Centenario con bermellón 
*Guillermo Landa 
Centenario con bermellón

En Oceanía:

Observe usted al simiesco turista que salta
y con las piernas abiertas tijeretea
los aires que echan guitarras y tambores
electrónicos, a panzadas avanza
entre sebosos abonados de la Mediterranée,
se contonea con pringosa lascivia,
se retuerce como anélido agónico
y cae de bruces, en plenitud de cocaína y wisky,
sobre el entarimado que sirve de escabel
a Miss France, modelo tahitiana,
reina por un año de las Islas de la Real Sociedad de Londres
gracias al patrocinio de la Philip Morris Products Inc.,
reina como su trasabuela Pomare IV Vahine
bajo el protectorado de Luis Felipe;
ya desde entonces la paz y el bienestar gálicos
fueron compartidos por la Hija Predilecta de Roma,
la fille ainée de l'eglise,
con los maoríes y los polinesisos todos
que se beneficiaron 
de la viruela 
(epidemia predominante más que en las poblaciones salvajes)
del Morbo Siphylo
(aunque nadie conociera el poema de Hyeronimus Fracastorius)
del mestizaje por amancebamiento,
del alcohol,
de la Marsellesa tropical
y otras innovaciones civilizadoras
que los diezmaron. 

Usted, que tiene bien puestos los pies en la tierra,
no se alarme si un sismo de 5.9 grados en la escala
de Richter lo hace trastabillar
en estas islas Marquesas
o en la lejana Colima.
Se enterará que está desinformado.
Descubrirá que el planeta se tragó la energía
liberada por la ojiva TN75 en el atolón 
de Fangataufa,
detonada a las 23:30 GMT del domingo primero 
de octubre de 1995.
Comprobará que el pragmatismo de los ensayistas nucleónicos
vela por nuestra salud en Nevada y en la frontera norte de México,
cuida el equilibrio ecológico de Handford,
fomenta la conservación de corales en Mururoa,
pastorea delfines y ballenas
hasta la Playa de las Peñitas
para que su carne, previamente cocinada
por la radioactividad, alimente a nuestros
gulusmeros nicas como exótico platillo,
que nunca degustara el capitán Ahab.

Hará juicio cabal de que los fines mercantilistas,
montados en treinta mil cabezas atómicas
y un trillón de dólares gastados austeramente
cada año en armamentismo nuclear
preparan nuestro futuro
de manera responsable.

Hélas! Este es el porvenir
que nunca imaginó ese lobo selvático
sin collar, nieto de Flora Tristan que, 
hace cien años, merodeó por estas islas
embrujadas del trópico huyendo
de la demencia de la ciudad
¡ay, Paul Gauguin!, inútil ayear
por la que fuera erótica utopía
de la Nueva Kitera
donde la jungla urbana
en ciega movilidad
convierte a Venus. 


Retratos:

Versos que pintan al que está pintado:
esos ojos azules y profundos,
aguileña nariz punta muy baja,
más amerindia que francesa, inca,
peruana identidad te afirma, aunque
tu perfil de los Borja, tus ancestros,
nos hace recordar a don Rodrigo
Sexto Alejandro Papa en los colores
de Bernardino Betti Pinturicchio,
al vicario y tercero general
de los jesuitas, la testuz bovina,
con que los de tu casa blasonaron
en la borgiana villa, es remedada
por tu porfiada frente, de Quirón 
te abonaron nobleza y mansedumbre
virreyes, capitanes generales,
ancho el cuello de sentimiento altivo,
tu mirada dichosa con que inventas
el paisaje tahitiano de tus cuadros.

Mas cuando te miro en el Museo D'Orsay,
Manao Tupapau a tus espaldas,
dios que cuida el duermevela de Tehura,
desde la tela enrostras a coloniales
franceses su deslealtad y felonía,
pues libertad y bienes a comarcanos
maoríes quitaban. Tú los retaste
a perpetuidad con ese frío gesto 
del autorretrato.


El oficinista Eugène-Henri-Paul

Gauguin deserta

Ansiedad pendenciera del corredor de Bolsa
tal vez fuera medida por un alejandrino
con divisas y acciones para hacerle soñar
tornando respetables zafios competidores
en el mercado abierto donde pensiones hurtan
a viudas, jubilados, ahorradores cuitados;
el ganador bursátil que envilece de facto
depreciada moneda o desvalorizada
por legal vileza; financieros, hacendistas,
rentistas que devengan con el anatocismo
réditos que la usura fomenta honradamente.

