Original y copias

* Esther Charabati

Un periodista es enviado a investigar por qué un anciano viaja tanto al extranjero, pues los diputados temen que se trate de un caso de venta de órganos. Al enterarse de que es un escritor, "una de nuestras glorias nacionales", el periodista va a la Sociedad de Escritores, donde dicho individuo es considerado un obstáculo por los jóvenes que no tienen ninguna oportunidad de publicar o de ganar premios, pues los autores consagrados acaparan todos los espacios.

Más sorprendente le resulta al periodista la entrevista con el anciano escritor, quien le confiesa que el motivo de sus viajes es ir a recibir premios. "Lo que muestra la falta de originalidad de la gente… No me premian porque escriba bien, sino porque otros me premiaron". Por otra parte, afirma, si sigue con ese ritmo de premiaciones, éstas acabaran con su vida.

Este cuento, "El caso de los viejitos voladores", en el que uno aún puede saborear el humor a que nos ha acostumbrado Bioy Casares, se encuentra en la recopilación titulada Una magia modesta, que editorial Océano ha publicado en nuestro país. Lamentablemente, no encontramos la misma calidad en el resto de la obra.

No me considero una especialista en Bioy Casares, pero sí una lectora que ha disfrutado sus novelas y cuentos a lo largo de los años, cabalgando sus fronteras movedizas entre lo real y lo imaginario, entre los sueños y la realidad. Con él me he cuestionado los límites de la razón y la mutación de los sentidos, testigos impotentes de una realidad que se disuelve. Por ello, la publicación de este libro póstumo —la última oportunidad para leer algo nuevo del autor argentino— ha constituido una gran decepción. A esta recopilación de cuentos que el autor preparaba le faltó, en mi opinión, tiempo.

   
En Una magia modesta nos encontramos con los temas que obsesionaron a Bioy Casares, entre otros el modelo y el simulacro —el original y la réplica—, que aparentemente tuvo su origen en un espejo veneciano de tres fases que decoraba el vestidor de su madre. Sin embargo, lo que en La invención de Morel o en El sueño de los héroes despertó nuestra angustia al evidenciar la incapacidad humana de aprehender la realidad y nuestro asombro por la maestría con que el autor se introducía en el mundo de lo fantástico, en la recopilación que ahora nos ocupa sólo provoca una sensación de déjà vu.

Algunas de estas narraciones son —si creemos en las repetidas aclaraciones del autor— relatos que alguien le ha referido. Es el caso de "Ovidio", uno de los mejores, en el que un admirador

de Ovidio viaja a Constanza, uno de los lugares a donde fue desterrado el autor de Ars amandi, sólo para encontrar él su propio destierro. De paso, el autor arremete contra los congresos a los que los participantes asisten no por interés, o porque tengan algo que aportar, sino "para agregar una línea al currículum".

En "Irse", un periodista sigue el rastro de un desaparecido que finalmente se le presenta ¿en sueños? explicando que ha huido de sus amigos que pactaron con la dictadura. Duda de sí mismo y se siente confundido, pero al ver una foto del individuo buscado por la policía, reconoce al hombre que lo visitó mientras dormía.

Otros temas que aparecen a lo largo de este libro son las visitas de los muertos, el sueño y la invisibilidad como escape de la realidad, la brujería al servicio de la tecnología, el ojo por ojo, los espejos como un mundo alterno, los fantasmas…

Nuevamente nos sentimos en un universo donde las fantasías adquieren realidad en forma provisional y la realidad es propiamente fantástica. Parodiando a un tío de Bioy Casares, podemos decir que todos los textos de este autor son tres o cuatro, o tal vez uno. Imaginamos que hay muchos, porque hay muchos títulos. •

Adolfo Bioy Casares, Una magia modesta, México, Océano, 2000.

* Esther Charabati estudió filosofía, derechos humanos y pedagogía. Es columnista del periódico El Mañana (Nuevo Laredo) y autora de libros de texto. Se ha ocupado especialmente de la educación de valores, impartiendo talleres sobre tolerancia y no violencia. En breve aparecerá su primer libro, Cartas contra la autoridad.