Los jóvenes  y el desempleo
aprender lenguas extranjeras, 
aprehender el mundo
*Lilia Granillo Vázquez.

Desde hace dos décadas soy profesora en una universidad pública, donde casi todos mis estudiantes son de bajos recursos, por no decir escasos, al igual que la mayoría de los habitantes del país. A veces me cuentan sus preocupaciones ante la falta de empleo que ya se imaginan, para cuando terminen la carrera. Cierto desaliento los lleva a decirme que hubieran hecho mejor en dedicarse a patear una pelota o en manejar un tráiler, más que seguir una carrera universitaria. Por lo regular, los estudiantes capitalinos desconfían, mientras que los de provincia saben que haber salido del lugar de origen, acometer la aventura de estudiar lejos de la casa, para regresar con otra experiencia diferente, les proporcionará más armas, mayor equipo para encontrar empleo. Eso se llama creatividad y es señal de liderazgo. 

A los estudiantes les preocupan los cambios sociales que incluyen la globalización —o mundialización, como proponen algunos— y que han complicado el acceso de los jóvenes mexicanos al mundo laboral. Al entrar en el tercer milenio, México cuenta con una población que en su mayoría tiene menos de 25 años, esto es, con una población joven que en tan sólo una generación, desde 1975, se multiplicó, complicando el equilibrio social entre quienes trabajan generando recursos y quienes se preparan para generarlos en el futuro. Empezamos el siglo XX con una población de 10 millones y lo cerramos con una de 110 millones. Este hecho se puede ver en toda su gravedad o en toda su riqueza.
 

"Manolo, ¿para qué estudias inglés?", le pregunté a mi vecino que tiene 14 años, y que en lugar de jugar Play Station en la computadora pasa dos horas en www.englishpage.com. "Pues, por que te lo piden en todos los empleos. A donde llegas a pedir trabajo, te preguntan si sabes inglés o francés. Luego, te sirve para las relaciones públicas, para hablar mejor y así, cuando vayas de viaje o te manden fuera, puedes comunicarte mejor".

Opto por considerar que el crecimiento poblacional es evidencia de la riqueza humana de nuestro país, y no soy la única. De acuerdo con la teoría de las sociedades civiles, y con las propuestas de la nueva administración, la explosión demográfica —que hemos logrado reconvertir y redirigir mediante políticas de planeación demográfica— constituye nuestro capital humano. Según esto, una empresa se fundamenta, se asienta en tres tipos de capitales: el financiero, el tecnológico y el humano. Por eso, hablo de la población juvenil como evidencia de riqueza y no como un problema. En España, por ejemplo, país que empezó el milenio con la tasa de reproducción más baja del mundo, y que históricamente ha tenido problemas de despoblamiento, la escasez —por no llamarla pobreza— del capital humano es preocupante. Autores como L. Gratton (Estrategias de capital humano, Madrid, Financial Times, 2001) o K. Thompson y A. Rodríguez (El capital emocional, Madrid, esic, 2001), consideran trascendental el capital humano en la vida económica de una empresa o de un país. Aún se habla de capital emocional como elementos importantísimos, verdaderos centros de atención para quienes se interesen en el mundo laboral. 

En los países desarrollados obtener y rentabilizar los dos primeros capitales es una tarea relativamente fácil; en contraste, las naciones en vías de desarrollo encuentran abundancia de personas, que constituyen un material más sutil, y a la larga de mayor sustento empresarial. Ante la riqueza humana de México podríamos decir, con estos autores, que "el capital humano es el principal activo de una empresa. Cultivar el corazón y la mente es lo primero, triunfar viene después". Por fortuna, en México la educación es gratuita y quien se interese en cultivar la mente encontrará las oportunidades si no a la vuelta de la esquina, sí en todas las regiones del país. Sólo hay que decidirse y comenzar a allegarse los recursos. 

Como facilitadora de procesos de desarrollo de habilidades comunicativas, me encuentro una y otra vez con los anhelos universales de mis estudiantes; esos deseos que empiezan por querer salir del ambiente infantil, bajarse de la cuna, por decirlo de alguna manera, y aventurarse por corredores y sendas desconocidas. Me constan sus intentos por abrir puertas que los y las llevarán a la calle, hacia el parque, los amigos, el mundo exterior pleno de conquistas y aventuras. 