Especulación codiciosa pudre el dinero,
si opulencia promete, bancarrota provoca;
banqueros accionistas al alza recreciendo,
tal rudos jugadores en palestra infamante,
el Ars Conjectandi no bastara de Bernouilli
para talegas rotas remendar arruinadas
del que está a lo imprevisto y truena en los mercados
de valores. La Bolsa de París se derrumba,
en mil ochocientos ochenta y tres, cuando dejas
empleos, familiar idilio, burgués regazo,
para buscar la fingida realidad del sueño,
y a lo Rousseau, la imagen de la silvestre vida.

En El sueño te miro, jinete del sendero.
Todo es ensueño en esa tela, sueño es el niño,
la madre, Te Rerioa del pintor!!!
Tú, Paul Gauguin, en la Courtauld Collection 
de Londres. 


Bonjour, Monsieur Gauguin


Pont-Aven, envolée blanche et rose de l'aile d'une coiffe légère

qui se reflète en tremblant dans une eau verdie de canal…

Marcel Proust. Du côté de chez Swann

 Cantos monótonos de rubios Zebedeos
oliendo a sardinal amoniacado
allanaban las radas finisterienses 
cuando abandonaste la granítica y solitaria Armórica
de antiguos hombres taraceados
en cuyos ojos zarcos rebalsan aguas atlánticas,
también retinas glaucas donde reverbera
un evocado oleaje verdegay.

Te gustaba Bretaña,
allí encontraste lo fragoso,
lo rústico. Tus zuecos taconeando
la piedra barroqueña
hacían resonar el tono
cavernoso, compacto,
viripotente que buscabas
en la pintura.

Te gustaba Bretaña,
donde se llama "Perdón" la romería
en que las viudas desoladas de Nizon,
como las Santas Mujeres,
cargan al Cristo-marinero ahogado,
áspero granito exangüe del vía crucis
que con "dibujo huella" grabaste
sobre madera tropical.

Te gustaba Bretaña,
pero tal como Jacob partió de Fanel
con el tendón de un muslo seco,
tú te marchaste del hotel Gloanec
en Pont-Aven con el tobillo quebrado
por un rijoso concarnés.

Así arrastraste tu tata,
el purulento estigma de la violencia,
hasta las islas Marquesas,
tu tatuaje bretón de étimo polinesiano
como signo de lance más osado:
No fue la lucha con el ángel innominado
de tu premonitoria visión tras el sermón dominical,
sino la conciencia de esa contienda que libraste
por alcanzar la victoria de tu arte como el malogro
de esa justa sobre el desdén.
Olvidando el amarillo bilioso
del Ungido de la iglesia rural de Tremalo,
a quien el crucifixor hizo gozar
de la piedad del vino mirrado
y cubrió su desnudez con paño lumbar,
fuiste al encuentro de los dioses
ecuatoriales de la muerte
que observan a través de tu mirada
ausente y lánguida, intrusa
en el Paraíso del Dios Taaroa. 

Gauguin es un cerril que odia una civilización opresora, parecido a Titán que, celoso de su Creador, en sus horas de descanso realiza su propia pequeña creación, como el niño que destroza sus juguetes para con los pedazos hacer otros, como quien reniega y desafía, el que prefiere creer en un cielo rojo antes que en el azul de la turbamulta.
 

Prefacio para el catálogo de la subasta de cuadros gauguinianos
en el parisino hotel Drouot (1895), escrito por August Strinberg


Al paisaje tropical… a la tierra fragante, Noa-Noa,
allí es adonde habrías que irte para cultivar
el sueño de tu vida, Nave Nave moe.
Enrumbar a la Polinesia, a Tahití. 
Mejor ser bravío en Papeete 
al abrigo de la palma indiana 
que huraño en la ciudad.
Au bord de la mer, una hermosa cabaña
de madera, choza de paja 
con ventanas de atelier,
tu casa en Atuana 
que llamarías la "Maison de Jouir" 
donde todas las noches 
unas muchachitas endiabladas invaden tu cama,
todas con la consigna "soyez amoreuses et vous serez heureses";
ayer tenías tres para entrar en funciones. 
En París las coquetas concubinas 
te llamaban mon petit chou! Mon rat cheri!
en la isla de Hiva-Oa tu amigo, 
tu fétii, Tioka, te nombrará Koké.
Qué bien la hubieran pasado 
Rubén y Lamberti con su "mansión 
de licencia y de placer…
Que tuviese un gran balcón
siempre abierto al mar turquí…"
y tú con tu vahiné. 

