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Nueve poemas de Wolfgang
Borchert
*Traducción
y nota de Ricardo Corchado y Sabina Scherzer
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| Wolfgang Borchert nació
en Hamburgo el 20 de mayo de 1921. Desde temprana edad comenzó a
leer a los grandes poetas alemanes. A los 18, Rilke representaba para él
su modelo y medida.
A los veinte años,
en 1941, fue reclutado y enviado al frente, a Rusia, donde lo hirieron
gravemente. Ese mismo año lo encarcelaron por primera vez, debido
a unas cartas consideradas subversivas y se le sentenció a muerte.
En una celda aguardaba su
ejecución, por unas misivas en las que había expresado sus
opiniones sobre Hitler y la guerra. Tras medio año quedó
absuelto. Pero ese dictamen significó volver al frente, a Rusia,
a pesar de que se encontraba enfermo y débil.
Al no poder combatir, fue
enviado de regreso a Alemania, considerado un inútil. Durante un
corto tiempo trabajó haciendo parodias en cabarets de Hamburgo.
Poco antes de terminar la guerra volvieron a apresarlo, en esta ocasión
por contar chistes políticos. Regresó a prisión, ahora
en Berlín, ciudad que soportaba constantes bombardeos.
En 1945 volvió a casa
de sus padres, en su ciudad natal, donde padeció los estragos del
hambre y el frío. Unos amigos le ayudaron para que se trasladara,
en septiembre de 1947, a un hospital de Basilea, Suiza. Allí permaneció
hasta el día de su muerte, un par de meses más tarde.
En los últimos meses
de su corta vida Borchert escribió numerosos relatos, poemas y un
drama titulado Draussen vor der Tür (Afuera, ante la puerta),
estrenado un día después de su muerte. Es uno de los escritores
representativos de la literatura de escombros, posterior al fin de la guerra.
Su biógrafo Peter
Rühmkorf considera la obra de Borchert un potente grito, un grito
de deseo, de tormento, de bienaventuranza, de desesperación. Todo
estaba contenido en ese grito, todo aquello que sólo puede existir
en una vida joven. Él insistía en confesar la verdad, en
el desengaño de la mentira.
La vida de nuestro autor
la resumió el afamado escritor alemán Heinrich Böll
de la siguiente manera:
Wolfgang Borchert tenía
18 años cuando estalló la guerra y 24 cuando terminó.
La guerra y la cárcel habían destruido su alma; lo demás
lo hicieron el hambre y los años de la posguerra. Murió cuando
apenas tenía 26 años. Dos años le quedaron para dedicarse
a escribir y durante ese lapso escribió como alguien que vive en
la carrera con la muerte. Borchert disponía de poco tiempo y lo
sabía.
Los poemas aquí reunidos
figuran en los ciclos Laternen, Nacht und Sterne (Faroles, noche
y estrellas) y Nachgelassene Gedichte (Poemas póstumos)
del libro Das Gesamtwerk (Obras completas), que Borchert
compuso entre 1940 y 1945. Estos ciclos reflejan de manera clara el sentir
y la personalidad del autor, así como la fuerte presencia del viento,
la noche, el agua y los faroles, elementos esenciales de Hamburgo. Se publicaron
por vez primera en 1946. |
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| Laternentraum
Wenn ich tot bin,
möchte ich immerhin
so eine Laterne sein,
und die müsste vor deiner
Türe sein
und den fahlen
Abend überstrahlen.
Oder am Hafen,
wo die grossen Dampfer schlafen
und wo die Mädchen lachen,
würde ich wachen
an einem schmalen schmutzigen
Fleet
und dem zublinzeln, der einsam
geht.
In einer engen
Gasse möcht ich hängen
als rote Blechlaterne
vor einer Taverne —
und in Gedanken
und im Nachtwind schwanken
zu ihren Gesängen.
Oder so eine sein, die ein
Kind
mit grossen Augen ansteckt,
wenn es erschreckt entdeckt,
dass es allein ist und weil
der Wind
so johlt an den Fensterluken
—
und die Träume draussen
spuken.
