Lamento
* Salvador Flores

A la memoria de mi amigo Carlos Roces

Ayer se juntaron todos tus minutos en uno solo
Y explotó el silencio de tu noche eterna.

Ni la mañana enlutada, ni nuestro llanto

Ni las súplicas de los que nos quedamos

Ni nuestras plegarias, que no son plegarias

Ni nuestros gritos, ni nuestro dolor

Lograron arrancar esa sombra que se instaló, desde muy temprano, en tu cabecera.

Nos dijiste adiós como si no te despidieras

Cerraste los ojos para ya no recordarnos

Y escondiste el corazón para no herir el sentimiento.

Búscate otras miradas, otras palabras,

Otros silencios, otros brazos

Y te fuiste con la primera luz de la mañana.

¿Qué haremos, Charly, con tus cosas, con tus recuerdos

con tus memorias, con tu cariño, con tu felicidad tronchada,

con tu nostalgia?

Se las daremos, también a la mañana.

¿O nos quedaremos con ellas para seguirte a dónde vayas?

¿O las dejaremos contigo, a tu lado, dentro de tu caja,

al lado de tus padres, para que te protejan de la noche?

¿O te las arrancaremos de las manos para que mitiguen nuestro dolor?

Es tan natural aceptar la muerte

Y es tan difícil entregarte a los vientos helados de la tarde.

Es tan sencillo imaginarte, allá en tu cuarto

Pero, qué tristeza nos produce tu cama vacía.

Es tan fácil verte sonreír

Pero, nos llena de dolor no ver tu sombra proyectada contra el muro.

Es tan natural aceptar este vacío

Y es tan difícil pronunciar tu nombre sin que se nos rompan las palabras.

Es tan natural decirte adiós

Y es tan difícil aceptar que ya no estás entre nosotros.

Ayer, querido Carlos, se cumplieron todos tus cumpleaños,

Todos tus deseos,

Todos tus amores,

Todas tus amarguras,

Todas tus alegrías.

Ayer, también, se cumplieron todos tus sueños,

Todas tus esperanzas,

Toda tu tristeza

Y todo tu silencio.

Ayer, fuiste enteramente tú

Pero, también ayer,

Y para siempre,

Dejaste de ser tú

Y te convertiste en un trozo de memoria,

En un dolor inacabable,

En un tiempo carcomido,

En un grito que no acaba de escucharse,

En un recuerdo que no acaba de soñarse.

Ayer, contigo, en un acto amoroso

Se abrazó el ayer y el mañana.

Ya tu ayer, no es ayer, ni mañana, ni pasado,

Ni nada, es tan sólo un recuerdo

Que vaga en otro ayer, en otro mañana.

Ayer te despedimos

Y ayer, también, te entregamos a la tierra.

Desde ayer, estás ahí, entumecido,

Encajonado,

Aprendiendo a vivir de otra manera,

A respirar de otra manera,

A gozar de otra manera

A soñar de otra manera.

Y nosotros también, querido Carlos, tendremos que aprender

A vivir de otra manera

A sufrir de otra manera

A quererte de otra manera

Y a soñarte de otra manera.•

 
 
 
 
   
México, 16 de julio de 2003 
*Salvador Flores (Monterrey, 1952) es director teatral, con más de 20 puestas en escena. Publicó, entre otros libros, La palabra (poesía, 1982). Fue productor, director y adaptador de programas de televisión como Poesía e imagen, El correo amoroso y Cartas para recordar . Prepara el montaje de Elogio de la locura, de Erasmo, que se presentará en el Teatro Casa de la Paz de la UAM.