Semanario de la UAM
01 10 2012
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E
xpulsadas
de
sus
casas
por
la
pobreza
Familias completas gestan
una cultura de la calle en México
Expertos ofrecen
diagnóstico de la
situación en el
Foro:
Seguridad humana, una
apuesta imprescindible
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Las condiciones de la gente en si-
tuación de calle en México se agu-
dizaron, pues si bien antes se con-
taba en ese sector de la población a
niños y niñas, ahora están incluidos
adultos mayores hombres y mujeres
e incluso familias completas cuya
pobreza las expulsó de sus casas.
Sobre este tema la maestra Lilia-
na AquinoDehesa, colaboradora de
la Comisión de Derechos Humanos
del Distrito Federal, disertó ante los
asistentes al
Foro: Seguridad hu-
mana, una apuesta imprescindible
organizado por el Departamento
de Derecho de la Unidad Azcapot-
zalco de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM), la CDHDF, y
el Centro de Investigación Aplicada
en Derechos Humanos.
En su ponencia
Seguridad hu-
mana de las poblaciones callejeras,
Aquino Dehesa refirió la dificultad
que implica registrar a las personas
en tales circunstancias debido a la
movilidad, por lo que no existen
datos fidedignos o un censo real.
En el caso del Distrito Federal,
dijo, no fue sino hasta 2008 cuan-
Enfoque antropológico
Al dictar la ponencia
Seguridad humana y derechos de los pue-
blos indios,
el doctor en antropología jurídica Carlos Durand Al-
cántara, investigador del Departamento de Derecho de la Unidad
Azcapotzalco, señaló que la perspectiva de seguridad implica un
abordaje antropológico, filosófico, sociológico y transdisciplinario
para entender los 64 grupos étnicos, los 327 dialectos y los cerca
de 12 millones de indígenas que habitan el país.
El Coordinador del Grupo de Investigación en Derecho Social y
Derechos Humanos cuestionó la viabilidad de las garantías de los pue-
blos autóctonos en una sociedad asimétrica, pues se ha demostrado
que de todas las políticas del Estado en apoyo a ese sector poblacio-
nal no hay una factible para el logro de la seguridad y el desarrollo.
do la CDHDF, junto con acadé-
micos y organizaciones sociales,
comenzó a elaborar un diagnóstico
y si bien no hay cifras contunden-
tes, lo fundamental es que se está
reconociendo la existencia de este
grupo poblacional.
La Unicef y el DIF determinaron
que en 1995 en la calle de la ca-
pital mexicana vivían 13,373 infan-
tes, 31 por ciento niñas y el resto
niños. Para 2005 fueron registra-
dos 6,000 adultos indigentes, 60
por ciento hombres de entre 30 y
65
años de edad. El último censo
realizado por la CDHDF arrojó ese
mismo año más de 14,000 meno-
res de edad sin hogar.
De acuerdo con el diagnóstico de
derechos humanos son niños, niñas,
hombres, mujeres y adultos mayores
quienes han establecido una misma
red social de sobrevivencia y gesta-
do una cultura de la calle.
Entre la población callejera es
violentado el derecho a la salud,
mientras subsiste sin documentos
legales y con dificultades para ac-
ceder a la vivienda; ese segmento
social no recibe los beneficios del
seguro de desempleo ni de un tra-
bajo digno.
Por ello la CDHDF considera
importante el derecho a la integri-
dad personal, así como al debido
proceso y las garantías judiciales,
entre otros.
Hasta ahora sólo ha habido el
caso de una persona que vivía en
la calle e interpuso un juicio –que
ganó– contra el Estado mexica-
no por haber transgredido sus
derechos económicos, sociales y
culturales.
No existen registros fidedignos o un censo real sobre personas en situación de calle en el país.