El centro del centro
* Rodolfo Bucio

La zona central de la ciudad de México ha sido recreada y contada por la literatura mexicana y extranjera de diversas maneras, a veces realistas, otras no tanto. La originalidad del punto de vista de Alejandro Alonso en su libro Ceroniverso es haber reunido sus vivencias y fundirlas con una perspectiva que me atrevería a llamar, si a él no le molesta, semi-cyber gótico.

Ceroniverso, siguiendo y no a la literatura gótica, nos propone una narrativa en la que lo ominoso no son fantasmas, vampiros o entes etéreos. Por el contrario, sus quimeras son seres que viven en un futuro cercano y están más cerca de los replicantes que de los humanos simples.

Si hay un símil visual del libro de Alejandro Alonso me referiría a Acción mutante, la película de Alex de la Iglesia. En ella, como en el subgénero del cyber punk, los humanos conviven con máquinas en una simbiosis cercana al delirio.

Texto leído por el autor el 22 de agosto, en la Casa del Poeta, durante la presentación del volumen de Alejandro Alonso. Participaron también como presentadores Juan Domingo Argüelles y Alberto Chimal.

Así, en el cuento "Quebrantahuesos" la Rectora, con la cabeza rapada, a quien imagino vestida de cuero negro y esto-peroles, a la manera de los sadoma-soquistas, revela con su última acción (hundir la rasuradora en el cráneo) el intento de combatir lo ominoso. En ese cuento el mal no es un fantasma. Es algo tangible, que se concreta con unas manchas violáceas en su cabeza, signo de la peste. Y todo esto ocurre en una Ciudad Neza que en nada difiere de la actual.

En otro cuento, "Ripio", lo abominable vuelve a ser un hecho físico en apariencia común y corriente: el zumbido en la oreja de un trabajador. Pero ese ruido puede llegar a convertirse en el detonante de una desgracia, en el núcleo a partir del cual se desenvuelve la tragedia. Ahí encontramos otra de las constantes de la literatura de anticipación que ve el futuro muy negro: la contaminación nuclear, la radiación. Y al final de este relato el ripio silente amenaza con devorarlo todo.

Deporte éste que suele practicar un edificio en el relato "Puntos suspensivos". De nuevo el peligro no tiene que ver más que con cosas tangibles, concretas.

Sin embargo, pese a esta caracterización de lo que llamo semi-cyber gótico, me parece que el centro del libro está en dos cuentos que no tienen mucho que ver con esta temática. Me refiero a "Perra" y "Rapto del cuerpo". No es una coincidencia que en ambos el sujeto pasivo sea una mujer. En el primero se trata de un cadáver; en el segundo de una secuestrada que está a punto de serlo.

Es aquí donde me parece que la prosa de Alejandro Alonso nos entrega con maña no exenta de belleza, ciertas constantes. En ambos cuentos la lluvia y el agua, como Bachelard dice de Poe, son aguas estancadas, podridas. En "Perra" el cadáver descansa en una bañera, con el agua estancada. En "Rapto del cuerpo" la lluvia (cito la página 36) "acentúa la negligencia del tiempo"; esto es, encharca el tiempo, lo detiene.

En ambos textos hay una ambigüedad sexual que me parece bien planteada y mejor conseguida. En "Perra" el hijo observa desnuda a su madre exangüe en la bañera, luego de haber pateado hasta el cansancio a la perra real, habiendo querido patear a la perra metafórica. En "Rapto del cuerpo" el secuestrador, en la última escena, acaricia a la secuestrada, a la que sabe enferma, y con la erección a cuestas (cito la página 42), se solaza con "...su cuerpo, prístino vestigio de muerte..."

De esta manera, creo que Ceroniverso, el primer libro de Alejandro Alonso, nos entrega una estética muy personal, que se encuentra emparentada con la literatura gótica, ahora tan cara a los darks, pero que contiene un punto de vista muy personal, donde la pulsión sexual, con toda su ambigüedad, es el centro de su narrativa.

Celebro la aparición de este volumen, sobrio, seco, que nos entrega una visión del Centro de la ciudad de México muy lejana de la chabacanería actual. Me parece un libro inteligente. Y sólo un autor inteligente podría haberlo escrito.

 
 
   
Alejandro Alonso, Ceroniverso,
México, CNCA, 2000 (El Guardagujas), 80 pp.
*Rodolfo Bucio (ciudad de México, 1955) estudió filosofía en la unam. Fue becario en narrativa del INBA-Fonapas (1982-1983) y del Centro Mexicano de Escritores (1985-1986). Publicó Las últimas aventuras de Platón, Diógenes y Freud (1982), Escalera al cielo (1982) y Geoda (2000).