"Mis hermanos han sido mentirosos como torrentes
como el lecho de aguas temporales
que llenan las ondas al fundirse las nieves
y se apagan rápido bajo el sol ardiente.
Por ellos es que las caravanas abandonan sus rutas
se hunden en el desierto y se pierden"
cúmulos de azufre
minerales de fierro
cobre
plata
palabras
Tebuk
Teima
El Hedjer
El Ela
Medina
La Meca
EROSIÓN
los mismos movimientos componen y dilucidan
la amplitud del curso sin proyecto
Más de una vez en el alba
en el desierto de Ram o de Toubeig
o más al sur sobre las riveras
orientales
del Mar Rojo, allí donde los granitos
rosados
veteados de lava, los ásperos tiernos
y yesos deslumbrantes suavizan sus
pendientes
soñé una génesis
el universo nacía sin interrupción
no de un ordenamiento venido de
fuera
sino amplio y henchido de su música
de ser la piedra compacta hasta el
infinito
repleta de la danza en la que vibra
cada sonido
perforado en la luz
fuga de formas en luz y sombra
sin punto de partida ni conclusión
fuente de las fuentes
del mismo curso indiviso
el aliento de batientes dobles
en las rutas pulmonares
la fuerza del silencio
de la que estos desiertos bajo el alba
son la hoja desplegada,
frescura rumorosa que se promulga
también
sobre la rotonda caliza
de las últimas arenas del día
la rapidez de la luz
súbitamente penetrada por la
lentitud de
una caricia
el rumor de las manos bajo la piel
profunda
como un agua de ojos
que suaviza los rostros-
Buendía a ti que llegas de noche
Buendía a ti. soberana delingencia que hiende la
pulpa del sol.
Buendía a ti en el polvo.
Todo este día para usarte, usarla.
A los huesos de tu fatiga.
Hasta que la luz se agache en un
pozo
Paz. los ruidos se colocan
Ah, cómo se aplana la oreja.
Buendía a ti que vienes de la luz, que vienes del
silencio.
Como un último párpado de color o de sonido
Emigran hacia la profundidad, dejando al día pálido
sobre la mesa del