![]() Converso Ricardo Jimenez UAM Azcapotzalco/Verdehalago, 1998, 39 pp. 1 Conversación, conjunción de versos, y también conversión, cambio;el poeta es otro porque convive con César Vallejo: Vivo con Vallejo/en un cuarto oscuro. Son los dolores, las angustias del autor de Trilce que Jiménez quiere re-crear en su escritura camaleónica: quiero devvolvver de golppe el golppe. Relación simbiótica en que el lector de Vallejo es ahora como el propio Vallejo: si escupes por mi locura/escupirás a Vallejo. Juego intertextual que, sin embargo, delimita, hasta donde esto es posible, su espacio de originalidad. Se es (se escribe) como Vallejo para ser uno mismo. |
![]() De apocrypha ratio Felipe Vázquez Ediciones Arlequín/Sigma, 1997, 187 pp. 10 Escritura fragmentaria, azarosa, cuyo orden de lectura puede ser cualquiera. Cuadernos de notas recuperadas por los amigos del autor y editados póstumamente. Vázquez (1966-1995) creó una escritura inquieta e inquietante. Arbitrariedad pura de los signos. El significado no se encuentra ahí plácidamente bajo o entre las letras, es una búsqueda y una de-construcción permanente. Quien enuncia de este modo sabe del contradictorio poder de las palabras. Sabe que las palabras se desdicen a sí mismas. Tal es el riesgo de "una escritura en sí misma contenida: sin fronteras ni superficies, esto es, impenetrable". |
![]() Imponer la gracia Helena Beristáin UNAM, 1997, 46 pp. 4 Con el subtítulo de Procedimientos de desautomatización en la poesía de Rubén Bonifaz Nuño, se analizan en este trabajo algunos de los recursos retóricos y poéticos empleados por el autor de Fuego de pobres, a lo largo de su obra poética. Desde la utilización de oxímoros y paradojas, pasando por la combinación de elementos expresivos coloquiales con otros considerados como cultos, hasta el manejo de una variedad de metros (polimetría) que se apoyan en el ritmo, Beristáin descubre aspectos que permiten reconocer el estilo de uno de los poetas más consistentes de nuestro idioma. |
![]() El ritual de los culpables Raúl Renán (Coordinador) La séptima llave, 1998, 45 pp. 1 Como resultado del trabajo del curso-taller de poesía que imparte el maestro Renán en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM, se publica una más de las antologías con material de los asistentes a sus sesiones. Once poetas son los culpables de este ritual de la palabra compartida, once diferentes sensibilidades que asumen plenamente su responsabilidad en tales hechos:Dabi Xavier, Francisco Nuñez González, Antonia Robles Aragón, Jorge Marinero, M. E. Germinal, Rocío Jiménez Pérez, Humberto Díaz Ponce, Noé Morales Díaz, Mónica Elmira Pineda Pérez, Daniel Téllez V. y Luis Manuel García Aguirre. |
![]() Cartas portuguesas atribuidas a Mariana Alcoforado Traducción y presentación de Francisco Cervantes UAM, 1998, 53 pp. (Molinos de viento, 122) 10 Dentro del género epistolar, ésta es una de las obras más conmovedoras y subyugantes. Aunque las cartas son atribuidas a esta monja portuguesa, se ha especulado que se trata de un seudónimo de quien figura como su traductor: M. de Guilleragues. No obstante, en ellas encontramos la apasionada y melancólica queja de quien ama sin ser correspondido, así como el enojo al reconocer que sus palabras nunca tendrán eco en quien así es amado. Traducidas del portugués, pero originalmente escritas en francés, podemos reconocer en ellas esa "emoción saudosa", como escribe F. Cervantes en su presentación. |
![]() Virtudes capitales Álvaro Enrigue Joaquín Mortiz, 1998, 110 pp. 3 Tres narraciones componen este libro, cuyo denominador común es el vuelo de la imaginación que permite pensar en un ángel terrenal (terrible como todo ángel, como escribiera Rilke), en las aventuras de un par de niños superhéroes, quienes ingeniosamente descienden de los edificios con la ayuda de sogas, y en las levitaciones de un monje posmoderno que se desconecta de su entorno cuando sufre alucinaciones. Trinidad narrativa que es complementada con una pequeña alegoría introductoria acerca del vuelo, donde se nos dice que "las alas fueron injustamente distribuidas por Dios". |
![]() Isla de las manos reunidas Jorge Esquinca Aldus, 1997, 80 pp. 1 Fundada en la imagen, en sus expansiones secretas, en el deslumbramiento gozoso que le permite existir más alla del trazo de la escritura, la poesía de este autor resulta un lujo verbal necesario ante tanta indigencia discursiva, que contagia a los lectores la posibilidad de descubrir esa "certeza inmediata" a la que se refería quien, por cierto, ha traducido. Son las imágenes quienes discurren por sí mismas, creando un espacio propio donde la mirada se funde de manera misteriosa con el oído: Tu ausencia es un país en el que llueve. |
