ADMINISTRACIÓN Y CONOCIMIENTO SOCIAL UNA VISIÓN COMPARATIVA DE LA LICENCIATURA EN ADMINISTRACIÓN DE LA UAM IZTAPALAPA 
*María Elena Flores Orendáin, Rosa María Magaña Álvarez, 
José María Martinelli Benedicto, Germán Vargas Larios

Introducción

El propósito en este trabajo es evaluar el perfil curricular de la licenciatura en administración de la unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), su actualidad y pertinencia y, en su caso, necesidades de cambio, por las demandas y desafíos que enfrenta como universidad pública. Toda evaluación implica una comparación entre el objeto de estudio y otros similares, reales o construidos (modelos), bajo un conjunto de variables o categorías que se definan conforme a los motivos del análisis. En este caso analizaremos la situación actual de nuestra licenciatura a la luz del entorno en que se desarrolla, para verificar si el perfil curricular es consistente en lo académico, su relación con el entorno social y cultural y cuál es el grado de satisfacción y de aceptación que nuestra licenciatura proyecta en el medio social.

Primero, analizaremos el estado del conocimiento en ciencias sociales y sus vínculos de determinación mutua con la administración, para establecer su estatuto teórico y su aparente dualidad en cuanto a que su objeto de estudio se define alrededor de la eficiencia. Después veremos la situación de nuestra licenciatura en relación con otras universidades e instituciones de educación superior, comparando la orientación curricular de cada institución, que hemos definido alrededor del peso relativo al conocimiento en ciencias sociales en su respectiva formación profesional. Después se hace un análisis comparativo de la imagen y grado de aceptación social de la licenciatura en el medio, con base en los resultados de la encuesta "La búsqueda de la excelencia" publicada por el periódico Reforma, así como con la revisión de algunos planes de estudio de universidades como el ITESUM y el ITAM, seleccionadas por su alta aceptación social, de acuerdo a la citada encuesta.

Sociedad y administración

Los vínculos entre sociedad y administración proporcionan los referentes básicos de esta evaluación y en ellos se asienta nuestra concepción de la administración como una práctica social y su ubicación en el plano del conocimiento de las ciencias sociales. Es necesario hacer un balance de la relación entre el conocimiento de las ciencias sociales y la administración como uno de sus campos específicos de estudio. Como lo ha planteado J. F. Chanlat, esto origina ciertas preguntas: ¿qué formas toman las relaciones entre la administración y conocimiento social en el tiempo? ¿Qué lugar concede la administración a las ciencias sociales? Y ¿cuál es la contribución de las ciencias sociales a la comprensión de la administración y qué lugar deben ocupar en la formación del administrador?

Las anteriores interrogantes son importantes en la sociedad de hoy, en la que cada vez más los factores administrativos, las variables de gestión, parecen subordinar lo social y lo político. Hay una hegemonía de lo económico y lo financiero en nuestras vidas cotidianas: lo social y lo político se reducen a lo económico y luego a lo financiero. Los dueños del dinero parecen conducir al planeta hacia los propósitos que a ellos les interesan (Rene Passet, citado por Chanlat, 1998, p. 1).

El conocimiento de la administración es crucial para entender la dinámica de las sociedades gestionarias de hoy. El prestigio social que han cobrado el gerente, los jefes y el personal ejecutivo de las empresas frente al detrimento de la imagen de los políticos y funcionarios de la administración pública en una de las manifestaciones más evidentes de la sociedad gerencial (o managerial) que se ha consolidado en los últimos años. La sociedad gerencial (gerenciada o managerial) se caracteriza por una interpretación del mundo en donde las categorías explicativas son de naturaleza gerencial o de gestión (Chanlat, 1998, p. 2). Es el producto de una sociedad de gerentes, que busca racionalizar todas las esferas de la vida social.

