Los diez mandamientos y los críticos modernos

 
* Isaac Bashevis Singer

 

¿Qué ocurriría si Moisés estuviese vivo y publicara Los Diez Mandamientos no en el Monte Sinaí, entre relámpagos y truenos, sino en forma de libelo o folletín? ¿Cómo sería recibido por los críticos? Las siguientes son algunas posibilidades.

El primer crítico, a quien denominaré el esteta

El libreto del señor Moisés, que es en realidad una proclama (o libelo), es difícil de clasificar. No se trata de ficción, en el sentido usual del término; tampoco es un trabajo científico. Quizá sería mejor tomarlo como una especie de opúsculo religioso, pues existe algo de religión en él. El señor Moisés habla de Dios, pero lo hace de una manera tan vaga que resulta difícil determinar sus ideas. Tal vez esto se podría describir como cierto programa o proposición ética hecha por alguien que no tiene idea de la historia de la ética ni de su desenvolvimiento y su filosofía.

Concluyendo, el señor Moisés es un moralista ingenuo. Su estilo es seco, primitivo y lacónico. Él habla, pretenciosamente, en el nombre de algún Dios; pero jamás nos ofrece prueba alguna de la identidad o existencia de ese Dios.

Sería una absoluta pérdida de tiempo revisar este primitivo opúsculo si no fuera porque se ha convertido de manera instantánea en un best-seller. ¿Será esto un indicador de que el público está harto de libros grandes y aun de artículos extensos y anhela leer sólo proclamas de una página? ¿O es que está fascinado por la supuesta objetividad es esta proclama? 

El hecho de que semejante hoja rudimentaria haya podido impresionar a tantos millones de lectores es un claro indicio de lo bajo que ha descendido el gusto del público lector en nuestro tiempo. El sorprendente éxito de Los Diez Mandamientos es una reprobación y una protesta contra toda la literatura moderna. Es como si la chusma fuese a gritar de pronto: "No queremos fantasía, ni conocimiento, ni filosofía: sólo las palabras más elementales que un niño de diez años pueda entender o aun escribir". Simplemente, ¿quién se está escondiendo detrás del seudónimo de Moisés? ¿Y si se trata en realidad de un niño? ¿O todo esto no es más que un engaño literario? 

Sea lo que sea, Los Diez Mandamientos se han convertido de la noche a la mañana en el tema literario más candente del mundo. La pregunta permanece: ¿qué puede uno leer después de eso? Sólo quedan las obras maestras impresas en la parte posterior de los paquetes de cereales... 

 
 

El crítico comunista

La sorprendente popularidad de Los Diez Mandamientos no es, a mi entender, un mero accidente. Se filtra de manera directa de la desintegración del sistema capitalista y de la caída de las tan renombradas democracias. El señor Moisés nos haría creer que no está consciente de cosas tales como la lucha de clases, el conflicto racial, los partidos y las ideologías políticas. 

Como todo ético capitalista, ignora en lo absoluto la historia de la clase trabajadora, su pugna por un lugar bajo la luz del sol, su combate contra el imperialismo. Simplemente estatuye: "No matarás". Pero, ¿a quién se refiere con ese mandamiento? ¿Quiere decirnos que las masas oprimidas del Congo no deben levantarse contra sus opresores belgas? ¿Es que se opone a todo tipo de revolución? ¿Es que el señor Moisés no sabe, o sólo pretende ignorar la sangrienta lucha del mundo proletario por la existencia? 

Y los demás mandamientos caen dentro de la misma categoría. Por ejemplo: "No hurtarás". Uno no puede robar, pero tampoco uno no puede explotar al obrero. ¿No fueron Rocke-feller, Ford y Morgan unos ladrones?

Y francamente reaccionario aquel mandamiento que reza: "No codiciarás... la mujer de tu prójimo, sus asnos, sus bueyes..." Este mandamiento legitimiza el curso de la propiedad privada y es muy probable que sea la razón por la cual Los Diez Mandamientos han sido recibidos tan calurosamente por los imperialistas. 

Detrás de todos estos "mandamientos" descansa una bien enmascarada glorificación del capitalismo y de todos sus yerros. Los Diez Mandamientos son el estertor final de un sistema desgarrado. De acuerdo con los lineamientos de Marx y Lenin, Los Diez Mandamientos y su triunfo no son más que una especie de exotismo y un síntoma de que el capitalismo ha roto su máscara de respetabilidad y se ha revertido a la más primitiva forma de propaganda y de burla literaria. Los Diez Mandamientos son reaccionarios, imperialistas y neofascistas... 