Ja, ich möchte immerhin,
wenn ich tot bin,
so eine Laterne sein,
die nachts ganz allein,
wenn alles schläft auf
der Welt,
sich mit dem Mond unterhält
—
natürlich per Du. |
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Sueño
de faroles
Cuando muera
quisiera ser por lo menos
un farol que esté
ante tu puerta
para cubrir de luz
la pálida noche.
O en el puerto,
donde los grandes barcos
duermen
y las jovencitas se ríen,
haría de guardia
en un estrecho y sucio canal,
y al caminante solitario
guiñaría un ojo.
En una calle angosta
quisiera estar colgado
frente a una taberna
como farol de hojalata rojo
y oscilar entre los pensamientos
al viento nocturno
con sus cantos.
O ser uno al que un niño
de ojos desorbitados enciende
al descubrir asustado
que se encuentra solo y el
viento
grita a través de
las ventilas
mientras afuera los sueños
deambulan.
Sí, quisiera ser por
lo menos
cuando muera
un farol
que solitario por la noche,
cuando todo en el mundo esté
durmiendo,
converse con la luna,
por supuesto de tú. |
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| Brief aus
Russland
Man wird tierisch.
Das macht die eisenhaltige
Luft. Aber das faltige
Herz fühlt manchmal
noch lyrisch.
Ein Stahlhelm im Morgensonnenschimmer.
Ein Buchfink singt und der
Helm rostet.
Was wohl zu Hause ein Zimmer
mit Bett und warm Wasser
kostet?
Wenn man nicht so müde
wär!
Aber die Beine sind schwer.
Hast du noch ein Stück
Brot?
Morgen nehmen wir den Wald.
Aber das Leben ist hier so
tot.
Selbst die Sterne sind fremd
und kalt.
Und die Häuser sind
so zufällig gebaut.
Nur manchmal siehst du ein
Kind,
das hat wunderbare Haut. |
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Carta de Rusia
Uno se vuelve bestial
por el aire ferruginoso.
Mas este arrugado corazón
todavía siente a veces
algo lírico.
Un casco de acero al resplandor
del sol matinal.
Un pinzón canta y
el casco se oxida.
¿Cuánto costará
en el terruño un cuarto
con cama y agua caliente?
¡Si no estuviese tan
cansado!
Las piernas se han puesto
pesadas.
¿Tienes todavía
un pedazo de pan?
Mañana tomaremos el
bosque.
Aquí la vida resulta
tan muerta.
Hasta las estrellas son extrañas
y frías.
Y las casas parecen
construidas al azar.
Sólo a veces ves a
un niño
de piel maravillosa. |
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| Der Mond lügt
(Moabit)
Der Mond malt ein groteskes
Muster an die Mauer.
Grotesk? Ein helles Viereck,
kaum gebogen,
von einer Anzahl dunkelgrauer
und schmaler Linien durchzogen.
Ein Fischernetz? Ein Spinngewebe?
Doch ach, die Wimper zittert,
wenn ich den Blick zum Fenster
hebe:
Es ist vergittert! |
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La luna miente
(Moabit)
La luna pinta un dibujo grotesco
en el muro.
¿Grotesco? Un cuadrado
claro, algo torcido,
trazado con un montón
de oscuras y delgadas líneas.
¿Una red de pescar?
¿Una tela de araña?
¡Pero, ay!, mis pestañas
tiemblan
si levanto los ojos hacia
la ventana:
¡Está enrejada! |
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| Am Fenster
eines Wirtshauses
beim Steinhuder Meer
(Auf dem Nachhausewege
1945)
Die Apfelblüten tun
sich langsam zu
beim Abendvers der süssen
Vogelkehle.
Die Frösche sammeln
sich am Fuss des Stegs.
Die Biene summt den Tag zur
Ruh —
nur meine Seele
ist noch unterwegs.
Die Strasse sehnt sich nach
der nahen Stadt,
wo in der Nacht das Leben
weiterglimmt,
weil hier noch Herzen schlagen.