Quien crea que esta es una visión exagerada, o que nada tiene que ver con la realidad de nuestro país, debe recordarse que el presidente de la república es egresado de la licenciatura en administración de la Universidad Iberoamericana; su principal trabajo es haber sido gerente de Coca Cola, en el área de comercialización; el éxito en su campaña presidencial más que fundarse en un trabajo político partidario estuvo fincada en una campaña agresiva de marketing político,1 es decir, con base en los tradicionales instrumentos utilizados en la comunidad empresarial de donde provenía. En estos términos, el ascenso de Vicente Fox más que representar un cambio político2 constituye una expresión de la sociedad gerencialista, en la que la administración es al mismo tiempo un medio y un fin. Es la visión de un mundo en el que la lucha por la eficiencia y la eficacia se ha convertido en el móvil social principal, en un contexto internacionalizado y en un choque permanente con la cultura.

Lo anterior pone en evidencia la influencia de los mecanismos empresariales en lo político: el manejo de imagen. El marketing político no es muy diferente del de una mercancía o bien determinado: se trata de promover una imagen más que realidades sobre el valor o la utilidad de un producto. Si el valor o utilidad que se promueve es auténtico, bueno; pero no es lo más importante. La finalidad no es dar información fidedigna para una decisión racional del consumidor: el propósito es ganar mercado, así sea manipulando; enganchando, a través de la imagen, aun cuando ésta estuviera muy disociada del producto y las cualidades y ventajas que ofrece (Powell y DiMaggio, 1999). La capacidad de liderazgo con democracia y eficiencia es una imagen que se puede fabricar y se encuentra en el mercado, como toda mercancía, al acceso de cualquier postor que pueda cubrir su precio, que es determinado por leyes de oferta y demanda.

Las universidades no son espacios ajenos a la influencia de las variables financieras y de gestión. La contribución de sus investigaciones no serán calificadas como tales si al menos no logran un punto de equilibrio financiero. El desempeño docente, igual que en cualquier empresa, será medido por el volumen de producto terminado: índice de egreso, procurando un balance entre el gasto ejercido y el número de egresados. La excelencia académica se fundará más que en la autonomía y libertad necesarias para promover la calidad y creatividad del trabajo científico, en la posibilidad de su integración al sistema productivo económico e institucional. A partir de estos referentes, como mostraremos más adelante, se procede a la evaluación del desempeño universitario en encuestas como la publicada por Reforma: "Las mejores universidades".3

Estatus del conocimiento de la administración

En las reflexiones anteriores hemos tratado de presentar nuestra concepción del estado actual del conocimiento en ciencias sociales y su vínculo con la administración, con el propósito de utilizarlo como marco de referencia para la evaluación de la licenciatura de administración. Si bien no compartimos la visión reduccionista de contemplar lo social a través de lo administrativo, no podemos dejar de reconocer en este fenómeno la profundidad de los vínculos sociales alcanzados: la cuestión no sólo es la contribución de las ciencias sociales para el entendimiento del fenómeno administrativo sino, de igual manera, que el conocimiento de la administración es crucial para el estudio de las sociedades gestionarias de hoy. El estudio de la administración puede seguir diferentes cauces igualmente válidos en el trabajo académico. Esta diversidad en la orientación de su estudio tiene su origen en la diversidad de las ciencias sociales de la que forma parte e interacciona en su desarrollo como conocimiento. El desarrollo del conocimiento de la administración ha seguido una trayectoria similar a la conocida bifurcación en ciencias sociales: a) posición objetivista, causalista, ciencia; b) posición humanista, finalista, comprensiva.

