FERNANDO PESSOA: PLURAL DE NADIE
Fragmentos de una escritura polifacética
* Miguel Ángel Flores
Los poetas no tienen biografía, afirmó Octavio Paz a propósito de Fernando Pessoa. Sus obras son su biografía, y éstas hablan por ellos. Y es verdad que los hechos en la vida del poeta portugués fueron harto vulgares. Existencia anodina y obra deslumbrante, genial. Para compensar esa vida gris, sin relieve, se inventó como personaje e inventó otros tantos personajes que escribieron a través de él, actuó como una especie de médium para ellos. Les imaginó una existencia precisa y los hizo dueños de una poética propia divergente en muchos aspectos de la suya, por eso no se trató de seudo nombres sino de heterónimos: autores con vidas paralelas y no máscaras del poeta. No había afirmación contundente o definitiva, todas tienen su contrario, todo entra en contradicción. ¿Qué es la realidad y cuál la esencia de las cosas? ¿Son verdaderas las formas que percibimos de ellas? Lo que sucede en la región de los sueños adquiere una dimensión más tangible que en el mundo de la vigilia. En el gusto por la paradoja y la contradicción se halla la raíz de su escritura. Fue un niño solitario y tímido que creció marcado por estos rasgos que conformaron las características más acusadas de su carácter. En su principio y en su fin está su soledad que mitigó inventando personajes como un capitán Tihbeaut, un Chevalier de Pas, en nombre del cual se escribió cartas a sí mismo. Más tarde aparecerían Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Bernardo Soares. Con la invención de esos amigos ficticios, más reales para él que los seres que lo rodeaban, empezó a manifestarse, aunque de forma embrionaria y lúcida, aquello que él quiso que aconteciera: el desbordamiento de las fronteras del mundo real, la concreción de lo posible expresado en sus soliloquios y monólogos, la materialización de lo ficticio. Su afición por el ocultismo lo llevó a profundas meditaciones sobre el pensamiento esotérico y fue dueño por eso de un conocimiento que sólo pueden compartir con él los iniciados. Negó la cristiandad y se empeñó en restaurar la religiosidad de los dioses perdidos del paganismo griego. Creyó en la realización de un Quinto Imperio cultural que haría posible la lengua portuguesa. Todo lo que soñó ser quedó registrado con una caligrafía nerviosa, de trazos rápidos, la mayoría de las veces ilegible. Con la sabiduría, semejante a la de un maestro de la filosofía zen, nos invitó a dudar de todo y de nosotros mismos. Los textos que a continuación se reproducen han sido extraídos de sus abundantes poemas y páginas en prosa. Algunos de ellos tiene la calidad del aforismo y otros tienen la densidad de un haikú. Pensamos que contienen una sabiduría extraña y una atmósfera enrarecida. Son citas tomadas de su pluma ortónima y de sus heterónimos. 

1

Dicen que finjo o miento
Todo lo que escribo. No.
Yo simplemente siento
Con la imaginación 

2

Todo libro que leo, sea de prosa o verso, de pensamiento o emoción, sea un estudio sobre la cuarta dimensión o una novela policiaca, es, en el momento que lo leo, la única cosa que he leído.

3

Perdí la ambición grosera de brillar por brillar y esa otra, demasiado grosera, y de un plebeyismo artístico insoportable, de querer epater.

4

No existe nada, ninguna realidad, excepto las sensaciones. Las ideas son sensaciones, pero de cosas no situadas en el espacio, y a veces ni siquiera en el tiempo.

5

¿Sentir? ¡Que sienta quien lee!

6

¿Qué pensará el muro de mi sombra?

7

Las cuatro canciones que siguen
Se apartan de todo lo que pienso,
Mienten a todo lo que siento,
Son lo contrario de lo que soy...

8

La literatura como cualquier forma de arte, es la confesión de que la vida no basta.

9

Todo arte es una forma de literatura, porque consiste en expresar algo. Hay dos formas de expresarlo: hablar y callarse. Las artes que no pertenecen a la literatura son la proyección de un silencio expresivo.

10

En la vida, la única realidad es la sensación. En el arte, la única realidad es la conciencia de la sensación.

11

El arte, en suma, es la expresión armoniosa de la conciencia que tenemos de las sensaciones, es decir, nuestras sensaciones deber ser expresadas de tal forma que creen un objeto que se convertirá para los demás en una sensación. Los principios del arte son: 1) toda sensación debe ser plenamente expresada; 2) la sensación debe ser expresada de manera que pueda recordar; el conjunto así

producido debe conjuntar hasta donde sea posible a un ser organizado: sólo vivirá bajo esta condición.

12

Debo a la misión de la que me siento investido una perfección absoluta en su ejecución, una seriedad total en su escritura.

13

Quizá no he recibido ninguna misión sobre la tierra.