Recuerdo la pregunta que tímidamente, en el aula, inició una discusión acerca del valor de conocer otros lugares, de desplazarse por el planeta. Para favorecer la escritura de un texto descriptivo, mostré al grupo un video acerca de la historia de Granada, y aparecía La Alhambra. Me deleité observando la evidencia de la globalización: los y las futuras profesionales nacidos en lo que alguna vez fuera la gran Tenochtitlan escuchaban el relato del estadunidense Washington Irving, traducido al castellano (el español de España), mientras contemplaban exóticas escenas del Patio de los Leones, de celosías blanquísimas, fuentes, terrazas y decoraciones árabes; el escenario de las mil y una noches en pleno día y en Azcapotzalco. Cuando encendí la luz, una vocecita tímida al principio, pero determinada después, me preguntó: "Maestra, ¿de veras existen lugares así en el mundo?" 

Tres años después, esa alumna me informaba que había conseguido una beca y se iba a estudiar al extranjero, a Alemania ni más ni menos. Había decidido tomar los cursos de alemán que ofrecía la propia universidad mientras seguía la carrera de administración de empresas: "Al principio fue muy difícil y todos me decían que si estaba yo loca, que la carrera me ocupaba todo el tiempo, que a quién se le ocurría estudiar alemán. Ahora me preguntan cómo le hice y me confiesan que ellos también quieren..." Íntimamente satisfecha, con una gran sonrisa, me contó segura de sí misma: "Al año de estudiar alemán, conseguí unos alumnitos, me ocupé de ayudarles en sus tareas y con eso, además de practicar la lengua, ganaba dinero. Ya me ofrecieron trabajo, allá por Cuautitlán, para cuando acabe el posgrado". 

 

 
 
La madre de la alumna que regresaría con una maestría alemana para trabajar en una empresa global, había sido estilista: tenía un salón de belleza en una colonia popular y ganaba apenas dos salarios mínimos. Además de ponderar las ventajas de la educación superior pública, gratuita, de nuestro país, esa historia de superación personal y familiar —nuestro capital emocional se revela en los lazos familiares— me habla de las esperanzas de empleo y de profesionalización para nuestros jóvenes, toda vez que se deciden a apoderarse de los recursos a su alcance. Es bien conocida la movilidad social como característica de nuestra comunidad. Mientras que en otros países, en muchos desarrollados, el hijo del relojero será relojero, en México los hijos pueden optar por ocupaciones y profesiones diversas. 

La humanidad siempre ha visto la conveniencia de aprender lenguas extranjeras. Si hubiéramos nacido hace cinco mil años en las regiones de, digamos, el Mediterráneo, hubiéramos tenido que aprender la lengua egipcia, no sólo para conocer el esplendor de las pirámides y el resplandor del desierto, sino para hacer tratos con los fenicios y demás pueblos. Si hubiéramos nacido cerca de Jerusalén hace dos mil años, además del arameo habríamos necesitado el griego y el latín, por no hablar del cananeo. Y en caso de que la teoría de la reencarnación fuera cierta, si alguna vez nacimos en la incipiente Europa del siglo XI, el latín, lingua franca, hubiera bastado para desplazarnos desde Andalucía, por las campiñas francesas e inglesas hasta Irlanda, atravesando la Babel de la dialectalización latina y traspasando el español antiguo, el gaélico, el gallego, los dialectos galos y el inglés antiguo. Si hubiéramos nacido en el pueblo de La Malinche, en 1325, cuando se fundó la gran Tenochtitlan, además del chontal de Tabasco, nuestra lengua materna, hubiéramos tenido que aprender náhuatl y maya, cuando menos, para desplazarnos por el Anáhuac. Los estudiosos dicen que con el descubrimiento de América la invasión europea inició la desaparición de más de mil lenguas autóctonas en todo el continente americano; ¿cuántas lenguas hablarían los pochtecas, aquellos empresarios comerciantes que desde tiempos de los toltecas recorrían Mesoamérica y, según algunos expertos, llegaban hasta Tierra del Fuego?