En la primera línea se inscriben los fundadores del pensamiento sociológico, como Comte y Durkheim. Para ellos el conocimiento social, como en las ciencias naturales, debe fundarse en la observación empírica de verificación de relaciones causa-efecto, tales que permitan proveer a la sociología un conocimiento que no sólo explique sino sea capaz de prever y controlar. Como respuesta a este pensamiento, la posición humanista, finalista y comprensiva va a establecer un estatuto teórico a las ciencias sociales distinto al de las ciencias naturales, principalmente al afirmar que el sujeto es al mismo tiempo el objeto de estudio; en consecuencia, es imposible separar ambos planos, como se exige en las ciencias naturales para asegurar la objetividad del conocimiento. Asimismo, hay dificultades para establecer relaciones causa-efecto como base del análisis de los fenómenos sociales, pues el comportamiento humano es contingente y complejo. La capacidad de prever y controlar se elimina en esta segunda vertiente de conocimiento social, poniendo en su lugar un carácter explicativo y comprensivo de los fenómenos (Montaño, 2000).

El conocimiento administrativo parece seguir estas líneas divisorias de las ciencias sociales. En una primera vertiente la administración es una práctica social para el buen funcionamiento de una organización encaminada, por lo general, a lograr la eficiencia no solo económica y de orden financiero, sino de otro tipo, como la tasa de cambio del personal, estabilidad del empleo, salud, seguridad, etcétera. En la segunda vertiente la administración se contempla como una subdisciplina de las ciencias sociales, y como ciencia social no busca la eficacia sino hacer comprensibles las conductas humanas (Chanlat, 1998).

De nuevo la disyuntiva es entre un conocimiento para controlar y prever, instrumental, útil, que parece expresar el concepto de eficiencia; y otro nivel de conocimiento cuya finalidad es el estudio de la conducta humana, con una visión más amplia que la circunscrita por el concepto de eficiencia. El primer conocimiento es específico y el segundo es general, entre ambos existe más que una relación de exclusión, de complementariedad: los alcances y limitaciones del primero se definen por el segundo enfoque, que a su vez no puede prescindir del primero al proporcionar la especificidad del objeto del estudio.

Buena parte del conocimiento en boga hoy se desarrolla por la segunda línea de pensamiento, aquella en la que se ve a la administración como contribuyente al conocimiento social, que llevada a un extremo puede conducir al desdibujamiento del objeto de estudio de la administración. Enfatizar en la primera línea sería perder la naturaleza social y capacidad de crítica del conocimiento. Más que considerarse un dilema en los caminos a seguir para el desarrollo del conocimiento administrativo, debe tomarse como la evidencia de la naturaleza pluridisciplinaria del estudio de la administración. La concepción pluridisciplinaria define ante todo una actitud de apertura al conocimiento innovador, como ha señalado Chanlat (1998): "...el conocimiento disciplinario con frecuencia defiende intereses..." Este es el campo de estudio de la administración.

Situación de la licenciatura
en administración de la UAMI

La visión comparativa que a continuación presentamos tiene como ejes de análisis el reconocimiento del carácter social y pluridisciplinario de la administración. La selección de estos criterios no ha sido casual o arbitraria, sino con apego a la definición del perfil curricular que se hace en el plan de estudios de la licenciatura de la UAMI. Ahí se señala que el diseño curricular se realizó a partir de la concepción de la administración como una práctica social y en consecuencia se procuró "un equilibrio entre el bloque de conocimientos técnicos con un bloque de conocimientos sociales" que defina sus alcances y especificidad en el medio social.

La evaluación que aquí efectuamos no es más que un ejercicio de análisis sobre la manera como cada una de las instituciones ha resuelto el equilibrio entre conocimiento técnico y conocimiento social. Cada una de ellas tiene su propia definición. Lo interesante es ver qué tan distante o cerca nos encontramos de ellas, en este caso con el itam y el itesm, instituciones seleccionadas por su alta aceptación en el medio, de acuerdo a la encuesta de Reforma. Es importante aclarar que este es un ejercicio preliminar de un proyecto de investigación al cual se le dará continuidad por parte de los miembros del área de investigación de Políticas Públicas de la uami, por lo que las observaciones y conclusiones deben tomarse en calidad de hipótesis preliminares. Las definiciones de conocimiento técnico y conocimiento social requieren de mayor precisión posterior; no hay un estudio profundo de los contenidos de los programas de estudio de cada institución, salvo los de la uami, etcétera. Con todo, nos parece que el ejercicio es fructífero y proporciona una buena idea de la situación y perspectiva de nuestra licenciatura. Tomando en cuenta estas reservas, a continuación se presenta la composición curricular de la licenciatura en administración de la UAMI.