14

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es mi ambición.
Es mi manera de estar solo.

15

El poeta es aquel que va siempre más allá de lo que puede hacer.

16

Amar es la eterna inocencia,
Y la única inocencia es no pensar.

17

Leve, leve, muy leve,
Un viento muy leve pasa.
Y se va, siempre muy leve.

18

El poeta superior dice lo que siente de verdad, el poeta mediano, lo que decide sentir, y el poeta inferior, lo que cree que debe sentir.

19

A veces hay un gran placer estético en dejar pasar, sin expresarla, una emoción que exige palabras. Ningún poeta tiene el derecho de escribir versos sólo porque tiene necesidad de ello.

20

No me preocupo de las rimas. Es raro que dos árboles, uno al lado del otro, sean iguales.

21

Como forma de arte prefiero la prosa al verso.

22

Afirmo que un poema es una persona, un ser vivo que pertenece, con una presencia corporal y una existencia carnal, a otro mundo al que nuestra imaginación lo proyecta.

23

Lo que vemos de las cosas son las cosas.

¿Por qué habríamos de ver una cosa si hubiera otra?

¿Por qué ver y oír sería ilusionarnos

Si ver y oír son ver y oír?

24

Sólo la Naturaleza es divina, y ella no es divina...

25

Quien escribe para obtener lo superfluo como si escribiese para obtener lo necesario, escribe aun peor que si sólo escribiese para obtener lo necesario.

26

Traspuestos los portales irreparables

De cada año, me anticipo a la sombra

En que he de vagar, sin flores,

En el abismo rumoroso.

27

El misterio de las cosas, ¿dónde está?

¿Dónde está que no aparece

Para mostrarnos al menos que es misterio?

28

Hay sólo dos tipos de estado de ánimo constante en los que vale la pena vivir la vida: el noble júbilo de una religión o el noble pesar de haber perdido una. Lo demás es vegetación, y sólo una botánica psicológica puede interesarse en una humanidad tan diluida (un hongo tan generalizado).

29

Crear en mi interior un Estado, una política, partidos, revoluciones; y que yo sea todo eso, que yo sea Dios en el panteísmo real de este pueblo-yo, la esencia y la acción de sus cuerpos y de sus almas, de la tierra que pueblan y de los actos que comenten. Ser todos, ellos y no-ellos. ¡Pobre de mí! He aquí un sueño que no puedo realizar.

30

Esta tendencia de crear a mí alrededor otro mundo, semejante a éste pero poblado con otros habitantes, nunca dejó de perseguirme.

31

En el fondo lo que me sucede es que hago de los demás mi propio sueño, me pliego a sus opiniones para apropiármelas (como no tengo ninguna, por qué no las suyas o no importa cuáles), para plegarlas a mi gusto y hacer de sus personalidades algo que se parezca a mis sueños.

32

¿Es posible que mi costumbre de enredarme ajena, me impulsa a verme como me ven los otros o me verían si me prestasen la más mínima atención? Sí.

33

A diario la Materia me maltrata. Mi sensibilidad es una llama al viento... Camino entre fantasmas enemigos que mi enferma imaginación ha forjado y que ha fijado en personajes reales.

34

Hay que dar a cada emoción una personalidad y a cada estado de ánimo una alma.

35

¡Qué difícil ser uno mismo y no ver sino lo visible!

36

Sí, soñar que yo soy al mismo tiempo y separadamente, sin confusión, el hombre y la mujer en un paseo que este hombre y esta mujer dan a la orilla del río.

37

Mi alma es una orquesta secreta; ignoro cuáles instrumentos pulso y cuáles rechinan dentro de mí. Yo sólo me conozco como una sinfonía.

38

Sé plural como el Universo.

39

Ayer sufrí la influencia refrescante de algunas páginas de estadística. Si se reflexiona con cuidado, el misterio del Universo se encuentra también ahí. Aunque no lo parezca.

40

Paso y estoy allí, como el Universo.

41

¿Cuándo pasará esta noche interior, el Universo,
Y yo, alma mía, tendré mi día?
¿Cuándo despertaré de estar despierto?

42

Dormimos la vida, criaturas eternas del Destino.

43

Esclavos cardiacos de las estrellas,
Conquistaremos el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero nos despertamos, y el mundo es opaco,
Nos levantamos, y es ajeno,
Salimos de casa, y es la tierra entera,
Más el sistema solar, y la Vía Láctea y lo Indefinido.

44

El mundo no se hizo para pensarnos en él
(Pensar es estar enfermo de los ojos)
Sino para mirarlo y estar de acuerdo...

45

Enrollar el mundo alrededor de nuestros dedos como un hilo o una cinta con la que juega una mujer que sueña en la ventana.

46

¡Oh, enigma visible del tiempo, esta nada viviente en la que estamos!