Wer jetzt noch kein Zuhause
hat,
wenn ihn die Nacht gefangen
nimmt,
der muss noch lange fragen:
Warum die Blumen leidlos
sind —
warum die Vögel niemals
weinen —
und ob der Mond wohl auch
so müde ist —
Und dann erbarmt sich leis
ein Wind des einen,
bis er — im Schlaf — die
Welt vergisst. |
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En la ventana
de una taberna
a la orilla del lago Steinhuder
(De camino a casa en 1945)
Lentas se cierran las flores
del manzano
al canto nocturno de la dulce
garganta del pájaro.
Las ranas se apiñan
al pie de la pasarela.
Una abeja arrulla al día
con su zumbido,
sólo mi alma sigue
en camino.
La calle anhela la ciudad
próxima
donde de noche la vida continúa
resplandeciendo,
pues allí hay todavía
corazones latiendo.
Aquel que aún no tenga
un hogar,
cuando lo asalte la noche,
seguirá preguntando:
¿Por qué las
flores no están tristes?
¿Por qué los
pájaros nunca lloran?
¿y si acaso también
la luna estará fatigada?
Y entonces en medio del silencio
el viento
se compadecerá de
él,
hasta que entre sus sueños
se olvide del mundo. |
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| Winterabend
Der Nebel legt sich kühl
und grau
auf die Dinge, und nur Laternen
und die weissen Hauben von
Schwestern
schimmern. Und einzelne Worte
fallen
wie Regentropfen:... Gestern...
und:... meine Frau...
und seltsam hallen
sie nach wie Gedichte
und man denkt eine ganze
Geschichte
aus ihnen zusammen.
Ein einsamer Schritt verweht
noch im Norden,
die Strassen sind still,
und der Lärm ist müde
geworden,
weil die Stadt nun schlafen
will. |
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Noche de invierno
La niebla se tiende fresca
y gris
sobre las cosas.
Sólo los faroles y
las blancas tocas de las hermanas
resplandecen. Palabras aisladas
caen
cual gotas de lluvia:
ayer... mi mujer...
curiosamente resuenan
como poemas
y con ellas juntas
uno se imagina toda una historia.
Un paso solitario se va disipando
en el norte,
las calles están tranquilas,
ya el ruido se ha fatigado
porque la ciudad desea dormir. |
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| Draussen
Das macht das Fenster, dass
wir "draussen" sagen —
und weil wir selber drinnen
sind.
Nach draussen muss man schauernd
fragen,
denn draussen ist der Wind.
Laternen stehn
schon hundert schwarze Nächte
—
und abends, bald nach zehn,
wenn mancher schlafen möchte,
graut wohl die Strasse blass
und schweigend aus der Flut
von Seufzern, Stein und Glas.
Nun ist es unser Blut,
das so gewaltig rauscht —
de hält der Wind im
Tanz den Schritt,
bleibt manchmal stehn,
als ob er lauscht.
Und die Laternen gehn
noch lange durch die Träume
mit. |
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Afuera
La ventana nos hace decir
"afuera"
pues nosotros mismos estamos
dentro.
Con pavor se habrá
de preguntar hacia afuera,
porque allá se encuentra
el viento.
Los faroles se han alzado
un centenar de negras noches
y tarde, poco después
de las diez,
cuando unos quieren dormir,
la calle se torna de una
clara palidez
y en silencio se distingue
de entre un torrente
de suspiros de roca y cristal.
Ahora nuestra sangre es
la que fluye con estrépito,
el viento detiene su paso
al bailar,
a veces permanece quieto
como si estuviese escuchando.
Y por mucho tiempo los faroles
nos acompañan a través
de los sueños. |
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| Nachts
Meine Seele ist wie eine
Strassenlaterne.
Wenn es Nacht wird und die
Sterne
aufgehn, beginnt sie zu sein.
Mit zitterndem Schein
tastet sie durchs Dunkel,
verliebt wie die Katzen
auf nächtlichen Dächern,
mit grünem Gefunkel
in den Augen. Menschen und
Spatzen schlafen.
Nur die Schiffe schwanken
im Hafen.
Hebt der Mond sich über
den Rand
von einem Kirchendache,
ist in meinen Augen
knisternd ein Streichholz
aufgeflammt,
und ich lache.
Regen rinnt —
bei mir sind
nur mein Schatten und der
Wind.