En México poseemos una cultura de la diversidad que favorece el aprendizaje de lenguas extranjeras. Además de nuestra lengua oficial, el español, se hablan más de 62 idiomas indígenas, y con ello ocupamos el segundo lugar, entre la India y China, en número de lenguas vivas. Los pueblos indígenas nos dan ejemplo de la capacidad del bilingüismo. Por si fuera poco, nuestra sociedad ha sabido aprovechar la desventajosa cercanía geográfica de Estados Unidos, fuente del inglés, lingua franca de la globalización, para fomentar el aprendizaje de esa lengua en provecho de nuestra cultura. Dado que contamos con la tradición de subtitular películas y programas de televisión respetando la emisión en lengua extranjera, comúnmente en inglés, todo mexicano que acuda al cine o que vea películas por televisión ha estado expuesto a esa lengua. Los jóvenes tararean y cantan en inglés, unos cuantos en francés e italiano, las canciones de moda en esas lenguas. Los profesores de lengua extranjera sabemos aprovechar los beneficios de esa exposición: casi todos los alumnos de inglés en México entran, al principio de su aprendizaje, en la categoría de false beginner, o sea falsos principiantes. Cualquiera en nuestro país reconoce una lengua extranjera y trata de comprender al hablante, y aun de comunicarse con él, sea en español, en inglés o en spanglish. Desde la escuela secundaria, en los pueblos y en las ciudades el sistema educativo nacional gratuito ofrece el aprendizaje formal de una lengua extranjera. Todas las escuelas e institutos de educación media superior y superior, universidades y politécnicos cuentan con centros de lenguas extranjeras. La mayoría de ellos son gratuitos y accesibles a todo público. He ahí la riqueza de nuestro capital cultural. 
 

 
 
Por si fuera poco, tal riqueza ha logrado que lo mexicano sea la cultura culinaria, la musical o literaria, la propuesta estética, en fin, que nuestra riqueza cultural se proyecte y se reproduzca fuera del territorio nacional. A un mexicano hablar inglés no lo hace menos mexicano, como sucede en otras identidades. Por ejemplo, mencionemos el caso de Cataluña o del País Vasco, las autonomías de España. Refuto ahora a quienes ven con desconfianza el derrumbe de fronteras, la difusión de lenguas extranjeras, la globalización en su sentido primario (el capitalismo feroz no es globalización), y argumentan de manera anacrónica "que no corresponde con nuestro proyecto de país". 

Por el contrario, en las discusiones acerca de la llamada cultura hispana en Estados Unidos —donde el número de hablantes de español supera al de los españoles de España— se percibe la persistencia de lo mexicano. Sólo 10% de los hablantes de español se encuentran en España; en México está la gran mayoría, más de 25%, y en Estados Unidos se ubica otro 10% que constituyen, a la vez, 12% de la población total, y que en 2004 crecerá —capital humano— hasta alcanzar 42%. Los llamados hispanos, los latinos estadunidenses, se nutren de la cultura mexicana.

Aclara Rolando Hinojosa-Smith, escritor y profesor en la Universidad de Texas:

"Si les pregunto en inglés a mis alumnos que cómo se autodefinen, dicen mexican american, hispanic american o hispanic; si les pregunto en español entonces dicen mexicano", José María Goicoechea, "¿Latinos o hispanos? Explosión cultural", en Tiempo, Madrid, marzo de 2000, p. 80. 

Las lenguas extranjeras constituyen parte del bagaje cultural necesario para vivir en esta época. Con ellas estaremos capacitados, capacitadas, para desempeñar nuestro empleo a satisfacción y también para defender nuestros puntos de vista, para favorecer la comunicación en la empresa y beneficiarnos del derrumbe de fronteras. Cuando se habla otra lengua se ponen en marcha aditamentos cerebrales, propiedades cognoscitivas que se atrofian en quienes sólo se limitan a la materna.Como lenguaje y pensamiento van unidos, tendremos, por decirlo así, dos cerebros, muchos mundos. Invito a aquellos jóvenes que se lamentan del desempleo a revisar sus recursos y a dedicarse a estudiar inglés, alemán, japonés o finés. Siempre será mejor ocuparse que preocuparse. A la hora de evaluar la solicitud de empleo, haber aprendido una o más lenguas extranjeras constituye una sólida recomendación, pues muestra capacidad para la interrelación y la disposición para ampliar horizontes. En muchos casos sustituye a la experiencia profesional. En términos de capital cultural, sea liderazgo o creatividad y gestión, corresponde al poder para participar en zonas de oportunidades.•

 
 
   
 
2001, año europeo de las lenguas

La Unión Europea ha instado a sus casi 300 millones de ciudadanos a fomentar el conocimiento de las diversas lenguas europeas, dedicando mayor atención al fortalecimiento de la mutua comprensión. Ello redundará en beneficio del capital humano y emocional de una región cuya historia se caracteriza por la violencia territorial: guerras, invasiones, matanzas, exilios, imperialismo y colonialismo, enfrentamientos étnicos y religiosos. Se dice —y lo cito con reservas— que la segunda mitad del siglo XX ha sido la única época en que no se ha presentado una guerra europea en 50 años. Por ello, los europeos se ocupan ahora de aprender las lenguas de sus vecinos y favorecer la comprensión mediante la comunicación. Los siguientes datos nos proporcionan ideas acerca de la diversidad lingüística del viejo mundo.

