Engranes e ideas

Manuel Hernández Rosales
La polémica de si es concebible una máquina que pueda pensar ha sido tratada de diversas maneras, una de las más brillantes está contenidaen el artículo de A. M. Turing: "Máquinas de calcular e inteligencia", en el cual se abordan de forma excepcional algunas de las objeciones que se tienen en contra de la posible construcción de éstas.
El punto es complejo ya que primero se debe que tener en claro qué significa pensar. Turing en vez de definir el concepto propone un juego en el que tres personas: un interrogador, un hombre y una mujer separados por paredes que no los dejan verse entre sí, se comunican por medio de papelitos escritos a máquina. El objeto del juego es que el interrogador pueda llegar a saber quién es el hombre y quién es la mujer a través de preguntas que hace a los dos. El hombre intentará engañar al interrogador para que no adivine quién es quién.
Turing entonces propone que una máquina sustituya al hombre, dispuesto a conceder que ésta piensa si logra hacer un papel similar al del hombre en este juego. Después de lo cual critica los puntos de vista que expresan la imposibilidad de construir máquinas inteligentes, ya que si bien nadie puede asegurar la posibilidad de construirlas, tampoco hay argumentos convincentes que lo nieguen.
Así, es difícil dar por sentado que una máquina no pueda llegar a pensar; es posible darse cuenta de que los procesos que permiten al ser humano pensar son más complejos que aquellos que lo harían posible a una computadora. Esto lleva a la conclusión de que aunque en principio una máquina (computadora) pueda realizar procesos que podrían ser designados con la palabra pensar, éstos no son equiparables a los que lleva a cabo el hombre. No se trata de superioridad, simplemente de una diferencia que se expondrá a continuación.
Las computadoras en la actualidad tienen un comportamiento que sigue un esquema lógico; es decir, el hombre elabora los programas que la guían, lo cual como bien dice Turing, no se debe ver como una limitante para la capacidad de una máquina. En otras palabras, no significa que la máquina no pueda hacer cosas para las que no fue programada, puesto que el programa contiene comandos para que al interaccionar con factores externos aprenda de éstos y ella misma elabore subprogramas para su comportamiento futuro. También es posible introducir a la máquina comportamientos aleatorios o quizá con el tiempo ésta llegue a sufrir cierto deterioro que afecte la predicibilidad de su comportamiento futuro.
Se podría elaborar una metáfora con respecto al ser humano: éste trae también al nacer una especie de programa por el cual guía su comportamiento y con base en el cual elabora "programas" posteriores que le sirven para sobrevivir y afinar su pensamiento conforme crece.
Al igual que con la pregunta que nos concierne no hay evidencia ni a favor ni en contra de ello; además, sería muy complejo interpretar la existencia de un programa en el cerebro a partir de reacciones químicas y procesos biológicos en el interior de éste.
Aquí se empieza a ver que la complejidad es mayor en el hombre que en una máquina. En el caso de la máquina la información se deposita en bits de información (la máquina tiene unidades de memoria que básicamente son binarias); es decir, guarda información en forma de 0 ó de 1, y de ciertas configuraciones en las posiciones de la memoria se hace una correspondencia con un lenguaje mediante el cual se le dan instrucciones a la máquina. Los programas tienen en sí una estructura lógica. En el caso del hombre es difícil saber cómo se deposita la información en el cerebro y si a partir de ciertos conjuntos de procesos se puede interpretar la existencia de un lenguaje --y más aún-- que tenga una estructura lógica. Suponiendo que existe este programa y que se puede descubrir, entonces también el pensamiento sería predecible si se tuvieran todos los datos de entrada. En ese caso, si "yo" fuera, por ejemplo, un científico, se podría vaticinar que "voy a descubrir una teoría nueva", lo cual me llevaría a predecir mi futuro mental. Sin embargo, al momento de hacer la predicción se destruiría ese futuro mental haciendola fracasar (puesto que lo descubrí ahora) y con ello no se podría juzgar la existencia de dicho programa. Similares argumentos se aplicarían a la predicción sobre alguna otra persona y sobre el comportamiento cerebral.
La cuestión estriba en interpretar la existencia de programas a partir de procesos físicos. Se sabe que existe uno en las máquinas por el hecho de que el hombre lo introduce, pero no se puede juzgar o saber si existe en un ser humano, a partir de los procesos que manifiesta, pues al hacerlo se entra en interacción con sus procesos y se altera la predicción posible, lo que inválida la hipótesis. Por ello Turing afirma que decidir si una máquina piensa o no sólo tiene una salida: no se puede distinguir a una máquina de un hombre en una conversación; es decir, no en el nivel mental, sino sólo en el físico.©

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