Apoyados junto al mar, Fatata te Miti, participaremos del ritual de unión con la Naturaleza; dos troncos de cocoteros esculpidos en forma de dioses canacas sostienen tu cobijo sitiado con una plantación de flores rubicundas: tu bermellón favorito jardinando con la Dahlia juarezzi de color escarlata, que llevó de México a Europa Andrés Dahl, discípulo de Linneo; la nostalgia de tu niñez formando un ramillete del peruano Cosmos sulphureus que se marchita sobre una silla en el Museo de la Ermita de San Petersburgo; la capuchina, Flor de la sangre, Tropaeolum majus para ensalada de los tahuantinsuyus, que con su broquel rojo anaranjado también retoza en la verdura mexicana; los pétalos de la Mangifera que acarician con su carmín las sonrojadas aréolas de las muchachas tahitianas. Tal vez falten la Tuscany superb sobermeja, la James Mason encendida, la Sissinghurt Castle púrpura malva, la Belle Sultane violácea, que con sus triunfantes corolas enrojecidas testimonian el amor de la Tierra por sus cultivadores.

Si rosas encendidas no tienes, tocando tus pinceles inflamarás el alborozo de tu corazón y los colores Lefranc y Compañía cubriendo 40 metros de tela estallarán envueltos en las llamas de esos árboles jubilosos rojo fuego, los flamboyanes, mientras el dandismo bohemio se pasea a la sombra de los arces blancos que enraizan su melancolía en los bulevares tumultuarios de París.

En vez del elegante callejeo de las doncellas opiladas que apisonan el macadán de la calle Saint-Denis con el allegro vivo del Scherzo del Op. 15 de Fauré, prefieres el tañido dulce o lamentoso de la flauta maorí y las danzas rituales que ejecutan bronceadas mujeres ante la letargia protohistórica que sobrevive en los ídolos oceánicos. Tus "Pasatiempos" pintados, Amusements, Arearea, nos sumergen en un ambiente de plácida animación donde el variopinto juego de colores de la selva y el sortilegio de la música aborigen nos hacen pasar del estado silvestre al estado de gracia de una mirada nueva.

A las islas Marquesas, a las islas del viento, dans l'atmos-phère, une odeur, enivrante, indefinissable... la alegría olfativa embriagando la engrandecida acuidad de tus sentidos. Como el lobo guará percibe el olor de la luna y el perfume del día ausente en el Chaco así, bajo el imperio nocturno de las estrellas y constelaciones australes de Oceanía, olisqueas la fragancia de frutas maduras y de yodada vianda marina que exhalan los cuerpos maoríes; tus dedos mansuetos acarician el pequeño bronce vivaz, el ámbar aceitunado, el grano fino de su piel que el sol adoba sin el hostigoso almizcle ni el pachulí de la perfumería europea. 

Tú que yantas y yogas
con la frugalidad y la inocencia
del Paraíso antes de la condena
pretalónica, no eres insensible
a la facticidad del nacimiento
y de la muerte. Aunque la vida
te parezca enigmática,
por su tintorería de misterios
teológicos, nos la pintas
con lozanas mujeres anaranjadas,
desnudas y soñadoras
que indolentes nos dicen No atau.*

Un dios estatuario levanta sus brazos
con el ademán del budhisattva Maitreya
de Sakiamuni. La naturaleza
que se entrega por sí sola
al alcance de la mano
de un cosechador garboso.
Animales mansejones.
La socarronería de unos gatos siameses.
Un niño lechal y una niña galamera del mango.
La postrimería que mete miedo final
a una anciana resignada.
La noción de destino que subyuga
a dos cogitabundos.
Todo discurre a la orilla de un arroyo
que serpentea en el bosque soporoso.
Al fondo el mar, más allá las montañas
de la isla fronteriza.
Y asina invencionas la quietud del paisaje
con pinceladas de azul y verde Veronés,
pero en medio de tantas perplejidades
de nuestra especie, quieres
que tu lienzo se vuelva audible
con su mortal interrogatorio:
D'où venons-nous?
Que sommes-nous?
Où allons-nous?•

*Me vale madres.
 