47

Hacia finales de marzo (si no me equivoco) me convertí en médium. Me he dedicado a la escritura automática.

48

Creo en la existencia de mundos superiores al nuestro y en habitantes de esos mundos, que existen con diferentes niveles de espiritualidad, que se plasman en un Ser Supremo, quien, en verdad, ha creado este mundo.

49

Mi destino hace frente a otra ley, de la cual ustedes ignoran hasta su existencia, y cada vez está más sometida a los Maestros que no consienten ni perdonan. Nadie tienen necesidad de comprenderlo.

50

Sea lo que él fuere, o lo que sea, o como sea, suelto la mano de quien soy, según lo que ordena la suerte y produce el azar, fiel a un juramento olvidado.

51

Loco, sí, loco porque quise grandeza
Como la suerte no da.

52

A veces, en la noche, cierro los ojos y veo aparecer un desfile de pequeños cuadros, fugaces pero muy nítidos (tan nítidos como el mundo exterior): hay en ellos personajes extraños, dibujos y signos simbólicos, números (vi también números), etc. Y algunas veces —sensación muy curiosa— tengo de repente la impresión depertenecera otra cosa.

53

Todo eso fue impreso con letra tan pequeña en un libro a la rústica que se descose.

54

Estoy en un estado de angustia y alteración intelectual que nadie puede imaginar.

55

Siento que no soy nada sino la sombra

De una silueta invisible que me espanta.

56

He dedicado estos últimos meses a vivirlos. Nada más, un muro de fastidio coronado con pedazos de cólera.

57

Estoy en uno de esos días en los que jamás tuve futuro. No hay sino un presente inmóvil rodeado de un muro de angustia.

58

Al final de este día queda lo que quedó de ayer, lo que quedará de mañana: la angustia insaciable, innombrable de ser siempre la misma y siempre otra.

59

Es por eso que el príncipe no ha reinado. Esta frase es del todo absurda. Y siento que en este momento las frases absurdas me provocan ganas de llorar.

60

Me hace mal la vida, a pequeños golpes, a pequeños rasgos, por intervalos.

61

Mi alma es un negro remolino, inmenso vértigo alrededor del vacío, aspiración de un océano sin fin hacia un hoyo en la nada; y en esas aguas, mejor dicho, en ese vértice, flotan siempre las imágenes que he podido ver y escuchar a través del mundo.

62

En el vértigo físico, el mundo exterior gira a nuestro alrededor; en el vértigo moral, es nuestro mundo interior el que gira. Tuve un instante la impresión de perder la conciencia de las verdaderas relaciones entre las cosas, ya no comprender, de colgar en un abismo de vacío mental. Es una sensación horrible, que golpea con un miedo desmesurado. Estos fenómenos se presentan con frecuencia, parecen desviar mi camino hacia una nueva vida mental, que sería naturalmente la locura.

63

Físicamente, estoy cercado.

64

Desde el punto de vista de la psiquiatría, soy un histérico-neurasténico, pero por fortuna mi neuropsicosis es muy débil; el elemento neurasténico domina al elemento histé-rico...

65

Uno de los males de mi espíritu —un inexpresable horror— es el miedo a la locura, que es ya la locura. Es imposible definir estos impulsos, algunos de ellos
criminales, y otros insensatos, que me llevan, lo que me tortura, a una horrible necesidad de actuar, una terrible muscularidad, una sensación en los músculos, que me parece ahora mayor que nunca, tanto por su frecuencia como por su violencia.

 
 
 
 
 
 
 
 
   
66

Un hombre, si es verdaderamente sabio, puede gozar desde una silla todo el espectáculo del mundo, sin saber leer, sin hablar con nadie, utilizando sólo sus sentidos, con la condición de que su alma no esté jamás triste.

67

Sentir todo, de todas las formas.

68

Padecer todas las cosas, ¡qué fastidio!

69

Soy un guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
Y mis pensamientos son todo sensaciones.

70

¡Ah, nuestros sentidos, los enfermos que ven y oyen!
Ah, si fuéramos como deberíamos ser
No habría en nosotros necesidad de ilusión...
Nos bastaría sentir con claridad y vida
Y no saber para qué hay sentido.

71

Me multipliqué para sentirme,
Para sentirme, necesité sentir todo;
Me desbordé, no hice sino rebasarme...

72

Lo que se necesita es ser natural y sereno
En la felicidad y la desdicha.
Sentir como quien mira,
Pensar como quien anda,
Y, al borde de la muerte, acordarse de que el día muere...

73

Poco importa que sintamos lo que expresamos: basta que, habiendo pensado, sepamos fingir que lo hemos sentido.•

*Miguel Ángel Flores es profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. Sus libros más recientes son Himno entre luz (UAM Azcapotzalco) y Saldo ardiente (Conaculta, colección La Centena).