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*Selección y nota
de Rocío Cerón
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Javier Bello (Santiago, 1972)
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De dónde viene la risa de la cabeza del hombre sometida a la muerte de la cabeza del hombre en cuyos casilleros se encuentra como una lengua azul el ahorcado, el ataúd, la culpa, los menesteres del día de todos los muertos del gran banquete, de la gran comilona, las putas que parlamentan con el rey, el resplandor de los bellos caballeros en armas definitivamente sale de la cabeza y sus partes, de su esqueleto más humano que el hueso del pie, la extremaunción, los candelabros del último desvío viene el fuego que provoca el ejercicio del labio y el tendón, desequilibra al cerebro, sopla con el perro del viento si es tarde y cunde en las zarzas con fruto donde está agazapada la muerte con qué suspicacia digna de aquéllas que abandona un demonio en el aire se cierne sobre los comensales, los niños dormidos, los viejos locos, y ataca. De dónde viene entonces la risa si no es de la cabeza de alguien que quiere comprar resurrección con su llanto, de dónde si no del tibio palacio de la complacencia. Qué es la risa más que uno mismo convertido en un órgano. La risa viene, aunque la partición de la cabeza reduce sus posibilidades de acierto, la risa viene como un ramo de bendiciones ahogadas. |
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I Cuídate de los viajes, hijo mío,
Cuídate de los trenes
Nunca entenderás el recorrido de los animales
Nunca entenderás los ojos de los perros
No me digas que no has visto
No me digas que no has visto
la verdad. Ten cuidado de los viajes,
No dejes tu sombrero fuera de la casa,
porque las hormigas te golpearán con sus antenas hasta causarte
daño,
Cuídate de los viajes,
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De todos los que comen de esta mesa
Yo no sé de dónde vienen estas piedras
Salvaje padre sorprendido en tu error,
Padre en silencio, eliges el peso de tu voz,
Padre furioso contra un sol de neón
Las hormigas se comen un perro,
Bajo las mantas están tus hermanos
Este fuego es su fuego, y es mi fuego también,
Un hombre se come la cara de un hombre. Yo, mi padre, el padre de mi padre. |
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Alejandra del Río (Santiago, 1972)
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Yo no soy moderna o tal vez lo soy. Vivo con mi sangre puesta goteando encima de las cosas en una absurda imitación del universo. Yo no llevo guantes ni ropa blanca cuando toco metales cuando escarbo en las miradas y me seduce el olor cuando fermenta. La palabra es una viga donde posan su alma los muertos el verbo una cornisa en movimiento y mi oscura vitalidad el camino que no cesa. Acaso me hablaré de ese silencio. Acaso alguna vez poder vestirme del vacío sonreír desde la mueca. Acaso cegar el mundo con los ojos abiertos. Ser siempre lo que no soy —muriendo en cada intento— a espaldas del reloj que avanza. |
No he engendrado aún el monstruo que te duplique. En blancas estepas se yergue una torre allí soy yo la presa de esta lengua cántara allí soy yo la Amante de este Amante en celo. Para sufrirlo, subió el silencio por mis trenzas yo querría nombrarte en su guarida así pues encadené mi voz a la mudez y traté de hacerte espacio entre sus besos. Para zafarme, escalé su valla de palabras y rodé reino abajo para unirme al caos. Desbocados los potros. Se es el ojo pero se siente en el rostro todo el cuerpo. No me indica el Caos ni en él te encuentro pero en medio del tifón mi vida pertenece. No da el silencio frutos propios ni es posible con él erguir aparato alguno, mas bajo su ala permanezco. Yo llevo días errando por tu nombre como cierta Alicia que mengua y crece ya te veo escrito en humo y en agua pero lo cierto es la risa de mi Amante. La soga que me amarra sólo a mi imagen el estupro que comete mi vano esfuerzo las bestezuelas que gimen en mi vientre, ese todo su poder que me impide partirte.
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Germán Carrasco (Santiago, 1971)
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(el tango de Julián) De la musa o su fantasma no quedan sino fragmentos para rearmar: trozos de blusa ensangrentados, manchas de sangre en la muralla, rieles que terminan en niebla y una gruta para la devoción del pueblo (que es lo mismo que decir: tres velas encendidas por lloronas iletradas). De la musa queda la memoria de los momentos en que fue musa y no la súcubus que dividió tu vida en dos como la muerte de un familiar, el crepúsculo cortado por una torre de telecomunicaciones o las dos porciones de carne que se abren como el dulce durazno estival; queda la misoginia, la lección, la ridícula alma latina que bebe hasta la muerte. Y un tango mal sintonizado. De la musa o su fantasma no quedan sino fragmentos: un modelo para rearmar. En el laboratorio de las palabras han de tomar vida sus ojos: escarabajos de ónix sagrado que brillan en los instantes, la tersura de cala de su piel. |
La diferencia entre estar de pie en la vida o, por último, en fuga o caminata, y no estarlo se sitúa en las rodillas: talones de aquiles, centros de vulnerabilidad. Crujen de rabia como máquinas exangües cuando abandonamos la silla o atisbamos al horizonte por un lapso (como si la perspectiva les produjera el pánico de un frío inhabitual). Los amantes que pasaron demasiado tiempo (aunque se dice que para ellos no existe el tiempo) en posición horizontal deben ahora pararse y caminar, si han de hacerlo, por un territorio minado, un calvario como Psique en una de sus pruebas. (O el futbolista con muletas, recuerdas sus rodillas evaluadas en kilos de dólares, devaluadas luego). O quienes suben arrodillados en las gradas del templo sangrando profusamente (en mi infancia los observaba estupefacto).
