La Luna en Escorpión
de Carmina Narro


Con: Humberto Solórzano (Miguel)
Irela de Villers (Renata)
Tony Marcín (Gina)
Rodrigo Johnson (Aarón)
Manuel Ruiz (Señor difrazado de pato)
Isi Rojano (Camillero, basurero)
Actuación especial de
Evelyn Solares (Señora con perro)
Dirección:  Carmina Narro

Reestreno 5 de abril de 2002
Corta temporada

Funciones: viernes  20:00 hrs.
Sábados  19:00 hrs.
Domingo 18:00 hrs.

Teatro Casa de la Paz 
Cozumel 33,
(entre Durango y Sinaloa) 
Col. Roma Tel. 5286-5315 


 

El otro día vi un ensayo de "La Luna en Escorpión", la nueva obra de Carmina Narro. Mientras la veía trataba de elaborar una idea en mi cabeza, ya que iba con la consigna de escribir este texto. No pude pensar en nada, porque, afortunadamente, uno no puede reírse a carcajadas y pensar con claridad. Y tampoco es posible analizar algo mientras se está asustado o conmovido. Sin embargo, minutos después de que concluyó el ensayo, vino a mí la siguiente idea: el ser humano es ridículo por naturaleza. Tal vez porque es el único animal capaz de concebir el ridículo. Y el simple hecho de concebir algo que nos hace sentir tan mal respecto a nosotros mismos ya es, de por sí, ridículo. Unos días después, vi a un tipo tropezarse con una cadena y caer de bruces. Entonces recordé la primera obra de Carmina, "Recuerdos de Bruces". Han pasado muchas obras desde entonces y creo haberlas visto todas, lo cual es un privilegio, ya que me ha tocado presenciar el desarrollo de quien yo considero, página tras página, montaje tras montaje, como la mejor dramaturga de mi generación.

La primera impresión que causa Carmina es miedo. Tiene' una mirada muy intensa y una voz grave y habla golpeadón, como buena norteña (es de los Mochis, Sinaloa).

Pero basta oírla reír para darse cuenta de que se está ante una mujer adorable. Su primera obra era exactamente como es ella. Pero conforme ha pasado el tiempo, sus textos se han vuelto su espejo, es decir, la retratan al revés. Primero es la risa y después la intensidad y el miedo. Y así es "La Luna en Escorpión".

Para su autora, el tema de esta obra es la envidia. Tiene razón, empezando porque la brillantez de sus diálogos me dio envidia. Pero además de la envidia, "La Luna en Escorpión" también se trata de la autocompasión, de la dignidad -o más bien de la pérdida de la misma -y de otras mezquindades que todos, sin excepción, somos capaces de sentir.

Cada vez que veo una obra escrita y dirigida por Carmina Narro pienso que sus personajes quisieran ser sofisticados como franceses y civilizados como suecos, pero, pobrecitos, no pueden. Siempre vemos sus aspiraciones caer de bruces, irse al suelo al tropezar con la cadena de sus propias limitaciones. Son algo y creen ser otra cosa muy distinta y eso es ridículo. Y como en todas las obras de Carmina Narro, es muy, pero muy divertido.

Damas y caballeros, si ahora mismo están leyendo este programa de mano, los astros están de su lado, porque quiere decir que están a punto de ver "La Luna en Escorpión".

Si la disfrutan la mitad de lo que yo la disfruté, van a pasarse una velada inolvidable.

Sergio Zurita