Palabras durante la ceremonia de entrega del Doctorado Honoris Causa 
al doctor Luis Villoro Toranzo
*Luis Mier y Terán Casanueva
Doctor Luis Villoro Toranzo
Doctor Honoris Causa de la UAM;

Maestro Víctor Manuel Sosa Godínez
Rector de la Unidad Azcapotzalco;

Doctor José Lema Labadie
Rector de la Unidad Iztapalapa;

Maestro Norberto Manjarrez Álvarez
Rector de la Unidad Xochimilco;

Doctor Ricardo Solís Rosales
Secretario General de la UAM;

Señoras y señores: 

Las instituciones de educación superior conquistan, literal y plenamente, su condición de universidades gracias al cultivo de las humanidades, a esa indagación sobre lo que nos es propio e insustituible como especie. Así, la reflexión sobre el ser, sus historias y sus sentidos, le otorga a la investigación en su conjunto, y de modo protagónico al quehacer científico, una integralidad distinta: la del ethos griego, el carácter y el compromiso con eso que denominamos público, a reserva de mejor término desde fines del siglo XVIII.

En esta jornada académica reconocemos a una de las reservas intelectuales más importantes de México: el doctor Luis Villoro Toranzo, sujeto empeñado en hacer de su voluntad una razón práctica sustentada en principios y valores que, siendo críticos y tolerantes por naturaleza y convicción, nos auxilian en la tarea cotidiana de conciliar nuestras diferencias y respetar nuestras peculiaridades para fundar un interés colectivo que trascienda las pretensiones de los particulares, orientado a fundar con equidad y justicia una convivencia civilizada, plural, dialógica y deseosa del encuentro intersubjetivo.

Como institución responsable de la inteligencia, la Universidad Autónoma Metropolitana, en el marco de los festejos conmemorativos del treinta aniversario de su fundación, se honra al reconocer el mérito sobresaliente de un destacado investigador que nos ha servido de lazarillo para conocer y reconocernos en esa unidad de lo diverso que es nuestro pasado, un tiempo siempre abierto para su reinterpretación y dispuesto además a polemizar con la convulsión del presente. 

Este rasgo estructural de su modo de predicar y sustantivar la realidad social, de desentrañar sus significados para construir de manera consciente y ética nuestro destino, marca lo mejor de su producción reflexiva. Diversos títulos lo atestiguan en su aparente dispersión tópica: Los grandes momentos del indigenismo en México (1950), El proceso ideológico de la revolución de Independencia (1953), La idea y el ente en la filosofía de Descartes (1965), Signos políticos (1974), Estudios sobre Husserl (1975), Creer. Saber. Conocer (1982), El poder y el valor: fundamentos de una ética política (1997), Estado plural, pluralidad de culturas (1998) o De la libertad a la comunidad (2001).

Indagaciones filosóficas y conceptuales, ponderaciones de secuencias históricas y revisiones documentales, articuladas en la preocupación por un sujeto expansivo, ese que se multiplica en la colisión y la cohesión de las conciencias, para alcanzar la condición de liberador de las ataduras de sus circunstancias. 

Las constantes de su trabajo académico: ser, conocimiento y sociedad, bien podrían representar la agenda de las modernas instituciones del saber, para las que el mundo carece de fronteras y en donde la movilidad y la flexibilidad devienen naturales, concibiéndose el escenario social de la investigación más en calidad de red y flujo que como una actividad desarrollada en un espacio nacional delimitado. 

Así lo demuestra su intensísima actividad como ponente y profesor invitado en espacios académicos del mundo entero: lo mismo Alemania, Francia, la República Checa o España, que México, Colombia, Argentina o Estados Unidos, o, en la lejanía geográfica, Indonesia, Filipinas, China o la India. Errancia que ratifica su calidad de pensador abierto, siempre dispuesto a beneficiarse del "aguijón del asombro", en la expresión de Ernst Bloch.

Por razones semejantes a su internacionalismo, y hace apenas unas cuantas semanas, la UAM suscribió con el ipn y la unam un convenio para promover "un espacio común de educación superior", alianza estratégica orientada al establecimiento de un sistema universitario integrado, que articulará las ventajas comparativas de los entes públicos participantes en un esquema de complementariedad académica. 