![]() Oro de siglos Efraín Bartolomé Praxis, 1998, 30 pp. 1 Como López Velarde escribió, este poeta chiapaneco habrá de "remontar el río de los años" para recuperar el tiempo de la infancia. He vuelto: tengo once años y el mundo es tan inmenso; así comienza Bartolomé el poema de amplios versos que da título al libro y en el que lo únicamente cierto es el recuerdo.Pero tambíen es el tiempo del nosotros, ese "yo" colectivo, y en "Audiencia de los confines" se escuchará la historia de un pueblo a través del rumor del viento y del eco de la montaña, será una voz que habla desde el fondo del Tiempo (con mayúsculas): la voz de la memoria compartida. |
![]() Un día más... (muestrario de poesía haiku) Raymundo Pablo Tenorio Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Chapingo, 1997, 110 pp. 1 Parafraseando el título del libro de José Juan Tablada, Un día ..., este autor presenta un conjunto de haikus propios, agrupados en cuatro secciones temáticas: Naturaleza, Animalia, Tiempo y Mar. Estra forma literaria, que como se sabe es de origen japonés, ha sido utilizada con cierta frecuencia en varios poemarios publicados recientemente en nuestro país, lo que representa un fenómeno interesante. Incluso una línea aérea japonesa ha organizado concursos de haiku y en algunas escuelas primarias se promueve su creación. Pero no debe olvidarse que esta forma de hacer poesía, como cualquier otra, requiere de originalidad y rigor . |
![]() La sal en el rostro Angelina Muñiz-Huberman UAM, 1998, 148 pp. (Molinos de viento, 125) 1 "Exilio" es la palabra clave de este extenso poema: Es verdad que/nací en el exilio,/viví en el exilio,/amé en el exilio. Esta reiteración no es sino una manera de asumir, más que una circunstancia, una condición. Pues aunque la autora se defina a sí misma como doblemente exiliada (como judía y como española, o como ella lo escribe: Doblemente judía./Doblemente española.), sabe que el exilio es la condición propia de la humanidad frente a Dios (Adán y Eva al ser expulsados del Paraíso); e incluso Dios, él mismo, es exilio: Uno es Dios./Y Uno es el exilio. Así, esta palabra (que a fin de cuentas es como La Palabra única) le permitirá a Muñiz-Huberman crear un poema-libro que fluye, palabra a palabra, como un río secreto hacia la nada y el silencio. Las palabras en su exilio dicen y dicen, avanzan obsesivamente, sin interrupciones, ya que como lo señala José Kozer en su presentación a este libro:[...] el poeta escribe en continuidad hacia adelante y no vira el rostro hacia la letra anterior, que olvida [...]". | De este modo, la escritura de la autora es la imagen del desplazamiento constante, del movimiento, del ir de una parte a otra en busca de alguna forma de sentido, del subir y del bajar, como cuando de niña ña poeta trazaba las letras: Ni aún en cuaderno rayado/se me apoyaban las letras./Volaban. Por todo ello es que afirmará: No importa donde estoy. Importa que estoy. Y así, al igual que en la Memoria del aire, su anterior poemario, se referirá a su propio trayecto existencial, a las imágenes del destierro, a la presencia primigenia del mar como otra metáfora del exilio: Eso fue el exilio en tiempos pasados/y eso fue el exilio en tiempos de hoy:/atrapar la espuma. En La sal en el rostro, encontramos de manera relevante ( y reveladora) la figura del amor. El amor es una errancia, un desarraigo, un viaje que nos lleva a descubrirnos en el Otro: de caricia en caricia, de beso en beso, de piel a piel. Es el exilio de dos, el exilio compartido: La piel del exilio es la piel de tu cuerpo. Un tú y un yo que son sólo uno: Los cuerpos que son dos en uno. De tal modo que este amor sensual, por su intensidad, recuerda el tono de aquellas descripciones del Cantar de los cantares: Es sábado./He extendido las sábanas blancas/y he perfumado la alcoba con incienso y mirra. Y es el amor, finalmente, que nace del dolor, como el de aquellos que fueron separados de su tierra y llevan la huella de las lágrimas en su rostro: Todos los que salieron al exilio llevan la sal en el rostro. |
![]() Dos en su papel Elena Guiochíns Fondo Editorial Tierra Adentro, CNCA, 1998, 119 pp. 5 Como en su obra Mutis (publicada por la UAM en su colección Molinos de viento), esta joven dramaturga veracruzana, aborda en la pieza que da título al libro las fantasías de la gente del teatro, en este caso Teresa, una actriz desempleada, quien está casada con un escritor que no puede concluir una novela. Estos dos en su papel, como algunos personajes de Permanencia involuntaria, la otra pieza de este libro, son ellos y otros a la vez, o incluso son aquello que su imaginación y sus sueños les dicen que sean, situación que provoca un "aterrador juego de espejos" como señala Hugo Argüelles en su presentación. |