LA TRANSDISCIPLINARIEDAD, UN CUENTO PARA LEER DESPACIO
*Nuvi Domínguez 
…todo dogmatismo es 
peor que la ignorancia.
Claude Bernard
I

El corazón pensante o el pensamiento que siente. En la práctica teatral razón y emoción no forman rubros diferentes. Con esto quiero decir que pensamiento y emoción no están divididos. Lo mismo sucede con el cuerpo y la cultura. La percepción del cuerpo tiene conexión directa con la cultura y la posición en la que ingresa el individuo. Por ejemplo, el posmodernismo en la cultura occidental ya no se forma a partir de los grandes relatos sino de la fragmentación. La historia así como el devenir no cuentan. Es el tiempo del aquí y ahora. La personalización y por lo tanto el cuidado del cuerpo se vuelve el objeto de culto. Se tienen que mantener cuerpos jóvenes, delgados, bellos y flexibles. La vejez se niega y se busca la eterna juventud. 

La intersección del individuo a la cultura es diversa. En casos extremos, vemos gente enferma de bulimia al borde de la muerte o personas con sobrepeso que ni siquiera pueden salir de su casa.

Somos seres psicológicos, biológicos, cultural y socialmente integrales. ¿Cómo estudiar a seres humanos tan complejos? Y sólo estamos hablando de una sola especie natural, ¿cómo estudiar a las demás especies y a los fenómenos naturales en general? ¿Cómo acceder a los conocimientos? El humano es limitado, pues sus conocimientos los adquiere a partir de sus cinco sentidos que "mienten", además de tener la influencia de la cultura que crea un filtro en las percepciones. El problema de la adquisición del conocimiento se vuelve más complejo. Bajo este precepto es ridículo pensar que sólo una disciplina puede analizar un fenómeno social o natural. Una sola disciplina es limitada, igual que una sola percepción humana. Se necesitan de varias disciplinas para evitar la parcialidad. 

Filosofía, ciencias exactas, ciencias sociales, psicología y arte deben mantenerse en mancuerna para comprender un fenómeno. Los fenómenos sociales y naturales no se presentan de manera aislada, interactúan, fluyen, se enriquecen. Es más, cada uno necesita del otro para vivir. La cultura occidental ha mantenido una taxonomía del conocimiento que sólo logra tener miradas parciales de la realidad. Si bien es cierto que nunca se va a llegar a comprender el todo, se debe tener en cuenta que entre más disciplinas intervengan para entender un conocimiento mayor es la comprensión. 

Basta un botón de muestra: la física plantea que la gra vedad es la que permite que los objetos caigan. En el plano emocional, la vida es caerse y levantarse. Como si la gravedad influyera en las emociones. No somos tan originales, no estamos separados de la naturaleza y de sus reglas. Respondemos a un conjunto complejo de acontecimientos que nos determinan y moldean. Entonces es ingenuo pensar que la antropología por sí sola puede responder a todas las preguntas sociales. La antropología debe tener una apertura a otras disciplinas si no quiere mantenerse caduca.

II

Ahora cabría preguntarnos ¿qué es la transdisciplinariedad? Lo transdisciplinario no es una unificación rígida de las disciplinas, sino la voluntad de construir otra ciencia. Es necesario mantener las diferencias y tensiones de cada ciencia y no caer en certezas. Para reorganizar las disciplinas es necesario construir las posibilidades de articulaciones entre las ciencias mediante temas que no vuelvan a encerrarlas en su especificidad, sino que las abran a cuestiones a las cuales las otras están confrontadas. La transdisciplinariedad propone una nueva forma del lenguaje entre las ciencias; su objetivo es lograr un carácter complementario y no contradictorio, así como la sensibilidad de los conocimientos.

La transdisciplinariedad ha estado presente en la historia humana, pero por intereses económicos, políticos y de comodidad, el ser humano se ha instalado en los particularismos del conocimiento. 

Me parece que el ser humano, ante su fragilidad, tiene miedo a la incertidumbre. El humano busca lugares cómodos para explicar su existencia. Uno de esos espacios es instalarse en una disciplina y desde ese lugar analizar el entorno. Lo transdisciplinario invita a procesos no a leyes concluidas. Es en la convergencia donde se encuentra. 

III

La transdisciplinariedad invita a un análisis sensible e inclusivo. La ciencia constantemente olvida la sensibilidad como una forma de acceder al conocimiento. La mejor forma de lograrlo es por medio del arte.

Ante la decepción de la ciencia en lo posmoderno —la no respuesta a los grandes problemas de la humanidad como la pobreza, la desigualdad social, el vacío existencial—, el arte podría contribuir a entrar en las entrañas humanas y otras disciplinas ayudarían a observar un problema desde diferentes enfoques; de esta forma un conflicto social se resolvería como es: complejo con respuestas complejas. Tal vez este ha sido el problema de la ciencia para responder a las pugnas de la humanidad, al tener la complejidad de los fenómenos y quererlos resolver desde una mirada parcial. 

La transdisciplinariedad propone conjunción. La antropología puede apoyarse en el arte para entrar a las emociones humanas y difundir dicha disciplina. 

Considero que el arte por su misma práctica ha evitado ser teorizado. De la misma manera, la antropología ha puesto poco interés en el arte. La antropología ha mantenido un análisis fragmentado del arte, a excepción de algunos autores que le han puesto atención. La falta de atención puede residir en el hecho de considerar al arte como un aspecto diferente de la sociedad.

El artista nace gracias a que la cultura lo necesita. Si el creador transgrede los cánones culturales es porque es concebido por la misma cultura. La misma sociedad necesita romper lo establecido: es una necesidad social. 

La antropología contribuye a que el acto artístico sea incluyente. El ser humano tiene pensamientos no racionales, inconscientes. El método antropológico es sumamente racional, para llegar a una comprensión del ser humano. Se deben tomar en cuenta los elementos sensibles que la antropología deja de lado por su mismo método. 

IV

Si pudiéramos entrar a la sensibilidad, imaginación y transgresión del arte para analizar un fenómeno social y aunarlo a la antropología, se harían maravillas. El arte entra como asalto en los seres humanos. Tiene la capacidad de anidar en el corazón sin ser visto, de sensibilizar a la audiencia como un juego que puede provocar risa, llanto, enojo, angustia o miedo. Es una forma de percibir el conocimiento de manera orgánica. 

 
 
 
 
   

La antropología al poner énfasis exacerbado a la razón crea una distancia entre antropólogos y el común de la gente. La antropología es hecha y leída para antropólogos, en un círculo cerrado. El crear una convergencia entre razón y arte permitiría una difusión del conocimiento antropológico. Ya no serían lecturas difíciles o aburridas para los no antropólogos, sino un reflejo de la vida y un acercamiento hacia otro tipo de existencias.

El arte es una manera de conocerse a sí mismo. Si el antropólogo permite ver sus emociones puede percibir las emociones de la otredad. De esta manera podría estar abierto al "otro" tan complejo, racional y emotivo como él. Ya no se vería a la sociedad como un cúmulo de gente, sino como seres que piensan y sienten, tan frágiles y sensibles como el antropólogo mismo.• 

*Nuri Domínguez es antropóloga social, egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Escribe ensayos.