La Universidad Autónoma
Metropolitana
tienen el honor de invitar a usted a la exposición
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| De tiempo atrás,
unos tres años, Carlos Oceguera articula los signos escritos con
la gráfica y la pintura. Ha encontrado en los animales el universo
adecuado para ejercer la designación como juego estético
al deconstruír a la par la escritura, los cuerpos y los ambientes.
Designar es un ejercicio de poder tal como lo describe el Génesis. Este acto marca a su vez los usos de las cosas incluyendo su sentido simbólico. Pues bien, Carlos afecta este proceso complejo al insertar a manera de fondo contextual los nombres de los animales con una peculiar caligrafía, exigente de una atención descifradora que va del animal representado a su nombre y sus características especiales. Este ir y venir del nombre de difícil lectura a la figura y al ambiente, constituye el juego estético como puesta en crisis y práctica de las facultades de nombrar y representar. Blanco y negro en su anterior versión, la serie ahora coloreada, incluye por esto la singular dimensión placentera. La alusión implícita al poder, se explicita con la ironía del cuadro-boceto del premiado en la III Bienal Alfonso Michel de Colima. El título: Esto sí es una pipa no sólo alude a las reflexiones cruzadas entre Foucalt y Magritte, sino a su réplica política con y para la figura Marcos como síntesis de identidad conocida como pasamontañas-pipa-mirada-tejido tosco. La obra de Carlos Oceguera condesa su vocación formada en la Esmeralda, consolidada en el disidente Grupo Germinal de los setenta, fundador del Frente Mexicano de Trabajadores de la Cultura y practicada en Nicaragua, en talleres por todo el país, así como en Chihuahua y Sinaloa, para desembocar en el Taller de Gráfica Monumental, para probar el enriquecimiento individual en la actividad estético-política. De aquí la importancia de esta obra. Mtro. Alberto Híjar.
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