El crítico psicólogo

El hecho de que el señor Moisés sea un escritor inepto, es incontrovertible. Sus "mandamientos" vaporizan de una mente que demuestra una ausencia absoluta de autocriterio y de penetración en las concavidades del alma humana. Su "No cometerás adulterio", por ejemplo, es, desde el punto de vista psicológico, absurdo y sin sentido. ¿Se le puede pedir al corazón humano no sentir codicia? ¿Es que acaso el señor Moisés nunca leyó Anna Karenina o Madame Bovary, sin mencionar otros trabajos como El amante de Lady Chatterley y algunos más? 

Sin embargo, el mandamiento que más impacta al lector es aquél: "Honrarás a tu padre y madre..." Cualquier bebé en su cuna sabe, en nuestros días, que sus padres son responsables de la mayoría de sus complejos infantiles. Toda la ciencia del psicoanálisis descansa en los complejos de Edipo y Electra. El odio reprimido de los padres es la fuente de innumerables neurosis. Pero, según parece, el señor Moisés jamás ha oído nada de Sigmund Freud: propone un absoluto respeto a los padres. 

El porqué semejante masa de ignorancia psicológica haya podido adquirir tanta popularidad en esta época es en verdad un enigma. Es una manifestación de nuestra era neurótica en contra del psicoanálisis y de toda la psicología en general. Los Diez Mandamientos son una bofetada al rostro de la psicología moderna, un rechazo a todo esfuerzo por iluminar y conducir la psique del hombre. 

El enorme éxito de Los Diez Mandamientos explica la resistencia de la presente generación a todo esfuerzo intelectual. Yo diría que el señor Moisés es un antiintelectual o tal vez sólo un beatnik, con todo lo que ello representa. Los Diez Mandamientos son los mandamientos de un beatnik para los beatniks. Serán olvidados junto con los beatniks... 
 

 
 

El crítico quisquilloso 

Debo destacar que el señor Moisés no es la mitad de simple de lo que pretende ser en sus Diez Mandamientos. Veo éstos como un golpe de sutil sarcasmo que debe ser analizado y entendido partiendo de esas bases. Los Diez Mandamientos intentan decir: "Así es como debería ser el mundo si todos consideraran en serio las diversas religiones y a sus interlocutores". El señor Moisés es, cuando mucho, un ateo, y cuando menos, un agnóstico. 

El hecho de que la gente tome tan en serio estos "mandamientos" no es culpa del señor Moisés. No es la primera vez que la masa toma con entusiasmo palabras escritas de manera tendenciosa. El señor Moisés, sin lugar a dudas, alimenta un gusto pobre en el lector promedio de nuestros días, y tenemos que admitir que no se encuentra demasiado equivocado en su apreciación. Los Diez Mandamientos penetran de forma profunda en el mundo literario como la más inteligente de las sátiras y parodias del siglo XX. 

El crítico antisemita 

Si es que alguno de nuestros lectores todavía esconde dudas respecto de los Protocolos de Sión y del complot judío para conquistar el mundo, Los Diez Mandamientos lo convencerán de una vez por todas. El señor Moisés es un judío y el Dios de que él habla es un Dios judío. Nos manda: "...el día sabático... es santo". Rememora que los judíos fueron desterrados de la tierra de Egipto... 

Los "mandamientos" en sí mismos son la más poderosa indicación posible de la degeneración y perversión judías. Si el matar es un pecado, entonces todos los héroes nacionales de todas las razas de la historia han sido criminales. Si el matar y el adulterio son crímenes, entonces toda la historia del mundo es una historia de crímenes; y toda la literatura del mundo, desde Homero hasta Genet, una literatura del submundo. 

"No amarás otro Dios que no sea Yo. No crearás imágenes que me representen..." es un rechazo evidente de la historia del arte a través de todas las edades, desde los ídolos primitivos hasta la más nueva manifestación. Yavé, así como toda su gente, desea monopolizarlo todo y no dejar nada a los arios. Ninguna propaganda antisemita podría desnudar tanto el alma del judío y su codicia por dominar al mundo, como estos diez "mandamientos", que son más bien un plan perfectamente concebido para apoderarse de la Tierra, esclavizar sus pueblos, sus culturas y toda la civilización contemporánea. 

El éxito de Los Diez Mandamientos demuestra qué tan lejos han avanzado los judíos en su plan demoniaco. No exageramos al señalar que existen dos obras entre las cuales el mundo debe encontrar su futuro: Mi lucha, de Hitler, y Los Diez Mandamientos, de Moisés. Si el mundo escoge el suicidio, Moisés el judío habrá proporcionado una perfecta heligrafía... 
 