Cuarenta y cuatro por ciento de los europeos hablan una lengua distinta de la materna. La mayor incidencia de bilingüismo se da en Holanda (91% de la población habla otra lengua distinta de la materna) y Dinamarca (84%). Los países con porcentaje más bajo son Irlanda (sólo 28% domina otra lengua) e Inglaterra (19%). El español es la lengua materna de 10% de los europeos, y es segunda lengua para 4%. El inglés es la lengua materna de 19% de los europeos y 47% lo utiliza como segunda lengua. El alemán es hablado por 32% de los europeos, sea como lengua materna (24%) o extranjera (8%). Con todo, el inglés es el primer idioma extranjero en los sistemas educativos de la Unión Europea. Aprende inglés 91% de estudiantes de lenguas extranjeras, mientras que 34% aprende francés, 15% alemán y 10% español. El español es hablado por 400 millones de personas en el mundo y asciende a la lengua de 6% de la población mundial. Mientras que en los países de lengua española 94.6% de la población lo habla como lengua materna, en las naciones anglófonas el inglés es la lengua materna de sólo 34.6% de su población; mientras que en los francófonos sólo 34.6% de la población habla francés. Estos datos ayudarán a los jóvenes que buscan empleo a medir sus capacidades y tomar decisiones.

*Lilia Granillo Vázquez es profesora-investigadora del Departamento de Humanidades de la uam Azcapotzalco. Fue jefa de la sección de Lenguas Extranjeras y del área de Estudios Interdisciplinarios de la Cultura en México. Su proyecto de investigación lleva por título "Valores socioculturales que Iberoamérica aporta al mundo en contextos de globalización". 
 
Portales para aprender idiomas extranjeros
 
Alemán  Babel site 
The german electronic text book 
http://www.geocities.com/Athens/Pantheon/6077/germanl.htm
http://www.wm.edu/CAS/modlang/grammnu.html
Árabe Online arabic school
Arabic on the web
http://www.arabic2000.cpm/arabic
http://www.sci.fi/
Catalán Gramática catalana 
Parla catalá 
http://www.sola-sole.com/gramat.htm
http://catalunya_lliure.com/curs/curs.htm
Chino Conversational mandarin chinese online
Learning chinese online
http://philo.ucdavis.edu/CHINESE/ccol.htm
http://www.csulb.edu/
Euskera Curso de euskera de El Correo y Deusto
Curso de iniciación al euskera
http://www.diario-elcorreo.es/euskera
http://www.santurzieus.com/gela_ireka/materialak/
espa/material_markoz.htm
Danés Learn danish
Dansk grammatik
http://www.dkheadlines.com/learndanish.htm
http://www.HHS.DK/
Finés The finnish language
Some lessons of basic finnish
http://virtual.finland.fi/finfo/english/finnlang.htm
http://www.sci.fi/
Francés French grammar
French language course
http://www.ultralingua.com/help/grammar/french/english
http://www.jump-gate.com/languages/french
Griego Hellenic electronic centre
Modern greek as a foreing language
http://www.greece.org/gr-lessons/gr-english
http://kypros.org/Greek
Inglés English grammar connection
Free english Internet grammar of english
http://www.englishgrammarconnection.com
http://www.ucl.ac.uk/internet-grammar
Irlandés Interactive irish lessons
Irish lessons
http://www.maths.tcd.ie/gaeilg/gaelic.html
http://english.glendale.cc.ca.us/gaelic.html
Italiano Babel site
The italian electronic classroom
http://www.geocities.com/Athens/Pantheon/6077/italian.htm
http://www.locuta.com/classrooms.html
Japonés Materiales de japonés http://www.japanese-online.com/language/index.htm
 www1.uji.es/wwwtrad/cursos/144/japones.htm
Neerlandés Free online dutch course
Learn dutch
http://www.taalthuis.com
http://www.learndutch.org
Portugués Portuguese online
Short portuguese lessons
http://www.geocities.com/SiliconValley/Foothills/
6095/portuguese_online.htm
http://alfarrabio.um.geira.pt/spl/index.html 
Sueco Learning swedish 
Swedish constraint grammar
http://www.amerinksa.f2s.com/swedish
http://www.lingsoft.fi/doc/swecg/intro
Otras www.wannalearn.com http://www.languages4life.i-p.com