Uno de los aspectos centrales en el contenido de los programas de la licenciatura, como se puede apreciar en el Cuadro 1, es que las unidades de enseñanza aprendizaje (ueas) que se identifican con el bloque de conocimientos sociales representan 30% del total y el resto, 70%, corresponde al bloque de conocimientos técnicos.4 Destacan en la composición del bloque social conocimientos sociológicos, ciencia política, economía política, derecho y teoría de la organización, esta última como eje integrador del conocimiento. En el bloque técnico están las materias funcionales tradicionales (finanzas, mercadotecnia, recursos humanos) y las relativas al conocimiento de apoyo matemático, estadístico, cuantitativo y de cómputo. En general, presenta un contenido balanceado de conocimientos. Queda para una etapa de investigación posterior determinar acerca de su actualidad y pertinencia. En contraste, el programa de estudios del Tecnológico de Monterrey se inclina notablemente al conocimiento técnico, como se aprecia en el Cuadro 2.

 
 

 
 
 

Cuadro 1. Programa de estudios de la UAMI
Unidades de enseñanza aprendizaje (UEAS)
BLOQUE TÉCNICO 
BLOQUE SOCIAL
SEGUNDO NIVEL: TRONCO BÁSICO PROFESIONAL 1 Sociología del trabajo
1 Matemáticas 13 Contabilidad adva. 2 Economía política I
2 Matemáticas aplic. a la admón. 14 Producción I 3 Economía política II 
3 Taller de cómputo 15 Producción II 4 Política económica I
4 Estadística I 16 Finanzas I 5 Política económica II 
5 Estadística II 17 Finanzas II 6 T. de la organización I
6 Estadística III 18 Finanzas III  7 T. de la organización II
7 Macroeconomía  19 Recursos humanos I 8 Form. del Estado mod.
8  Microeconomía  20 Mercadotecnia I 9 Derecho I
9 Información financiera 21 Mercadotecnia II  10 Derecho II
10 Teoría de las decisiones I 22 Mercadotecnia III 11 Derecho III
11 Teoría de las decisiones II 23 Recursos humanos II 12 S. político mexicano
12 Taller de cómputo II 24 Recursos humanos III  BLOQUE NO
DEFINIDO
TERCER NIVEL: ÁREA TERMINAL
25 Control de gestión 1 Seminario de inv. I
26 Seminario de mercadotecnia 2 Seminario de inv. II
27 Planeación estratégica 3 Seminario de inv. III
28 Seminario de finanzas 4 S. desarrollo org. I
29 Seminario de finanzas 5 S. desarrollo org. II
Fuente: Elaboración con base en el plan de estudios de la licenciatura en administración de la UAM Iztapalapa
 

Cuadro2. Programa de estudios Tecnológico de Monterrey
Unidad de enseñanza aprendizaje (UEAs)

Los porcentajes correspondientes al Tecnológico de Monterrey son de 6% para el bloque de conocimientos sociales y 94% para el de conocimientos técnicos. Ante la contundencia de estos indicadores, poco se puede decir acerca de sus contenidos sociales, pues casi se omiten. En el bloque técnico de materias se aprecia una dotación eminentemente de apoyo instrumental. En los cursos remediales es evidente la preocupación por el inglés y la computación. En la formación básica profesional destaca la exclusión del conocimiento básico general que integra el conjunto de conocimientos; en su lugar las ueas tienden al conocimiento especializado, dirigido a objetos y problemas específicos. No alcanza a percibirse en el esquema del plan de estudios, pero en pláticas con promotores se nos informó que al Tecnológico de Monterrey le interesa más que el conocimiento en sí la formación de actitudes y aptitudes, donde la cuestión de valores (quizás empresariales), autoestima, etcétera, son fundamentales.
   
