La Universidad Autónoma Metropolitana
se complace en invitarle a la inauguración de la exposición de
Jörg Dobrovich
De todo corazón
 

Inauguración 27 de junio de 2002, 
a las 19:00 hrs.
Vino de honor
 

Croquis de localización
 

Medellín 28, Colonia Roma,
México, D.F.

Mujer y pájaro, 2002
Collage y técnica mixta/tela, 120x80 cm.
La travesía de la mirada:
la pintura de Jörg Dobrovich

Los viajes de la mirada son travesías que inician desde un cambio súbito en el alma. El movimiento, el tránsito por los distintos parajes de las culturas, generan en el creador relaciones entre su lugar de partida y los nuevos horizontes que se le ofrecen a la vista, al tacto, a los sentidos. Desde esta instancia, Jorg Dobrovich (Graz, Austria, 1940) ha partido para mostrar en ésta su última muestra pictórica De todo corazón los hallazgos y las interpretaciones que ha fabulado de su encuentro con algunas de las culturas mesoamericanas. Así, su pintura ha abrevado de las simbologías y mitologías maya, zapoteca y azteca. Su estancia en nuestro país, en esta ocasión gracias a una invitación de la Fundación Paalen, le ha permitido ahondar en la temperatura de lo mexicano.

En De todo corazón persisten diversos elementos unificadores: glifos, fragmentos de cuerpos, figuras femeninas, formas fálicas y redondeces, de hecho, una saturación de redondeces. Dobrovich utiliza de igual manera imágenes trastocadas de Chac Mool y Quetzalcóatl-Kukulcán. Como todo buen arte que se precie de serlo, en la pintura de Jorg no hay literalidades, hay sugerencias. Las imágenes que vemos son evocaciones de los dioses, nuevas encarnaciones de ellos. Las heridas o el desmembramiento en la obra del autor son expresiones dimanantes del mito fundacional, es decir, en la carga aparentemente violenta que emanan se fragua un nuevo orden de significantes. Los cuerpos dislocados dan una plasticidad que implica el reconocimiento de la piel. La dermis, entonces, da significado y consistencia al discurso plástico del artista.

Las líneas curvas -extendidas por la mayoría de los cuadros- recuerdan el diálogo entre el viento y las aguas (como en la pieza Aparece Quetzalcóatl), entre la tierra y los cielos (basta ver Cenote sagrado para percibir la comunión entre la tierra-contenedor y el agua que baja de los cielos) y, sobre todo, explotan los contrapuntos cromáticos -blancos, azules, carmines, ocres, verdes, negros- que ejercen un poder a manera de eslabón entre lo terreno y lo celeste. Los colores en Dobrovich es lo que permite que el encuentro entre culturas se dé de manera suavizada, armoniosa. lnclusive sus cuerpos desmembrados no son brutales debido al uso de blancos.
Esta tendencia hacia la claridad (aunque en algunos cuadros haya saturación de negros como en Sacrificio) permite que el juego de contrarios: violencia-pasividad, femenino-masculino, creación-destrucción, muerte-vida -tan presente en el contexto prehispánico- no sea un estallido de fuegos artificiales sino un espacio donde los opuestos se reúnen, intercambian fuerzas, se construyen nuevos rostros.

De todo corazón es una muestra imantada de erotismo, si se ha derribado al cuerpo es para hacer con él una nueva conjugación de gozo. Dobrovich sabe que la interrelación del placer y del dolor van en Iínea paralela. La sugerencia y presencia del cuerpo femenino en varios de sus cuadros habla de un deseo por el mismo pero también de una necesidad de reconfigurarlo, de fragmentarlo para darle un sentido distinto, un sentido primario. Octavio Paz escribió: "Los cuerpos, frente a frente como astros feroces, están hechos de la misma sustancia de los soles". Jorg, en esta muestra, le brinda al espectador una pintura de encuentros, una pintura que combina una pincelada grave, pastosa, casi cruda con un sosiego y una templanza de elementos. Cuerpo y espíritu en su sitio, travesía de la mirada y los sentidos que, en el viaje, han encontrado el equilibrio entre el exceso y la liviandad.

Rocío Cerón
Ciudad de México, mayo de 2002

Paisaje con ángel caído, 2002
plumas y técnica mixta/tela, 80x120 cm.

Ídolo, 2000-2001
mixta, acrílico y gis/papel, 50x70 cm.

Paisaje nocturno (díptico), 1999
collage y técnica mixta/papel, 60x80 cm.

Glifos 2, 2002-06-18
técnica mixta/tela, 120x80 cm.