De tal suerte, el intercambio y la cooperación interinstitucionales permiten potenciar la fortaleza de nuestros cuerpos académicos y solventar la fragilidad relativa de nuestras infraestructuras, nuestros presupuestos y, en más de un sentido, la incomprensión del carácter estratégico de nuestras funciones sustantivas: docencia, investigación y preservación y difusión de la cultura. 

Por ello semejantes iniciativas de colaboración definen, en mucho, la viabilidad misma de nuestro sistema de educación superior; más aún cuando sólo de esta manera podríamos formular e instrumentar auténticas estrategias de salvaguarda y promoción de nuestro capital cultural y científico vinculado con nuestra soberanía e identidad, capaces de responder a las demandas sociales y comunitarias. 

Esta vocación cosmopolita ha marcado la habilitación académica y también la vida cotidiana de nuestro Doctor Honoris Causa Luis Villoro Toranzo. Sujeto digno del mayor encomio pues lo mismo destina su energía y orienta su pasión a los temas filosóficos más espinosos que a la reivindicación de las causas indígenas en nuestro México toda-vía incapaz de reconciliarse con ese vasto mosaico étnico y cultural.

La formación del doctor Luis Villoro Toranzo corrobora plenamente las ventajas de esta disposición empática que rehúye la arrogancia hegemónica propia de las clasificaciones, como en los modelos de las civilizaciones "valorados" por Arnold Toynbee; permitiéndole a contracorriente conocer "lo otro" para hacerlo "suyo", sin entronizar jamás los prejuicios. 

Comoquiera, nuestro galardonado es un caso de excepción, pues es producto de una formación integral que no desdeña ningún resquicio de la curiosidad y la creación humanas. Lo que cumple la intención del espíritu propiamente universitario: saber más para ser mejores.

 
 
 
 
 
 
   
Generoso y comprometido con las instituciones públicas de educación superior, el doctor Luis Villoro Toranzo también les ha dedicado tiempo y talento a su surgimiento y consolidación. Para nuestra fortuna así ha sido en lo que respecta a nuestra Casa abierta al tiempo, pues en la Unidad Iztapalapa fungió como su primer director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades (1974-1978) y, después, fue miembro de la Junta Directiva de la UAM de 1979 a 1984. En ambas responsabilidades se distinguió por su mirada de largo plazo, su solvencia intelectual y el aliento a las nuevas generaciones.

Teniendo en mente lo valioso de trayectorias como la del doctor Luis Villoro Toranzo, nuestra legislación universitaria contempla una distinción trascendente que consiste en el otorgamiento del grado de Doctor Honoris Causa. Su asignación deriva de criterios estrictamente académicos, supone de manera central la promoción y el respaldo de grupos de profesores-investigadores que razonan y deliberan sobre los impactos y beneficios del desempeño del potencial sujeto premiado, y la designación final es facultad única del órgano colegiado que nos articula como sistema educativo.

Así, el Colegio Académico en su sesión número 259 del 20 de julio del presente año, a propuesta de un grupo muy relevante y nutrido de profesores juzgó que el doctor Luis Villoro Toranzo cubría sobradamente los requisitos para recibir nuestro máximo galardón académico, tratándose, ahora, de un investigador externo a la UAM. 

Es por ello que esta ceremonia sólo publicita y difunde lo que ya fue aprobado institucionalmente; siendo ocasión propicia para escuchar su disertación. 

Por todo lo anterior, y muy especialmente por la dedicación que le ha prestado a varias de nuestras iniciativas académicas y su vinculación con grupos de investigación de esta Casa abierta al tiempo durante el pasado y en este tiempo efectivo que nos toca compartir, consideramos un privilegio contarlo entre nosotros como Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma Metropolitana. 

*Luis Mier y Terán Casanueva es rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana para el periodo 2001-2005. Cursó la licenciatura en física, y la maestría y el doctorado en ciencias por la unam; ha realizado estancias sabáticas y de investigación en la Universidad de Minnesota. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, la Academia Mexicana de Ciencias, la Sociedad Mexicana de Física, la Sociedad Mexicana de Termodinámica, y socio honorario de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Biomédica. Árbitro de revistas especializadas como la Revista Mexicana de Física, Molecular Physics (Taylor and Francis, ltd), Journal of Colloid and Interface Science (Academic Press), Theo Chem (Elsevier), Industrial and Engineering Chemistry Research (American Chemical Society) y Asociación Mexicana de Investigación y Docencia en Ingeniería Química. Es autor de artículos internacionales y de capítulos de libros especializados.