En una posición intermedia, en el Cuadro 3 aparece el plan de estudios del itam, con 24.5% y 74.5%, respectivamente, para el bloque de materias sociales y técnicas. Resalta en el bloque técnico una sólida formación en economía (cinco cursos), por lo que puede considerarse como integrador de los demás conocimientos. De manera compatible a esta orientación debe mencionarse el peso otorgado al conocimiento general básico, que parecen mostrar los paquetes de tres cursos que se tienen asignados a las materias de matemáticas, finanzas y mercadotecnia. No obstante esta orientación que podría calificarse de tecnócrata, 24.5% de la currícula corresponde a materias del bloque social, lo que define que en esta licenciatura hay un adecuado equilibrio entre ambos planos de conocimiento. De acuerdo con uno de los promotores esta orientación es relativamente nueva y es resultado de que en los sismos de 1985 "se dieron cuenta" de la necesidad de brindar una orientación humanista en sus carreras profesionales, ante las dificultades y el fracaso para incidir en el medio social.

Como una primera conclusión, con apoyo del Cuadro 4 tenemos que la uam presenta un perfil ligeramente inclinado a privilegiar los contenidos sociales que ocupan 30% de su currícula, sobre todo si se compara con el Tecnológico de Monterrey, donde dicho indicador se reduce a 3%. La uam mantiene un equilibrio adecuado, muy cercano al itam, donde el mismo indicador tiene un valor de 24.5%. Pareciera que el desequilibrio, en todo caso, se ubicaría en el Tecnológico de Monterrey, aunque en sentido contrario.



La composición de 25-30% para el conocimiento social pareciera adecuado para un plano de conocimiento pluridisciplinario, cuyo objeto específico de estudio se define alrededor de la eficiencia. Cada institución tiene su definición en correspondencia a las condiciones sociales y culturales que la rodean: el Tecnológico es una universidad privada identificada con los medios empresariales, el itam también es privada pero más vinculada al sector público y centros de decisión política y la uam es una universidad pública con relativa autonomía al medio empresarial y a los centros de decisión política. Su respectiva orientación curricular pareciera en primera instancia consecuente con sus condiciones sociales y culturales, y si esto es así entonces las reformas en el plan de estudios de la licenciatura en administración de la uami no tendrían por qué trastocar la orientación básica que muestran estos parámetros de composición curricular, salvo lo relacionado a su pertinencia y actualización en particular de cada una de ueas.

Imagen y aceptación social

No obstante las semejanzas curriculares entre la licenciatura en administración de la uami y la del itam, la imagen y nivel de aceptación social no son similares. Este terreno especialmente vulnerable para la universidad pública en una sociedad gerencial, de medios masivos de comunicación, donde el prestigio es sostenido a partir de las imágenes, plantea una disyuntiva difícil. Si se decide buscar el fortalecimiento de la universidad pública mediante estrategias de comunicación social convencionales, es decir, con estrategias conductoras y hasta manipuladoras que buscan la construcción de la imagen, aun a costo de falsear la realidad, pareciera que se estarían traicionando principios y valores constitutivos de la universidad. Asimismo, desde determinadas ópticas, no responder en este terreno parecería una actitud que rayaría en la ingenuidad o ignorancia del medio en el que está inmersa e interactúa la universidad pública, del cual no podemos sustraernos.

Otro aspecto no menos importante en esta disyuntiva es que la opción de las estrategias de comunicación social presenta el grave riesgo de que, paulatinamente, podría conducir a la universidad pública a una situación en la que la actividad académica, de investigación y docencia y de difusión del conocimiento, pierda consistencia y todo se reduzca a una gran simulación, donde la actitud científica se sustituya por una condescendencia a ese personaje, la opinión pública, que de acuerdo a Sartori, es el más incapacitado para emitir un juicio, puesto que es el más ignorante y además susceptible de ser manipulado por los medios masivos de comunicación.

