La Universidad Autónoma Metropolitana 
y la Fundación Japón en México se 
complace en invitarle a la exposición homenaje póstumo al maestro

IKKO TANAKA

Abierta del 13 al 22 de agosto de 2002, 
 

Casa del Tiempo 
Pedro Antonio de los Santos 84, 
Col. San Miguel Chapultepec 
Abierto de lunes a viernes  de  10:00 a 18:00 hrs. 
Metro Juanacatlán


IKKO TANAKA (1930-2002) hizo del Diseño Gráfico uno de los más depurados medios de comunicación y de expresión artística. Al fusionar tradición y modernidad, obtuvo un estilo y creó un sello de identidad dominado por la refinada simplicidad de sus composiciones.

Originario de Nara, ciudad milenaria cuya historia se remonta al siglo VIII, inició su carrera dentro de las difíciles condiciones por las que atravesaba Japón en la posguerra. Su primer cartel impreso data de 1953, realizado en medio de la efervescencia del mundo occidental en que, como señala Raúl Hernández Valdés en Ikko Tanaka: la estética de la suspensión, el anhelo por asimilar los estilos de ese mundo se convirtió en un fenómeno social extendido a todos los estratos culturales japoneses.

Tanaka, sin embargo, no cedió a la tentación de la corriente en boga, pero tampoco tomó lo propio con fines exóticos o de folclore para su exportación. Su trabajo radicó en una profunda comprensión intuitiva de los elementos originales y las estructuras formales de Oriente y Occidente.

De los primeros, reconoció el valor de la austeridad o de la simplicidad. Sus diseños prescinden de mensajes obvios o directos, el autor sugiere, persuade a partir del lenguaje de los símbolos, característico de una sociedad que entre sus soportes culturales conserva un alfabeto ideogramático, para el cual, incluso, Tanaka creó un diseño tipográfico.

En su ensayo, publicado en la revista Casa del Tiempo correspondiente a los meses de agosto/septiembre, y que también se suma al homenaje de la UAM a Tanaka, Hernández Valdés hace ver uno de los aspectos centrales que el artista llevó hasta sus últimas consecuencias, relacionado con la cultura de Japón: el concepto de las artes integradas a la producción.

A través del Diseño Gráfico, Tanaka creó la imagen de empresas y corporativos industriales de todo tipo, y con particular dedicación de aquellas relacionadas con la cultura, como galerías, universidades y museos.

El dicho popular japonés que dice “las artes ayudan a la vida” se convirtió en el leitmotiv del creador, metamorfoseado en su frase “forma es estilo”. De manera que Tanaka concibe el Diseño Gráfico como creación integral, suma de manifestaciones para las cuales no existen jerarquías, trátese de las artes, las artesanías o las obras de decoración. 
Tanaka supo ponderar dicha impronta. El más cosmopolita de los medios de comunicación, en la jerga actual se diría el más globalizado, partía en su trabajo de tradiciones propias sin entrar en contradicción con la modernidad.

Pero esta posibilidad no fue concebida de manera aséptica por el artista. En la entrevista con Julio Frías, también publicada en el mismo número de Casa del Tiempo, Tanaka advierte: Sin una cultura propia, cualquier país en un continente será igual a los otros, entonces no tendrá identidad propia. Si todos consumen y comen lo mismo, ¿dónde estará la originalidad? Mucha gente viste igual, eso no es malo, pero no es interesante.

En el marco del homenaje póstumo a Ikko Tanaka se exhibirán 20 de sus carteles realizados durante los últimos 12 años, entre ellos, el más reciente, que elaboró antes de morir, se trata del homenaje al pionero del cartelismo moderno: Henri de Toulouse-Lautrec.

Estas obras pertenecen al acervo de la Bienal Internacional del Cartel en México, la cual, por cierto, participó como miembro del jurado, en 1996.

Entre las instituciones que cuentan con obra de Tanaka, pueden mencionarse los museos de Arte Moderno, de Nueva York; de la Publicidad, en París; de Artes Decorativas, de Lausanne; del Cartel, en Varsovia. 

Reconocido con las medallas de oro y plata del Club de Directores de Arte de Tokio, de la Bienal Internacional del Cartel de Varsovia, y con los premios Club de Directores de Arte de Nueva York, para México resulta entrañable la muestra Ikko Tanaka, el arte del cartel japonés, exhibida en 1995, en el desaparecido Centro Cultural de Arte Contemporáneo. / Estrella Olvera

Buscó Tanaka la esencia, la síntesis y la sobriedad para convertirlas en forma

COMO PARTE DEL homenaje póstumo que nuestra Universidad rinde al diseñador japonés Ikko Tanaka (1930-2002), se llevó a cabo una mesa redonda sobre los aportes de su obra, así como la inauguración de una muestra que incluye 20 de sus carteles realizados en los últimos 12 años, en el que destaca el más reciente, dedicado al pionero del cartel moderno: Henri de Toulouse-Lautrec.

Reunidos en la Casa del Tiempo, Xavier Bermúdez, impulsor de la Bienal Internacional del Cartel, y los arquitectos Raúl Hernández y José Luis Cortés, académicos de la División de Ciencias y Artes para el Diseño, de la Unidad Xochimilco, compartieron con el público asistente sus anécdotas y comentarios acerca de uno de los diseñadores japoneses más sobresalientes de todos los tiempos.

A pesar del retraso producido por la pertinaz lluvia que desquició el tránsito vehicular de la ciudad, el Salón Vitrales fue insuficiente para albergar a la nutrida concurrencia que escuchó con atención a los conferenciantes y que después presenció el acto protocolario, encabezado por el ministro de la embajada japonesa en nuestro país, señor Kazuhiro Fujimori, y por el licenciado Luis Ignacio Sáinz, titular de la Coordinación General de Difusión Cultural de nuestra Institución, con el que se inauguró la exposición de carteles del maestro Ikko Tanaka.

De la obra de este gran artista, el maestro José Luis Cortés, experto en urbanismo, expuso que el diseñador japonés representó en sus trabajos el refinamiento tradicional del Japón, mediante la búsqueda de la excelencia y la perfección.

“Mediante el Diseño Gráfico Tanaka logró sintetizar toda una herencia de principios filosóficos orientales de gran contenido histórico y consideró que todos sus productos industriales son de gran calidad, ya que lo mismo diseñó un reloj, un juego de té, un libro o mobiliario.

“Fue un gigante de la cultura moderna que podía leer el pensamiento del cliente y responderle siempre con una propuesta. La composición de su diseño fue original porque supo conjuntar el pasado y el presente, representar los íconos contemporáneos”.

Xavier Bermúdez, ex académico de esta Casa de estudios, indicó que Ikko Tanaka sostenía que si el diseñador se reconoce en su misma obra deja de serlo, para convertirse en un artista plástico y, por el contrario, afirmaba que él deseaba ser un comunicador.

El arquitecto Raúl Hernández, señaló que Ikko Tanaka fue un iconoclasta, un hombre que rompió con tradiciones y que al mismo tiempo se enriqueció de la milenaria cultura oriental.

Uno de sus propósitos constantes, agregó, fue la búsqueda de la esencia, de la síntesis y de la sobriedad para convertirla en forma. Sus carteles, continuó, son de una belleza original, sin afeites ni rebuscamientos y de una riqueza formal inconmensurable que no pretendía un esteticismo por sí mismo. / Javier Solórzano