La Embajada de España, la Universidad Autónoma Metropolitana y
Trama Visual AC, tienen el honor de invitar a usted a la exposición

Homenaje a

Miguel Prieto

Desde el 25 de noviembre de 1999

Galería Metropolitana

Medellín N° 28, 
Col. Roma, México, D. F.


MIGUEL PRIETO,

ARTISTA HISPANOMEXICANO

Jorge de la Luz



     Entre los españoles que llegaron durante el exilio republicano a México, Miguel Prieto ocupa uno de los lugares capitales; a él le corresponde cabalmente la fundación del arte y del diseño tipográficos de la segunda mitad del siglo XX mexicano. Su mejor discípulo, Vicente Rojo -que en 1950 entró como su asistente y aprendiz y luego le superaría- así lo reconoce:

     Manejaba las letras, los colores, los distintos papeles y las imágenes con
     gran elegancia y sencillez y sabía darle el mismo valor a cada publicación
     que diseñaba, lo mismo si se trataba de un importante libro de arte que de
     un simple boleto de entrada al Palacio de Bellas Artes, es decir, que
     practicaba una especie de democracia visual.

     Miguel Prieto nació en 1907, en Almodóvar del Campo, Ciudad Real; estudió en la Academia de San Fernando de Madrid, de tanta prosapia secular en las artes plásticas; en los años treinta participó en el teatro guiñol de La Tarumba y en la fundación de La Barraca con Federico García Lorca. Durante la Guerra Civil Española, combatió a favor de la República, padeció en un campo de concentración en Francia y luego emigró con su familia a México en  1939. Cuauhtémoc Medina afirma: "puede decirse que Prieto fue el fundador de la tipografía de la segunda mitad del siglo XX, y a pesar de su muerte prematura en 1956, fue el diseñador más importante de los años cuarenta y 50 en el campo de la prensa cultural".


      Romance (1940-1941), Revista popular hispanoamericana dirigida por el poeta Juan Rejano, fue elaborada gráficamente por Miguel Prieto. En ella convivieron intelectuales españoles e hispanoamericanos, como han estudiado Francisco Caudet y James Valender entre otros. Romance también heredaba de Letras de México y El Hijo Pródigo, los afanes y sentidos de una cultura universal que cuajaría sin precedentes en el único ejemplar de Ultramar (1947), en el que apareció un comité de redacción de primera línea: Julián Calvo, Rodolfo Halffter, Miguel Prieto, Juan Rejano, Ramón,  Rodríguez Mata, Arturo Sáinz de la Calzada, Adolfo Sánchez Vázquez, Arturo Suoto, Daniel Tapia y Carlos Velo.

        Igualmente Prieto diseñó las distintas publicaciones culturales -las más
notables- que surgieron del exilio español en México. Obras, dice Medina,
"de pocos números pero mucho brío".

       Admirable su labor al frente del Departamento de Ediciones del INBA de 1947 a 1954. En todos los impresos aparecían incluso letras hechas a mano con extrema minuciosidad, así la cuadratura y procelosa diagramación en todos los detalles de Diego Rivera, Cincuenta años de su labor artística (1949), o también sus impecables faenas en México en el Arte, Revista de la Universidad de México y en el mítico México en la Cultura de Novedades. La impronta gráfica de Miguel Prieto sigue siendo indiscutible. "Su influencia rebasa la fecha de su muerte", establece el mencionado Medina, quien a su vez afirma que: "Su obra mayor es, sin duda, la edición de lujo  de Canto general (1950), de Pablo Neruda, de la que se sentía especialmente orgulloso. En ella adecuó los medios puramente tipográficos a las necesidades del poema. Prieto se apega en sus páginas a soluciones intuitivas, más que componer mecánicamente las secciones de la obra. Pocos libros tan cuidados y hermosos se han dado en México.”


    El propio Neruda había escrito antes para nuestro artista:

    Prieto, pequeño árbol de ojos azules, nutre sus raíces en el terreno
    pedregoso y polvoriento de la soledad castellana, y de pronto es todo ramas y flor, primavera incandescente y palpitante, por entre los azules pasa el crepúsculo frío, el fuego de las aldeas, los solitarios costados del mar. Joven pintor acendrado y devorador, árbol de mucha miel, hay en su ser la armonía y la furia: las dos sales del mundo.

    Miguel Prieto, perfil de latitudes y horizontes, fraterniza en las distancias leales la cercanía de los afectos y odios, el cumplimiento de la esencia humana y la cabalidad de sus legítimas preferencias. En cuanto al pintor propiamente, Carlos Pellicer supo advertir con certeza: "La expresión clásica no es el lenguaje adecuado a los desahogos poéticos de Prieto. Su verbo plástico es más bien romántico. Es un evocador.” A su vez, Luis Cardoza y Aragón sentenciaba: "España, con su presencia honda y sombría, en la pintura de Miguel Prieto. No la España alegre y clara, sino la España de fervor dolorido? Pintar así, con el recuerdo, con la nostalgia, con el lodo y la luz que mueve el alma es merecer la tristeza y conquistarla.” Afirmaciones precisas y eternas."Espejo de aguas profundas", le dijo Antonio Rodríguez, quien expresaba: "Emocionados por el lirismo de su obra; por el espíritu austero que envuelve la figura de sus personajes." Entre los retratos que pintara. Miguel Prieto se encuentran los de Angelita (esposa del artista), Alfa Henestrosa, Melibea, Fernando Benítez, Antonio Machado, Miguel Hernández, Juan Rejano, Ana María Cano y Luis Fernández. Obra singular de Prieto es el mural pintado en uno de los pabellones del observatorio de Tonanzintla. Para Juan Rejano este trabajo fue "la concepción poética del hombre", y hablaba de "la sustancia lírica capaz de transmutar en imágenes todo lo que toca”.

    La cósmica metáfora en pintura siempre será de Miguel Prieto.

    El 30 de octubre de 1949, apareció en México en la Cultura
    esta Calavera Anónima:


    Miguel Prieto

    Si, como decirse suele
    según populares normas,
    Miguel ya no se las huele;
    murió viendo a Tongolele,
    por su respeto a las formas.