciclo de la vida en la Tierra, es decir,

controlan plagas, polinizan, dispersan semillas y

reforestan, además de servir en la limpieza ge-

nética de ciertas poblaciones de animales, sos-

tuvo la licenciada en Biología Experimental Alma

Munguía Pérez.

En la

10ma. Feria de las ciencias y las humani-

dades

de la Unidad Iztapalapa de la Universidad

Autónoma Metropolitana (UAM) –que incluyó

un stand consagrado a la biografía de estos qui-

rópteros que desempeñan un rol primordial

para la ecología– subrayó que las

aportaciones de los mismos es-

tán asociadas a un comportamiento que incide

en el desarrollo económico agrícola y a la repro-

ducción de la vida vegetal.

Debido a que no representa un peligro para

los seres humanos es necesario erradicar mitos y

leyendas, algunos difundidos en el cine y origi-

nados por su condición de animales nocturnos,

aclaró la estudiante de la Maestría en Biología de

la Reproducción Animal.

En el mundo existen más de 1,200 especies y

en México 138, las cuales están organizadas en

18 familias que habitan ecosistemas terrestres,

desde selvas tropicales hasta los límites del círcu-

lo polar ártico, playas, costas y altitudes de hasta

4,000 metros sobre el nivel del mar, siempre y

cuando tengan comida, dispongan de refugio y

una temperatura adecuada a sus necesidades.

Los quirópteros están clasificados en cinco

grandes grupos –de acuerdo con su alimenta-

ción y la función que cumplen en el medio am-

biente– por ejemplo, los polinívoros-nectanívo-

ros se alimentan del polen y néctar de las flores,

y son los principales polinizadores del agave, por

lo que gracias a ellos se obtienen diferentes te-

quilas y mezcales.

Los hay insectívoros, mientras que los carnívo-

ros comen lagartijas, ratones, sapos y ranas, entre

otros, fungiendo como controladores de plagas;

los frugívoros ingieren frutas, pero no siempre en

el lugar donde las recolectan, por lo que al llevarse

la semilla a otros sitios funcionan como disperso-

res de especies y reforestadores; los hematófagos

consumen sangre, fundamentalmente de vaca,

borrego y gallinas débiles y enfermas, ayudando a

la limpieza genética de esas poblaciones.

Habitan en cortezas, huecos de árboles, cue-

vas, hojas de plátano, debajo de las rocas, cons-

trucciones abandonadas, puentes o grietas de

techos y pasan gran parte de su vida dependien-

do de un refugio, cuyas condiciones y sucesos

relacionados con éste juegan un papel predomi-

nante en la ecología y la evolución de los grupos.

Los espacios de reposo proporcionan sitios

idóneos para la hibernación, el apareamiento y

el desarrollo de las crías, además de que facilitan

las relaciones sociales y ofrecen proyección en

condiciones climáticas adversas.

Munguía Pérez señaló que como cualquier

mamífero, se aparea para perpetuarse, por lo

que conquista a su pareja por medio del cortejo;

algunos murciélagos viven en harems en los que

existe un macho alfa y el tiempo de gestación

varía según la especie: entre seis y nueve meses,

y tienen una a dos crías por parto que pueden

alcanzar hasta 35 años de vida, lo que le da un

carácter longevo.

Además inciden

en el desarrollo

económico de

actividades

agrícolas y

ecológicas.