A Gonzalo Álvarez del Villar

YO NO TENGO LA CULPA

Bernardo Ruiz*

Yo no tengo la culpa –explico a mi perro–,
por la hermosa tarde próxima al crepúsculo.
Mientras con Martes atravieso las sombras alargadas
de esta primavera con horario de verano.

–Vamos al jardín de las rosas–
le digo a Martes con plural mayestático.

Él ignora mi mirada de sabueso triste,
como dos burócratas que miran con ansia
la hora próxima del atardecer,
la puerta abierta de la gloria.

Un viejo atraviesa el parque, se detiene frente a un rosedal, las nubes parecen una madreselva.

Entre las rosas, escoge una
y tarda minutos que parecen horas robándola
para contemplarla largamente
en una banca del jardín.

¿Qué piensa?
¿Qué rosas le evoca la apacible rosa?
¿Cuál edad?

A unos pasos de él, un ventrílocuo
–con apariencia de mimo–
platica con un homínido gesticulante.

Por mi parte, miro con desconfianza a Martes
y pienso para mí las cosas
(no sea que el mimo al observarme imagine
que mi perro es un ventrílocuo;
que a aquel viejo lo inventó la rosa para
ser admirada en la belleza de su mutismo).

Antes de irnos, de una puerta frente al parque
surge un anciano de pijama sucia,
descalzo.
Una mujer lo persigue, lo abraza,
suplica: “acompáñeme a la casa, padre”.

Un viento acariciante como la voz de Antígona
anuncia la última luz.

Mientras temo olvidar este momento
Martes me aleja de la oscuridad.

* Bernardo Ruiz (México, D.F., 1953). Poeta, narrador y traductor. “Yo no tengo la culpa”, forma parte del libro Pueblo fantasma, que se hizo acreedor al premio de los XXIV Juegos Nacionales de San Román, Campeche 99.