Retorno de la infancia 
*Ricardo Venegas
Retorno de la infancia

Una puerta fugaz.
Cae la sombra hasta el fondo 
de la nube, 
arcillas al lomo del espejo,
caen,
pregunta un ciego por su abrigo
de oscuridad y humo,
otro espejo distante 
nos unirá, 
dictaba el cascabel como recuerdo,
y piensa en el sombrero 
que busca la elegancia 
del sonido, dijo.
Así la infancia es el cajón,
la cama y el zapato viejo,
la arquitectura del ropero
que guarda el último cansancio.
Corriente línea tan morosa
donde eras niño hasta el extremo.

Queda lugar aún,
esa etapa de sueños 
donde un rinoceronte 
corta el tiempo.

Claridad

Del suelo encendido
podría despertar el polvo;
mil muertos insepultos gritarían. 

Sin Dios y sin sedantes
algo falta.

Es mucha vuelta
para decir 
humildemente
necesito amor.

Postal 

Miramos la estación 
de voces.

Un dominio de valles
nos arrastra;
seguimos en la infancia, 
en patios 
de la casa;
un parpadeo de Dios
y estamos lejos,
en otro suelo,
en otro tiempo 
sin saberlo. 

 
 
   

Descendimientos

Fogatas orinadas 
por los perros,
ausencia de la fe,
vacío de rumbo. 

Ven a escuchar,
está cantando el humo
de lo que ya se ha ido.

Confesión

No soy yo,
la noche descendió
y el cielo dicta estrellas
que sacuden.

Un griego afán de posesión
mira los astros;
a esta voz 
le inventaron nacimiento,
templo mi cuerpo,
nunca más yo. 

*Ricardo Venegas (San Luis Potosí, 1973) estudió letras hispánicas en la unam. Es autor de El silencio está solo (1994), Destierros de la voz (1995), Signos celestes (1995) y Escribir para seguir viviendo (2000), este último de entrevistas con Ricardo Garibay. Fue becario del Instituto de Cultura de Morelos (1997-1998). En la actualidad dirige la revista Mala Vida, Mester de Junglaría (Beca Nacional "Edmundo Valadés" para la Edición de Revistas Independientes 1996-1997 y 1997-1998).