La Universidad Autónoma Metropolitana tiene el honor de invitar
a usted a la exposición orígenes e indicios de
Edna Pallares, Alfredo Bellfiore y José Antonio Platas


Chiva, madera ensamblada y policromada
33.5 x 41 x 21 cm. José Antonio Platas

A partir del 21 de septiembre de 1999
en la Galería Metropolitana

Medellín 28, colonia Roma

 
Estableciendo coordenadas

 Samuel Morales Escalante

Aproximarse a los conceptos de origen y de indicio nos obliga a realizar un ejercicio de interpretación en el terreno filosófico de la ontología y la teoría del conocimiento, pues directamente están relacionados con el ámbito del ser y del conocer. Hablar de origen es distinguir y reconocer la causa eficiente de una forma de ser particular, en este caso, la obra de arte. Dónde descansa la fuente del arte. ¿En la subjetividad del artista? -entendiendo por ello la esfera psíquica, racional o perceptual- ¿En las cualidades intrínsecas de los materiales? -donde la función del artista es facilitar que el valor estético de la materia se manifieste- o ¿Más bien en un terreno fenomenológico? -donde el sujeto creador y el objeto creado se develan como conclusión de la relación dialéctica que sostienen-.

Durante muchos años en la historia del hombre, todas y cada una de estas preguntas han sido objeto de la estética y la teoría del arte, al tiempo que leimotiv del hacer cotidiano de los artistas. Las respuestas que se han dado, podríamos decir, constituyen las fuentes para una historiografía del arte y de los sistemas de pensamiento entorno del mismo. Es decir, nos hallamos ante preguntas fundamentales que han activado y seguirán activando los fenómenos artísticos.

A su vez, los indicios son señales o acciones que nos permiten conocer algo no explícito, pero también equivalen a un tipo de prueba cuanto nos hallamos en una situación de conjetura. En ambos casos la verdad los relaciona pues existe la necesidad de certeza, como conocimiento seguro y claro acerca de algo.

Ser y verdad, asimismo, están relacionados cuando la reflexión gira entorno de un modo de ser o se busca la conformidad de algo -expresión artística particular- con su esencia. Aunque también esta relación se plantea entre el modo de ser -obra de arte- y el modo de entender -visión crítica- como conformidad del contenido del pensamiento con la situación objetiva. Ya Martín Heidegger -filósofo alemán de este siglo- planteaba en su ensayo El origen de la obra de arte la tesis de que el arte pone en operación la verdad de los entes. Para él la verdad radicaba en el acto de alumbramiento y ocultación del ente que, siguiendo sus palabras, significaba la lucha del mundo y la tierra* que sólo puede resolverse al poetizarse; es decir, cuando obra y artista se develan como negación de lo inmediatamente dado a la naturaleza.

Para Heidegger todo arte en esencia es poesía. Pero ¿qué debemos entender por poesía? ¿La práctica literaria u otro tipo de noción? Si vamos al vocablo griego del término, poeisis es el acto de recreación o transformación de lo físico en significativo; así, se opone y trasciende a la mimesis como acción reproductiva o imitativa.

Hablar entonces de origen e indicios en el proceso creativo, es revisar las coordenadas que en el campo de la praxis y el pensamiento delimitan el quehacer individual.

*Términos filosóficos que dentro de su lenguaje aluden a los conceptos de hombre
(artista) y materia inerte


 Edna Pallares

La conquista del espacio es, sin lugar a duda, una de las principales características y aportes de la escultura de este siglo. En torno del espacio, también, han surgido otras soluciones formales sustentadas en principios de carácter conceptual como son las instalaciones, las ambientaciones o las instalaciones escultóricas.

El origen de la obra de Edna Pallares también es el espacio, pero en él confluyen y se sintetizan varios géneros. Su interés por la tridimensión la ha llevado a realizar un tipo de investigación sobre las posibilidades de integración formal de la escultura con la instalación y la arquitectura, de tal modo que sus obras son espacios esculto-ambientales que se despliegan en diálogo con el entorno físico construido e integran elementos propios del medio natural como la luz solar o el agua. Asimismo, Edna saca el máximo provecho expresivo de los materiales que emplea: ladrillos, piedras, placas metálicas, varillas, colores y otros elementos, para construir espacios virtuales a través de formas que oscilan entre la bi y la tridimensión, al tiempo que hecha mano de los principios básicos del lenguaje visual como es el punto y la línea para estructurar e integrar formas-espacios que dialogan entre la simetría y la asimetría. En este sentido, el fenómeno de percepción es otro aspecto que debe de ser tomado en cuenta para comentar la estructura de sus obras, pues están pensadas para ser transitadas por el espectador y de esta manera encontrar todas las variables formales que aguardan en su unidad espacial.

En el curso del proceso creativo Edna va encontrando aquellos indicios que le permiten fraguar en composiciones sobrias y sintéticas su aproximación de lo inefable, pues el arte es el único medio que a través de su valor poético puede configurar la esencia de las cosas y del alma humana.

"Mi trabajo -señala la artista- obedece a un principio, limpiar, tener lo mínimo indispensable. Es responder a la pregunta ¿Cómo puedo intervenir en esto? de tal manera genere la sensación que traigo como obsesión o necesidad de exteriorizaría. Quiero algo sencillo, deseo hacer una escultura que no sea tradicional pero que tampoco se incline demasiado a la instalación. Aunque esto no lo tenga muy claro, lo presiento y me motiva a iniciar el trabajo. Hago dibujos, veo espacios, toco el material, veo algo que me ayude a concretar esta experiencia".


 José Antonio Platas

El origen del hombre es la naturaleza y se reconoce como parte de ella, pero también la utiliza y la transforma.

El hombre como ente cultural crea -entre otras cosas- objetos que son portadores de información y emociones, unas veces a través de su oficio y otras de manera aleatoria.

Dentro de los sistemas de producción y creación de bienes y servicios hay un ejército de "mano de obra barata", compuesto por personas que sólo pueden ofrecer su fuerza física y acaso los rudimentos sobre la marcha. Las herramientas y materiales utilizados por estos individuos se van cubriendo, poco a poco, de sensaciones y emociones envueltas en cemento, mugre, pintura y óxido.


 Alfredo Bellfiore

Acto de Fe cierra una propuesta de tres instalaciones que vengo desarrollando desde hace tiempo, bajo el nombre de "Indicios-Génesis-Formas". En esta trilogía conceptual, intenté emitir un mensaje acerca de los indicios, acciones o señales que dan a conocer lo oculto.

Desde esas significaciones se abriría un desarrollo de conceptos, interactuándose como vínculos, desde donde intento desatar algunos contenidos. Desatarlos como revisión de la memoria, capaz de delatar otros indicios, otros génesis, otras formas.

Hoy practico este "acto" desde almohadas-germinadores-receptáculos, desde cinco continentes-sentidos, anunciando ese territorio que duerme a la espera de nuevas energías, también en un intento por salir del sueño, de la quietud somnolienta, con necesidad de interrogarnos: los afectos.