La voz del subalterno y el inconsciente político
en la novela regiomontana de los noventa

* Manuel F. Medina

El excelente estudio de Juan Antonio Serna, El subalterno en la escritura masculina regiomontana: la novela de los noventa (Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1999) intenta realizar tres objetivos: primero ubicar la producción narrativa regiomontana en la categoría o subcategoría de novela regional; segundo, legitimizar la escritura neoleonesa al darle una voz verdadera dentro del discurso interno, para que pueda representar su espacio, a su gente e idiosincrasia regionales y, tercero, inscribir la novela neoleonesa en el panorama literario mexicano y en sentido más amplio el panorama literario de Latinoamérica.

Partiendo de la definición de la novela regional de Carlos Alonso, Serna califica la neoleonesa como novela regional por incluir tres elementos: el lenguaje hablado, la geografía y la actividad laboral propia del área. Sirviéndose de promulgados de las teorías poscolonialistas y posmodernistas expone la condición de estas narrativas como literatura subalterna a la publicada en la periferia del centro cultural mexicano, el Distrito Federal. El análisis se sirve de oposiciones binarias para exponer los conflictos básicos propios de la novela regional, que existe sólo en función de ente subalterno o de otredad –norteño/capitalino, norteño/sureño, mexicano/extranjero, homosexual/heterosexual.

Serna elabora un marco teórico que parte del concepto del inconsciente político desarrollado por Frederic Jameson, pero previamente concebido aunque con otro nombre, el de “causa o dimensión ausente” por Louis Althusser y Baruch Espinosa. Esta teoría permite desenmascarar los valores ocultos que los textos literarios esconden, por medio del análisis de tres elementos u horizontes: el marco histórico de una obra, el estudio de los ideologemas, y la ideología de la forma. Aplicando estos conceptos a su investigación, Serna emplea el marco histórico para ubicar el contexto tradicional, social, económico y cultural de la novela neoleonesa.  El ideologema o la organización dialógica del discurso de clases le permite analizar las relaciones de poder entre el subalterno y el opresor, y por medio de la ideología de la forma explica las verdades ocultas o el inconsciente político que las novelas contribuyen a extrapolar, es decir, “la lucha de géneros, la discriminación hacia el indígena y la clase popular, la opresión de las necesidades eróticas de la mujer y del homosexual, la marginación del escritor de provincia y la preservación del patriarcado” (p. 42).

Los capítulos II, III y IV del libro ofrecen análisis detallados de las numerosas novelas que abarcan este minucioso estudio y las divisiones siguen el modelo del inconsciente político delimitado por Serna.  El capítulo II expone una historia de la región, que parte desde la Colonia, o la fundación de Monterrey hasta el presente, según aparece en la escritura masculina regiomontana de los noventa.  Serna concluye que los autores exploran la historia con el fin de entender su identidad y la de la región. A menudo revelan el pasado dentro del contexto de dominación de los opresores, sean éstos el capitalino o miembros de la élite local.

El segundo horizonte, el ideologema, representa un concepto muy útil para explicar la organización dialógica del discurso de clases. Al analizar nueve novelas Serna encuentra los siguientes ideologemas: “la lucha de clases, la lucha de géneros, la lucha de identidad entre el norte y el sur del país, la lucha por el acceso a la satisfacción sexual y la lucha del elemento popular” (pp. 99). El capítulo III explica las manifestaciones de estos ideologemas al ahondar en las relaciones de poder entre el opresor y el subalterno, expuestas en los textos literarios.

El capítulo IV revela los inconscientes políticos que los autores esconden en sus textos. Serna concluye que la novela neoleonesa emplea las estrategias técnicas narrativas y los temas que trata, a fin de cuestionar y desafiar al sistema hegemónico patriarcal.  Se citan las siguientes isotopías: “la lucha de clases, la lucha por el poder, la lucha establecida por el Eros y el Tánatos, la lucha por la libertad ideológica y sexual y el papel del subalterno”. El libro concluye que la producción literaria neoleonesa surge como una voz de rebeldía que intenta alejarse de su condición de subalterna y que refleja las relaciones de poder entre éste y la subalternidad.

El libro de Serna también cabría fácilmente dentro de los textos que estudia, porque sirve para darle voz a una literatura de cierta manera subalterna. Llena un vacío en el campo de la crítica literaria que ha ignorado prácticamente la novela regional y debe añadirse que se ha vuelto muy prolífica a partir de la década de los ochenta, pero que los críticos no han considerado o estudiado con el cuidado que se merece.

En El subalterno en la escritura masculina regiomontana: la novela de los noventa Juan Antonio Serna demuestra el amplio conocimiento y el dominio tanto de las teorías de las que se vale para formar su marco teórico como de los textos literarios que componen el cuerpo de su análisis. Me impresionó la manera como explica con gran soltura un concepto tan mal o poco entendido por los críticos, el inconsciente político. Sin ninguna duda, el autor escogió con exactitud el modelo teórico que le ha servido  para redactar este tratado de las relaciones de poder entre opresor y subalterno, pues se trata de un estudio detallado que va elaborando paso a paso conceptos que nos permiten entender cuanto se expone en capítulos subsiguientes, y hay que leer el texto completo para entenderlo a cabalidad. El método de análisis le permite cubrir múltiples temas e incorporar muchas novelas, pero manteniendo la unidad y nos introduce y familiariza con gran parte de la producción novelística neoleonesa de los noventa, por ello recomiendo la lectura de este libro a los estudiosos de la narrativa regional, mexicana y latinoamericana. Aprendí mucho de una literatura que debido a las relaciones de poder se mantiene en el margen o la periferia del centro de la cultura en México.
* Manuel F. Medina (Guayaquil, Ecuador, 30 de octubre de 1961). Profesor asociado de literatura latinoamericana en la Universidad de Louisville, Kentucky, obtuvo el doctorado en literatura hispanoamericana en la Universidad de Kansas. Entre sus principales publicaciones se encuentra La seducción de la escritura. Los discursos de la cultura hoy, editado por la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, y numerosos artículos sobre la novela mexicana contemporánea, la narrativa ecuatoriana, los dramas ecuatorianos y mexicanos, y la narrativa latina en Estados Unidos.