Ya no pasa en TV, sucede en la vida 
*Alejandro Toledo Patiño
Ya tenía mucho rato aburrido. Horas. De hecho deprimido.

Dale y dale a los canales de la TV y nada.

Afuera se acercaba una tormenta.

De pronto me topé con una vieja película, en blanco y negro, de la segunda guerra mundial: de noche, un grupo de la resistencia francesa se esconde en un bosque.

En las sombras y con los rostros embetunados, los actores me son desconocidos.

Tensos, los guerrilleros aguardan entrar en acción.

El hombre al mando se dirige en voz muy baja hacia uno mayor, rostro y cuerpo enjutos, que permanece de pie a su lado, portando un vetusto rifle. "Ojalá esta guerra termine pronto; esta noche, mon ami, usted debería estar en su granja, con sus nietos y al lado de la chimenea".

El viejo reacciona con pasión. "Pas de tout! Amo la guerra. Bendita sea. Gracias a ella me puedo escapar por ratos de mi gruñona mujer. Durante años he recibido órdenes, regaños y desprecios. Soportar a mi esposa, ordeñar vacas y hacer quesos... gran cosa... Aquí en cambio soy libre, tengo amigos que me aprecian y hago cosas valientes. Yo quiero que siga la guerra —su rostro luce iluminado por la emoción—. Por primera vez en mi vida soy feliz. Me siento vivo", exclama. Breve silencio.

Qué ironía —pensé—, en dónde fue a encontrar la fel...

De pronto un disparo. Uno solo. El viejo, sin un gemido, se desploma.

El jefe partisano se arrodilla y toca su aorta. Susurra: "Il est mort".

La escena me impacta. Me animo: ¡al fin una buena pel...
 

 
 
De pronto un rayo. Uno solo y la luz se va durante toda la noche.

Esto me sucedió hace años. Ni supe el nombre del filme ni nunca más lo he vuelto a encontrar en la televisión.

C'est la vie.•

Agosto, 2003  •

*Alejandro Toledo Patiño es profesor-investigador titular de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.