De rumbo fugitivo 
*Ricardo Venegas 
I

De noche la marea descubierta 
devuelve lo perdido,
el viento sopla artista 
sobre las aguas 
donde nació el misterio
de hallarse vivo.

Vengo a la orilla 
donde la arena cumple
su escritura,
al muelle donde cantan 
los peregrinos viejos 
transcursos de altamar 
con silbidos de trova.
 
 

II

Prismal, 
oceánico lenguaje de aire,
historia del aliento 
en ráfagas mistrales,
partir es un camino 
que olvida nuestro nombre,
una señal del faro 
de alguna Alejandría suspensa,
una premonición que abarca 
los puntos cardinales
y el tacto sigiloso
del que sabe
partir en dos 
la sílaba del alba.
 

III

Asoma en el babor
la ciudad de la sal,
vergeles anteriores 
a la tierra,
rastros de sol antiguo 
en el paisaje,
es el resuello tramontano
que se anuncia
al norte de la rosa 
que nos guía.
Sube el augurio de la espuma
como otro pasajero a bordo. 

IV

Mensajero solar
un céfiro menguante
cabalga entre nosotros,
nosotros que volvimos 
trashumantes al mar
dueños del barco que transmigra
sin leyes de la tierra firme.

Meltemi el temeroso 
despertó en su verano.

Hora de hallar desde el timón 
el giro de la brújula,
hora de remontar las velas 
que tocarán el parpadeo del rayo,
hora de atar los cabos 
en lo que no se olvida.
 

 
 
 
 
   
V

Vuelvo a mi testimonio
donde arrojé los dados 
de una apuesta inconclusa,
vuelvo a los puertos 
del péndulo de agua,
vuelvo de hablar con alguien
que conoce los filos de la ola, 
lo que nació escondido,
el acto subversivo de amar
el mar adentro del silencio,
la semilla encendida de las formas. 

*Ricardo Venegas estudió letras hispánicas en la unam. Es autor de El silencio está solo (1994), Destierros de la voz (1995), Signos celestes (1995) y Escribir para seguir viviendo (2000), este último de entrevistas con Ricardo Garibay. Fue becario del Instituto de Cultura de Morelos (1997-1998). En la actualidad dirige la revista Mala Vida, Mester de Junglaría (Beca Nacional "Edmundo Valadés" para la Edición de Revistas Independientes 1996-1997 y 1997-1998).