Tiempo en la casa No. 68 • mayo-junio 2021

12 cara y Peter, que aguardaba el más mínimo error, saltó sobre el Garfio cuchillo en mano, trepó por su espalda y en menos de medio segundo ya tenía el filo sobre la garganta del enemigo. Pero el Capitán también tenía algo en la mano; la pistola con la que apuntaba a Wendy. —Si me matas, la mato. Decide, ¿ella o yo? ¿Quién va a salvarse, Peter? Nunca sabremos cuál habría sido la respuesta del niño porque en ese momen- to, como si un relojero lo hubiera calculado, se oyó un tic-tac y Garfio palideció al creer que su hora, la hora marcada por El Cocodrilo, por fin había llegado. ¿Habría oído mal? Escuchó bien: tic-tac. Y otro. Y uno más. Tic-tac-tac-tac. ¿Se descompuso? No, es que no se trataba de un reloj sino de las armas que portaba el comando de El Cocodrilo y que apuntaban directo a la cabeza de todos y cada uno de los piratas.

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