Und meine Hände haben
noch den Duft
von irgendeinem schönen
Kind. |
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De noche
Mi alma es como un farol
de la calle.
Cuando anochece y las estrellas
aparecen, comienza a ser.
Con su luz trepidante
va palpando a través
de la penumbra,
enamorada como los gatos
sobre los tejados nocturnos,
con un verde resplandor en
los ojos.
Los hombres y los gorriones
duermen ya.
Sólo los barcos se
bambolean en el puerto.
Cuando la luna se posa en
la orilla
del tejado de una iglesia,
en mis ojos
ya se ha encendido crepitando
un fósforo,
y entonces río.
La lluvia fluye,
sólo mi sombra y el
viento
me acompañan.
Y mis manos siguen conservando
el aroma
de alguna hermosa criatura. |
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| Die Nacht
Und wieder geht die dunkelblaue
Frau,
die blasse Schwester der
Betrunkenen und Dichter,
durch die verstummten, nebeligen
Strassen.
Es schwankt im Schlendrian
das Nachtgelichter:
Die Mädchen, die für
Stunden heilig sind,
glühn sündhaft
aus dem Häuserschatten,
bis sie der kühle Morgenwind
verscheucht.
Laternen fühlen sich
von den Bezechten
verzweifelt und berauscht
umarmt -
der Dichter aber flüstert
seinen grossen Monolog:
Nimm, dunkelblaue Frau, die
ohne Ruhe sind,
in deinen gnadenreichen Schoss! |
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La noche
Y de nuevo anda la mujer
de azul marino,
la hermana lívida
de ebrios y poetas,
por las ya mudas y nebulosas
calles.
Con incuria va contoneándose
la gentuza nocturna:
las jovencitas que por horas
son unas santas,
arden pecaminosas a la sombra
de las casas,
hasta que el fresco viento
matinal las ahuyenta.
Los faroles se sienten desesperados
y embriagados
por los abrazos de los ebrios;
mas el poeta murmura su gran
monólogo:
¡Mujer de azul marino,
guarda en tu regazo
lleno de gracia a aquellos
que no encuentran paz! |
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| Grossstadt
Die Göttin Grossstadt
hat uns ausgespuckt
in dieses wüste Meer
von Stein.
Wir haben ihren Atem eingeschluckt,
dann liess sie uns allein.
Die Hure Grossstadt hat uns
zugeplinkt —
an ihren weichen und verderbten
Armen
sind wir durch Lust und Leid
gehinkt
und wollten kein Erbarmen.
Die Mutter Grossstadt ist
uns mild und gross —
und wenn wir leer und müde
sind,
nimmt sie uns in den grauen
Schoss —
und ewig orgelt über
uns der Wind! |
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La gran ciudad
La diosa gran ciudad nos
escupió
a este desordenado mar de
piedra.
Tragamos su aliento,
pero luego nos abandonó.
La puta gran ciudad nos hizo
un guiño con el ojo,
entre sus brazos suaves y
perecederos
renqueamos de placer y pesar
y no quisimos compasión
alguna.
La madre gran ciudad es dulce
y clemente con nosotros
y cuando estamos vacíos
y fatigados
nos toma en su regazo gris.
¡Y el viento silbará
eternamente sobre nosotros! |
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| *Sabina
Scherzer (Viena, 1966) realizó estudios de sociología, filología
alemana y española en la Universidad de Viena. Fue profesora del
Centro de Enseñanza de Lenguas Extranjeras de la Universidad Nacional
Autónoma de México. En la actualidad imparte cursos de alemán
para extranjeros en su ciudad natal.
Ricardo Corchado (ciudad
de México, 1971) cursó estudios de lengua y literatura alemanas
en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se trasladó
a Viena con una beca del Servicio de Intercambio Austriaco (ÖAD),
donde reside desde 1996. Con la colaboración de Sabina Scherzer
tradujo el poemario bilingüe Resonancias/Nachklänge. Nueva
poesía austriaca (Ediciones Arlequín/Fonca, 1996). En
la actualidad traduce un poemario de un escritor turco-austriaco. Sus traducciones
del alemán han sido publicadas en diversas revistas y suplementos
de circulación nacional. |
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