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| Calas blancas
Sin gula, con la angustia y la tensión que ha de postrarme a mirar las estrellas, en la oscuridad —gimnasio del instinto— abro la sábana blanca de una cala. Sábana, túnica improvisada tras el baño, gotas sobre la cala tras el riego cuando, bajo una luna hecha de tus huesos abres la ventana esperando aire, una lechuza. Calas —verbo— la transparencia del aire cubriendo la circunstancial blusa, al volverte, un botón. En la oscuridad la lengua saborea y desmenuza calas, para empujarlas y deglutirlas con el vino negro de la bilis. |
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| Cristián Gómez (Santiago, 1971)La
ronda distraída del agua y las muchachas
Un atardecer que pertenece al hemisferio de la sombra, donde la geografía desta noche por primera vez se toma en serio las serenatas que un demonio vino o vendrá a ofrecerle: la poesía no está hecha sino de sombras, pocas veces la luz se cuela por estas rendijas pero qué interesa. Como si fuera el agua que se asoma a la tarde (distraída), como un poema que no es un poema sino está hecho de sombras: la luz que se cuela por los entresijos caprichosos de esta ventana no es capaz de iluminar sino la ronda distraída de las muchachas, no quiere tomarse de la mano sino del atardecer, del agua. Yo, que no soy nadie, las veo. Las ausencias y la multitud alrededor deste poema o de mi sombra, el atardecer. Esas niñas que tienen la edad del agua. Toda descripción es una forma de morir. La más tierna y dulce amada se pierde en la playa como un puñado desta arena indiferente en la transparencia de un reloj. Los viejos se sientan a observar un mar que no existe: son amigos del oleaje y las gaviotas como el fuego y el origen del agua y de la tarde distraídas. Las letras son los rasgos
Un poema sin sombras que van a dar en la mar. Los viejos seguirán esperando las tripulaciones del pasado y de la noche mientras dibujan distraídos en la arena el rostro de la más dulce y tierna amada: volverá como siempre del pasado, volverá con esperanza irredimible y entre las redes concluido su retrato. En lugar de un cementerio junto al mar, mensurar la geografía de las piedras y del suelo donde lo más profundo que llegues a encontrar sea tu piel. Construir una muralla como el temor dibujado en el rostro de una mujer que no envejece. Cruzar este río de una sola orilla, el camino que ya no se acerca, sin que por ello comience a alejarse. Proclamar el fin de toda inocencia el día en que tu rostro llegue a ser tu rostro. Es inminente la construcción de la muralla. Qué, tras esos muros sino mi abuelo que pasea por el bosque sin haberse dado cuenta (a pesar de sus largas peroratas sobre la tala indiscriminada de las especies autóctonas, para la sustitución de las importaciones y el desarrollo interno de la industria nacional) que pese a llegar tarde todas las noches de su vida a ese hogar donde no lo esperaba nadie además de su radio a transistores sin haberse dado cuenta por ahora que las cartas que no llegan no han llegado porque una carta más allá destas murallas es darle puño i letra a la única verdad —que nunca ha salido deste bosque. Detrás desos muros (en lugar de un cementerio junto al mar) tu rostro que no envejece como no envejece la otra mitad de la noche, donde la última inocencia deste día ocupa en silencio su lugar como si fuese un ladrillo cualquiera colindante con ésta y otras murallas. |
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El libro de los tiburones (Cachiyuyo, 1995) Consejos gastronómicos a un joven samurai Come siempre lo que hay No te pongas a alegar: hoy No hay lo que a mí me gusta Cállate y come lo que está en la mesa Si hay arvejas Si hay porotos cómetelos Si hay relojes (porque sé que los hay) Traga sin hacer muecas de mal gusto Si hay cables no menciones los Tallarines ese tema está de más échales ketchup (si es que hay por Supuesto) Y no hables con la boca llena Puedes gritar en ciertas ocasiones: Cuando hay piedras en el arroz por Ejemplo Pero sin dejar de comer Mira siempre tu plato (Las piedras puedes escupirlas por Supuesto) Y si tu vecino protesta su comida Aléjate de ese niño mañoso blando Maricón de estómago frágil Si hay lentejas bienvenidas sean yo He comido mucho una vez Me comí una radio de Puro ingenuo olvidé desenchufarla Come lo que está en la mesa Y si no hay nada Cierra los ojos y respira Está permitida la violencia en el Caso de que alguien Meta la mano en tu plato No hagas tú lo mismo porque Ese no es el modo de fomentarla Y si hay pollos mutantes (Porque sé que los hay) Cocínalos bien y dale los huesos Al perro En fin Es lo que te digo yo Que he vivido Un poco. |
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Todos dicen amar a Cortázar
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1) Comenzaste a leer y
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| Rocío Cerón (ciudad de México, 1972) es poeta y ensayista. Ha colaborado en diversas publicaciones de circulación nacional, como el suplemento El Ángel, del periódico Reforma, y el semanario Etcétera. Fue becaria del Fonca (1998-1999) en el área de poesía. | ||||||||||
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