 

Obras (ad)miradas de Gauguin por el Poeta 
y celebradas en el poema

Portait of the Artist, Dedicated to his Friend Daniel
(à l'ami Daniel de Monfreid)
1896, 40.5 x 32 cm
Musée d'Orsay, París.

Self-Portrait with a Hat
1893-1894, 46 x 38 cm
Musée d'Orsay, París.

Te Rerioa (The Dream)
1897, 95 x 132 cm
Courtauld Institute Gallery, Londres; Courtauld Collection.

Bonjour, Monsieur Gauguin 
1889, 92.5 x 74 cm
Naródni Gallery, Praga.

Calvario bretón
Hacia 1898-99, madera grabada sobre papel, 
A.16-L.23, Reims, Museo de Bellas Artes.

The vision after the Sermon, or Jacob Wrestling with the Angel
(La Vision après le sermon)
1888, 73 x 92 cm
National Gallery of Scotland, Edimburgo.

The Yellow Christ
(Le Christ jaune)
1889, 92 x 73.5 cm 
Albrigth-Knox Art Gallery; General Purchase Funds.

Carved door from Gauguin's "Home of pleasure" in the Marquesas, Right horizontal panel Redwood, carved and painted
204 x 40 cm
Musée d'Orsay, París.

Fatata te Miti (By the sea)
1892, 68 x 92 cm
National Gallery of Art, Washington; Chester Dale Collection.

Sun flowers
1901, 72 X91 cm
The Hermitage, San Petersburgo.

Arearea (Ammusements)
1892, 75 x 94 cm
Musée d'Orsay, París.

Pape moe (Misterious water)
1893, 99 x 75 cm
Private collection, Suiza.

Where Do We Come From? What Are We? Where Are We Going?
(D'où venons-nous? Que sommes-nous? Où allons-nous?)
1897, 130.1 x 374.6 cm

Museum of Fine Arts, Boston; Tompkins Collection.

Notas y glosario

Tahití, isla principal del Archipiélago de la Sociedad (Oceanía), perteneciente al grupo de las Islas del Viento, donde se encuentra Papeete, capital de la Polinesia francesa. El descubrimiento de esta isla corresponde a la segunda mitad del siglo XVIII y fue hecho por Samuel Wallis, navegante y explorador inglés, que la llamó Isla del Rey Jorge. James Cook, miembro de la marina real inglesa, expedicionario y descubridor, en la misma época, del archipiélago de la Sociedad, Nueva Zelanda, las costas orientales de Australia, entre otros encuentros y hallazgos, dio a conocer el nombre indígena de Taití.

Por su parte Louis-Antoine de Bougaunville, navegante francés, que había llegado a esta isla pocos meses después que Wallis, la hubo denominado Nueva Citerea, por alusión, seguramente, a la venustidad de las tahitianas, su deleitosa sensualidad silvestre, su oferente lozanía carnal, su erotismo primigenio sin moralina cristiana. Sobrada voluptuosidad sin esbozo para evocar a Citerea o Kitera, la isla de la antigüedad jónica, consagrada a Venus, que en ella tenía un templo (hoy Kíthira).

A partir de 1964, durante la Quinta República, Francia instaló en sus territorios de Ultramar, en el Océano Pacífico Sur, el Centre d'Expérimentation du Pacifique con el objeto de desarrollar su poder militar de disuasión con pruebas atómicas.

El 28 de diciembre de 1995 el gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, lamentó la realización del quinto ensayo nuclear en el Pacífico Sur, desde septiembre de ese año. La detonación tuvo lugar el día anterior en el atolón de Mururoa, con una potencia superior a la de la bomba atómica lanzada en Hiroshima.

En las primeras horas del sábado 7 de octubre de 1995 una ballena encalló, agonizante, en el balneario Las Peñitas, departamento de León, en las costas del Pacífico nicaragüense. El cetáceo del tipo jorobado, con 17 metros de largo y 18 toneladas de peso, fue identificado como de la familia de Balaenopteridae megaptera novaeangliae. A las cuatro de la mañana del domingo 8 murió el desventurado mamífero marino que, destazado por gran copia de nativos, terminó en las cazuelas de hambrientos y golosos ciudadanos de León.