Con estas reflexiones consideramos que se ofrecen algunos elementos para una interpretación más ponderada de los indicadores que a continuación analizaremos sobre la imagen y presencia de la licenciatura en administración de la uami en el medio social.

Con una calificación de 8.1 la licenciatura en administración de la uami alcanzó la posición 12 en las preferencias de los diferentes estratos poblacionales a los que se les aplicó la encuesta, a saber: alumnos, profesores internos, profesores externos y empleadores de los egresados. Este resultado podría valorarse como de aceptación en los distintos medios sociales. No obstante, esta posición dista de las primeras cuatro universidades que se vieron favorecidas con la mayor ponderación, todas universidades privadas, en las que la calificación es de 8.5 hasta 9.1. En las posiciones siguientes disminuyen notablemente las diferencias hasta menos de una décima. La calificación de 8.1 que se otorgó a la uami está a sólo dos y tres décimas del quinto y sexto lugar que se dieron a la unam, en dos de sus campus (cu y Cuautitlán).

Tiene que reconocerse que no estamos en los primeros lugares de preferencia y es importante determinar las causas y, en su caso, llevar a cabo las acciones procedentes. Una primera aproximación de las causas parece encontrarse en las ponderaciones que los diferentes estratos poblacionales le otorgaron a la uami, específicamente la proporcionada por sus alumnos. Como puede apreciarse en el Cuadro 5, la calificación de 7.6 es de las más bajas que los alumnos concedieron a su universidad. En este conjunto de 14 instituciones tan sólo es superada por unitec, donde los alumnos la califican (o descalifican) con 7.1.

Este último dato es interesante. Puede tener interpretaciones que van desde consideraciones al desempeño docente hasta lo concerniente a la extracción social de la mayoría de los estudiantes de la unidad Iztapalapa, por su ubicación cercana a centros populares y de alta marginalidad (Iztapalapa, Santa Cruz Meyehualco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán). En la primera línea de hipótesis el resultado no es sorprendente. En las reuniones de diagnóstico para la reforma docente fue recurrente la argumentación de un relativo abandono o debilidad en la actividad docente por la preferencia del profesor por las actividades de investigación, en parte estimulado institucionalmente debido al sistema promocional de puntos. Esta visión de las autoridades, compartida con muchos profesores, coincide con este voto de castigo que parecen haber dado los alumnos de la unidad Iztapalapa a su propia licenciatura.

Otra interpretación, que podría parecer especulativa, es que tiene que ver con las condiciones sociales del estudiante de Iztapalapa. Muchos profesores afirman que el nivel de autoestima de los estudiantes es bajo, lo cual podría ser una explicación de la pobre imagen que tienen de la licenciatura en la cual se están formando. Cabe señalar la baja calificación por parte de los empleadores (es de las más bajas del conjunto), ya que su evaluación se efectúa a partir de los egresados que ocupan en sus empresas; quizás haya un sesgo en su valoración, por las condiciones sociales del estudiante, ahora en su calidad de egresado-profesional.
 

En el Cuadro 6 la licenciatura en administración en la uami salvo en el ranking de nivel de los investigadores, en que alcanza la segunda posición de excelencia con 9.3, no califica en el resto. Se califica a la uami por la excelencia de sus investigadores pero no de sus profesores o docentes.
 

Lo más interesante de este cuadro son los posibles sesgos de la encuesta que parecen mostrar un sobredimensionamiento de los factores extracurriculares en la ponderación de las instituciones de educación superior. Si se observa se presentan nueve variables que son objeto de calificación y casi la mitad (cuatro) son factores extracurriculares, como actividades deportivas, servicios, instalaciones e infraestructura. Si bien tienen un efecto positivo en la actividad académica, son aspectos complementarios. Tener una planta sólida de investigadores, como el caso de la uam Iztapalapa, debiera tener un peso significativo en la valoración final, en tanto representa una disponibilidad estratégica para la excelencia.

