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Papá extranjero, aparece
en el mundo literario como un desgarrador monólogo con la orfandad.
A lo largo de esta prosa
poética en alternativa con poemas breves que bien recuerdan el haikú
japonés, Carlos Nakatani se comunica con la sombra paterna a través
de un monólogo incesante y cruel en una especie de ceremonia de
autopurificación. Va más allá de los límites
tradicionales de la memoria y el cuerpo para rescatar símbolos que
no son abstracciones pictóricas, lenguaje propio de Nakatani, sino
formas vivas, angustiadas y angustiosas; arte de lo singular y lo
único, de aquello que rompe la norma y la medidas, herencia quizá
de sus raíces japonesas en perpetua lucha contra ellas mismas. Japón,
viene en donde el tiempo ha creado prodigios y monstruos.
Gran pintor de árboles,
flores, musgos, agua, hombres y mujeres, en estas exequias, Carlos sin
abandonar los pinceles y las acuarelas, con disciplina también acude
al poder creador de la palabra. En esta ocasión el paisaje que el
amor aborda no es el de la naturaleza física, sino el de los abismos
del alma. Su actitud en este libro es más que intuitiva. Sus introspecciones
no proceden un análisis con la relación paterna y la búsqueda
de una identidad, sino trazar un puente con sus ojos, su mano, su alma…
Estos poemas resultan más que una celebración de la realidad
pasada, un enfrentarse a ella, un ritual, un juego de ironía y desesperación
.
Las oposiciones y simititudes
con el padre, denuncian gestos que conmueven y conquistan. Coraje ante
la vida y concordancia con las fuerzas que lo habitan, insertando su vida
cotidiana, familiar en el ámbito de la poesía y el rito.
Papá extranjero es
una meditación de precisa y exigente transparencia intelectual más
cerca de la poesía que de la prosa donde el autor se interroga no
sólo sobre desgarradores momentos de convivencia con el padre, sino
también sobre la palabra poética, a un tiempo presencia y
ausencia, voz y silencio, significación y no-significado.
“Tensa ha sido su aventura”,
como él mismo afirma al final del libro, al intentar alternar con
el más allá, e inquietante será para nosotros acceder
a esta quimera poética que como la vida, aunque ilusión real,
se nos ofrece para ser descifrada.
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