 
 

El crítico de una revista judía 

A pesar de que el nombre de Moisés tiene una arandela judía, nosotros creemos que el autor de estos "mandamientos" no es en realidad judío. Podría incluso ser el seudónimo de un antisemita. Los comentarios señalan que Moisés fue traído por una princesa egipcia. ¿Es posible que el tan nombrado Moisés sea realmente un árabe de la tierra de Nasser? Nuestras sospechas se fundamentan en los siguientes factores: 

1. Todo el estilo de Los Diez Mandamientos no es judío. Adolece por completo del calor judío, de eso que nuestros enemigos llaman "cursilería". El estilo literario de Los Diez Mandamientos es mucho más seco y tiene el corte militar de la orden de un general o de las frases de la diatribas de Goldwater. 

2. ¿Por qué particulariza el señor Moisés en que los judíos debemos observar los mandamientos de no robar, no matar o cometer adulterio? ¿Se trata de una implicación soslayada de que, en particular nosotros, estamos faltos de virtudes morales, mientras que los demás son un rebaño de santos corderos? 

3. No se menciona ni a un solo judío u organización en estos "mandamientos". De hecho, el señor Moisés hace a un lado la cuestión judía y el problema del antisemitismo. Esta y otras situaciones aumentan nuestra sospecha de que el señor Moisés está en la lista de los enemigos del judaísmo mundial. Y como un factor estadístico, desde que los "mandamientos" fueron publicados el antisemitismo en el mundo ha aumentado en 3 y 3.4 por ciento. Estos "mandamientos" son un don divino para Toynbee y compañía. Creemos que la Liga de Anti-Difamación debería iniciar de inmediato una investigación dentro de esta mancha antijudía que se establece entre la moralidad de clase media y el chauvinismo judío. 

El crítico historiador 

Haciendo a un lado los demás defectos, Los Diez Mandamientos emanan del pliego. El señor Moisés ha copiado, palabra por palabra, el Código de Hamurabi, quien vivió hace cuatro mil años. Algunos de los "mandamientos" de Moisés han sido encontrados en los papiros egipcios. 

El folleto entero no contiene una sola idea fresca, ni un solo argumento que inspire el pensamiento de uno. Los "mandamientos" son ambiguos por completo y, de hecho, no tienen ningún valor a la luz de la experiencia del hombre en los últimos millares de años. No es de dudar que el señor Moisés haya descubierto esos "mandamientos" en alguna roca o tableta antiguas y que los haya copiado letra por letra.

El éxito de estos "mandamientos" es, para el que escribe, la indicación de que estamos atravesando por una regresión a la edad del hielo y, quizá, a la de piedra. Y desde este punto de vista, el triunfo de Los Diez Mandamientos es un triste fenómeno. 

El crítico de un periódico obrero 

Mientras que grupos organizados se desgarran en la lucha contra los grandes negocios conservadores por semanas de cuatro días hábiles, el señor Moisés violenta a las clases trabajadoras para que trabajen seis días y descansen solamente en el día sabático. Recomendamos de manera vigorosa que nuestros hermanos de los grupos organizados rechacen este canto del cisne de la reacción. 

El columnista chismógrafo

Se rumora en los alrededores de Broadway que el sagrado Moisés, del best seller Los Diez Mandamientos, está abandonando a su esposa, Zipporah, en su pabellón, para coquetear con su coqueta etíope durante estas noches. 

La hermana del playboy, Miriam, está tan enojada que le ha salido roña en todo el cuerpo... Y éste su informante también ha oído que Moisés está acicalando a su hermano Aarón, para el sacerdocio... 
 

 
 
   

El crítico de una revista femenina

La ecuación del señor Moisés entre una mujer, un buey y un asno, es un insulto para todo el sexo femenino. Según parece, él considera a la mujer como propiedad del hombre. Esperamos que nuestras lectoras sabrán oponerse de forma unánime contra este anacronismo... 

El crítico de un periódico provinciano 

Tan lejos como llega mi comprensión de Los Diez Mandamientos, éstos están hechos para ser asimilados, no sólo para servir simplemente como un ensayo literario y, debo decirlo, desde ese punto de vista, son más que perfectos. Si la humanidad se propusiera firmemente seguirlos, el mundo se convertiría en un paraíso. Pero el señor Moisés resulta ingenuo si espera que el mundo tome sus mandamientos de forma seria. Serán leídos y olvidados, a menos que Hollywood decida convertirlos en una superproducción cinematográfica...

 

*Isaac Bashevis Singer (Radzymin, Polonia, 1904- Nueva York, 1991) fue hijo y nieto de rabinos. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1978. La totalidad de su obra literaria la escribió en yiddish, su lengua materna. De su amplia bibliografía sobresalen Satán en Goray, La familia Moskat, En el tribunal de mi padre, Enemigos, una historia de amor, El mago de Lublín, Un amigo de Kafka y Sombras en el Hudson, novela póstuma.