Estas encuestas son el instrumento típico de las evaluaciones de naturaleza subjetiva, porque el análisis no parte de hechos reales, elementos fehacientes, información dura que por lo general se recaba en registros. En su lugar la información que se suministra y se procesa es la que se recaba en las encuestas, que se trata de opiniones, valoraciones, de lo que los encuestados "creen" acerca de ciertos problemas, con frecuencia sin ofrecer una base mínima de certidumbre. Este tipo de evaluaciones deben tomarse como complementarias de las que puedan realizarse con información más fidedigna y con participantes que tengan un conocimiento preciso del problema. En la metodología de esta encuesta se establece, por el contrario, que el peso ponderado de la evaluación interna, es decir, de la valoración efectuada por alumnos y maestros de la institución, es de sólo 30%, mientras que la evaluación externa (profesores externos y empleadores) tendrá un peso determinante de 70%. De lo que se trata, señalan, es la reputación, lo importante es la valoración externa, la imagen, en una palabra.5

Conclusiones

Más que conclusiones se trata de un conjunto de anotaciones sobre las reflexiones que surgieron tanto de la revisión conceptual de la administración como práctica social, como del análisis comparativo con las instituciones de educación superior que imparten esta licenciatura y que tienen el más alto prestigio y reconocimiento social, de acuerdo a recientes encuestas de imagen. Asimismo, sobre la necesidad de acciones que mejoren y fortalezcan la presencia de la licenciatura en administración de la UAMI..

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El carácter social y pluridisciplinario de la administración tiene que reconocerse tanto en la práctica como en el desarrollo del conocimiento para enfrentar de mejor manera los desafíos de una sociedad cambiante. Las concepciones económicas y financistas deben sustituirse por una actitud más abierta al conocimiento innovador. El avance en el conocimiento administrativo requiere de un cambio de estatuto que dé apertura a las dimensiones fundamentales que necesariamente se remiten al hombre como actor principal, como centro de preocupación para la satisfacción de sus necesidades físicas y de su realización espiritual.

Las orientaciones y perfil curricular de la licenciatura en administración de la uami que se establecieron desde su fundación continúan vigentes. La administración concebida como práctica social, su naturaleza pluridisciplinaria y, por consiguiente, la necesidad de mantener un balance entre conocimientos sociales y técnicos siguen siendo válidos. Por lo tanto, los problemas de imagen y de aceptación de la licenciatura en administración de la uami no deben entenderse como asuntos curriculares que requieran de ajustes fundamentales. Conforme al análisis efectuado al plan de estudios de la uami, éste se corresponde a sus circunstancias sociales y culturales como universidad pública con relativa independencia al medio empresarial y centros de decisión política. Los cambios curriculares requeridos se circunscriben a ajustes particulares por revisiones a la actualidad y pertinencia de los conocimientos que se imparten.

Entre los resultados más destacables del análisis sobre la penetración y grado de aceptación en el medio social de nuestra licenciatura se denotan debilidades en la labor docente y un claro desequilibrio en su desarrollo comparativo con las labores de investigación. La baja valoración de la licenciatura por parte de los alumnos, la débil ponderación del nivel académico de los profesores y el reconocimiento de un alto nivel de los trabajos de investigación en la uami son los síntomas y elementos que ratifican este diagnóstico.

En el plano propositivo pareciera necesario remontar los desequilibrios entre docencia e investigación mediante acciones que estimulen el trabajo docente. Se requiere de un trabajo sistemático que mejore la visión que se tiene de la licenciatura en administración de la uami, particularmente de los alumnos. Quizá convenga poner en marcha programas de inducción que mantengan debidamente informado al alumno sobre la situación de su licenciatura, sin manipulaciones ni falseamiento de la información. Pero sobre todo, falta el trabajo sistemático y continuo en el aula con los alumnos.

