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Sé
Mientras la vida pasa y el día arde
La multitud asciende indiferente
Y cruza la sombra de las torres
De la Sé antigua casi sin feligreses
Es el rigor intelectual
Ajeno a fastos y curvas en el vacío
Hablaban entonces con las palabras de la fe
Hacían penitencia y era más real
El reino de las sombras y el rostro de la muerte
En el muelle un intercambio de mercancías
Barcos de enfermo velamen
Y entre las horas del día
El heraldo y su negro pendón
Y oraciones entre los renglones del río.
Amanecer
Un invisible reloj
Anuncia la hora
Cielo y tierra
Son un mismo motivo
Entre la bruma
Canción del mal amado
Adiós falso amor confundido.
G. Apollinaire
Como la canción del mal amado
La noche fría del olvido
Recorría los muelles
Aquella noche dentro del cubo de la oscuridad
Y esos habitantes de la niebla
Como hojarasca bajo la luna opaca
Ciudad fluvial
Y entonces será el río
El dueño y señor de la ciudad sumergida
Y será la exploración submarina
Entre sus palacios y moradas
Sus cuartos, sus patios
Su alma y sus escondrijos
Intentaría descifrar inscripciones
El eco de antiguas palabras
Fragmentos de cartas
Poemas mentiras
Historia de amor y falaces discursos
La vegetación de las aguas
Dibujará otro rostro a la ciudad sumergida
Vestigios de extraña civilización
Ventana
Ayer la ventana era un lienzo
Poblado de sombras
Las nubes eran manchas de tinta
La bruma deslavaba el azul
Y ráfagas de viento
Dibujaban y desdibujaban sombras
El viento de invierno
Precipitaba en el mar
Al sol poniente |