Más allá del arte conceptual
*Gabriel Ríos 
Fiel a la permanencia del juego de dados, de lo inasible, Jorge Juanes piensa en el ensayo Más allá del arte conceptual en el siglo XXI, donde apenas se reciclarán algunas propuestas del pasado que se han quedado inconclusas.

El arte desde el Renacimiento no pierde contacto con la desintegración y la muerte, pues aunque se excluya lo objetivo y lo matérico, siempre se renuevan la imaginación, los sueños, el placer y lo irracional, en una dimensión constructiva.

Jorge Juanes escribe sobre el cómo se llegó al arte conceptual desde diversos puntos referenciales, no sólo llenando las paredes de fórmulas matemáticas, gráficas, definiciones, diccionarios y fechas, sino con el corazón.

Es un arte que surge a mediados de los años sesenta del siglo pasado, justo cuando ocurre la crisis y la consumación de las propuestas de vanguardia. Algunos de sus iconos más representativos los encontramos en quienes al pintar desde el instinto, reconocen y revaloran el mundo en constante cambio: la fiesta eterna del exceso y la inclusión, entre fuerzas apocalípticas y emancipadoras.

Se comenta en el libro sobre Jackson Pollock, Willhem de Kooning, Dan Flavin, sin olvidar, por supuesto, a Marcel Duchamp. Todos ellos encuentran cabida en las fórmulas de los sabios, de manera temporal, y en áreas comunes que los acercan a las diversas tendencias "alternativas", como el hecho de ensimismarse en el pliego en blanco, en las fisuras y los "zumbidos", más que en los modelos.

Intempestivamente, nos iremos encontrando con resplandores y campos ya no desbordados, sino autosuficientes, primarios, decorativos, con una clara cercanía a un Matisse híbrido, infantiloide, de contornos simples y brillantes.

Un foquito ilumina al minimalista. Su proyección es controlada, de óptima calidad, contenida entre módulos geométricos industriales. La Ilustración atrapada en el siglo XX. El puro acontecer del antropomorfismo y el nominalismo, conduciéndonos racionalmente a la errancia del hombre, como si fuese un simulacro. El contraataque, nos precisa Juanes, lo realiza Robert Morris, que trabaja antiformas, recordándonos las esculturas blandas de Claus Oldemberg, en otro momento la pintura de Dalí, fragmentos insólitos e incoherentes del mundo real, así como la exactitud pormenorizada de los paisajes de Grant Wood: la sensación de la existencia de algo con sentido en medio de tantísima locura.

 
 
   
La voluntad del dominio siempre llega a fracturarse con todo el cuerpo, en el sentido en que se experimenta con la forma en un espacio volcado sobre el transeúnte, el auténtico protagonista de la obra. La transmigración de sangre, piel y huesos nos sirve esencialmente para regresarle al arte su carácter experimental. Al pensarlo, advierte Juanes, propiciamos que se disputen, ahora mismo, elecciones entre el arte analógico o el digital, entre videografía o infografía, e incluso un posible encuentro entre ambas posibilidades tecno-plásticas.

Jorge Juanes, Más allá del arte conceptual, México, CNCA (La Centena), 2002, 86 pp.

*Gabriel Ríos es escritor. Sus colaboraciones han aparecido en los suplementos La Jornada Semanal (La Jornada) y El Ángel (Reforma), así como en la extinta revista Equis