*María Elena Flores Orendáin, Rosa María Magaña Álvarez, José María Martinelli Benedicto y Germán Vargas Larios son profesores-investigadores del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa

Notas

1 Debemos tomar distancia de una visión simplista que parece desprenderse en la afirmación de que el éxito se debe sólo a una campaña publicitaria, dejando de lado una serie de aspectos estructurales y coyunturales que tuvieron lugar y que se resumen alrededor del desgaste de las estructuras corporativistas y de la institución presidencial en que se fundaban los gobiernos priístas, así como por los conflictos, rupturas y desprendimientos en la cúpula del poder que con toda claridad se manifestaban desde 1988. Sin embargo, es indudable que las campañas publicitarias (o marketing político, manejo de imagen, etcétera) han sido determinantes en las últimas dos contiendas presidenciales.

 2 En otro lugar hemos analizado que el cambio político con Vicente Fox es sumamente limitado, en la medida que no implica un cambio de proyecto económico (de los empresarios) sino la continuidad y fortalecimiento de aquel que se venía impulsando desde el salinismo (Magaña y Vargas, 2001).

 3 Encuesta publicada en agosto de 2002.

 4 Estos porcentajes se determinaron considerando únicamente el tronco básico profesional área terminal. Si se toma en cuenta el tronco común, los porcentajes se modifican con una pequeña alza a favor del bloque de conocimientos sociales.

 5 En la metodología de la encuesta se apunta que la evaluación es interna y externa. La evaluación interna se realizará con los alumnos (A) y profesores (P) de la institución evaluada. La evaluación externa, por su parte, estará a cargo de profesores externos (PE) y empleadores (E). Asimismo, el promedio de las calificaciones será ponderado en 30% para la evaluación interna y 70% para la externa. Esta última la denominan reputación o valoración externa.

Bibliografía

Jean Francois Chanlat, Ciencias sociales y gestión. Alegato para una antropología general. Defensa e ilustración, Montreal, eska, 1998.

Rosa María Magaña y Germán Vargas, "El proyecto económico de Fox: ¿continuidad o cambio?", en José María Martinelli (coord.), Las políticas públicas del nuevo sexenio, México, uam, 2001.

Jean Pierre Nioche, "De la evaluación al análisis de las políticas públicas", en Revue Française de Science Politique, 1982.

Jeffrey Pfeffer, Organizaciones y teoría de las organizaciones, México,fce, 1992.

, Nuevos rumbos en la teoría de la organización. Problemas y posibilidades, México, fce, 1997.

Walter W. Powell y Paul J. DiMaggio, "Retorno a la jaula de hierro. El isomofismo institucional y la racionalidad colectiva en los campos organizacionales", en Walter W. Powell y Paul J. DiMaggio (comps.), El nuevo institucionalismo en el análisis organizacional, México, fce, 1999.

Ludger Pries, La reestructuración productiva como modernización reflexiva. Análisis empírico y reflexiones teóricas sobre la sociedad en riesgo, México, uam Iztapalapa, 1995.

Publicaciones periódicas

Felipe Campuzano Volpe, "Posmodernidad y ciencias sociales", en Argumentos, núm. 20, México, UAM Xochimilco, septiembre, 1994.

Luis Montaño, "La razón, el afecto y la palabra. Reflexiones en torno al sujeto en la organización", en Iztapalapa, núm. 50, México, uam Iztapalapa, 2001.

Otras publicaciones

"Las mejores universidades", en Reforma, agosto de 2002, México.

Plan de estudios de la licenciatura de administración de la UAMI..

Plan de estudios de la licenciatura de administración del ITESM.

Plan de estudios de la licenciatura de administración del ITAM.