Girolamo Fracastoro (Jerónimo Fracastor). Célebre médico y poeta italiano. N. en Verona en ¿1478? y M. en 8 de agosto de 1553, médico del pontífice Paulo III; escribió obras de medicina, astronomía, metafísica, etcétera. Pero debe especialmente su fama a un poema intitulado "Siphilidis, sive de Morbo Gallico, libri tres".

Flore Célestine Thérèse Tristan-Moscoso. Mujer política francesa, esposa del pintor A. Chazal (1821) y abuela de Gauguin, fue una de las iniciadoras francesas del feminismo, luchó por el divorcio y el amor libre. Además de su obra Peregrinations de une paria (1838), que contribuyó a abrir el camino a un socialismo internacionalista.

Jacobo Bernouilli, gran pionero de los juegos de azar. N. en Basilea en 1654; M. en 1706. Discípulo de Leibniz, desarrolló el cálculo infinitesimal y, entre otros trabajos matemáticos, sentó las bases del primer método de cálculo de variaciones y extendió los principios y las aplicaciones al cálculo de probabilidades, al que aportó importantes contribuciones, estableció especialmente la ley de los grandes números, conocida como teorema de Bernouilli. Actualmente el aspecto aleatorio de la aplicación de Bernouilli la convierte en un modelo de caos determinista (véase Ilya Prigogine).

Pont-Aven, volancío blanco y rosa del ala de una cofia vaporosa que se refleja trémula en el agua verdín de un canal. Marcel Proust.

Pont-Aven, cabecera del cantón de Finistère, distrito de Quimper, Cornouaille, sobre el río Pont-Aven. Gauguin permaneció en dicha localidad especialmente en 1886 (en 1888 residió en el albergue Gloanec). En torno del salvaje de Perú, como se autonombraba el propio Gauguin, se agruparon varios pintores, Èmile Bernard y Paul Sérusier, entre otros, en lo que se conoce como la Escuela de Pont-Aven.

 
 
 
 
 
 
 
 
   
Armórica, de ar, en , y mor, mar,

La Bretaña fue poblada por una tribu celta, la de los britones u hombre taraceados (tatuados), por la costumbre que tenían de adornarse y taracearse el cuerpo con dibujos de color azul.

Zebedeo, dádiva de Yahvé. Zebedeo del linaje de Zebedías, padre de Santiago el Mayor y Juan, pescadores de oficio.

Fanel, Dios se apareció, lugar donde Jacob peleó con el ángel que no dio su nombre, quien le secó el tendón del muslo.

Concarnés, gentilicio de Concarneau, puerto sobre el océano, departamento de Finistère, en Bretaña, Francia.

El extraño ídolo "los dos brazos levantados misteriosamente y con ritmo [que] parecen indicar el más allá", según la descripción que hace el propio Gauguin de su cuadro sobre la humanidad: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? Pudiera corresponder a la iconografía tahitiana; pero el poeta, que tiene a la vista el bronce dorado de un Buda de pie, correspondiente al año 477 de la dinastía Wei de la China septentrional (Metropolitan Museum of Art, Nueva York), establece otra asociación de sentido entre la imagen de Oceanía y la formal simetría de la figura de Asia Central.

Glosario maorí

Tata, marca o señal, de ta, herir, tátau, tatuaje en polinesio.

Tupapau, el espíritu de los muertos.

Manao tupapau, el espíritu de los muertos vigila.

Tehura, amante de Gauguin.

El Dios supremo Taaroa, que se había enamorado de Vairaumati, cada mañana subía a la cumbre del Paia, y cada noche bajaba para dormir con ella; quien habría de convertirse en madre de la tribu.

Vahine, mujer.

Pape Moe, aguas misteriosas.

Te Rerioa, El sueño.

Arerea, pasatiempo. • 

*Guillermo Landa (Huatusco, Veracruz, 1935) es egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM. Pertenece a la Asociación del Servicio Exterior Mexicano. Poeta bilingüe en español y francés. Ha publicado, entre otros libros, Este mar que soy yo (1964), Cahier d'amour (1979), Treintañal. Obra poética, 1964-1994 (1994) y Frutero y yo (2001).