Semanario de la UAM
01 10 2012
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dad asiste a la escuela, abundó el
especialista.
En el plano nacional, 16 millones
800,000
mexicanos padecen algu-
na discapacidad –según la OMS– y
para 2050 la cifra ascendería a 22
millones, lo cual representa una
merma económica enorme: “tenien-
do en cuenta la falta de productivi-
dad con base en el salario mínimo,
en la actualidad perdemos 75,000
millones de pesos y en 2050 serían
165,000
millones de pesos”.
Aun cuando los sistemas de salud,
nacional e internacional, han tenido
grandes logros y se han nutrido de
los avances de punta de la ingenie-
ría de tejidos o la investigación con
células madre, entre otros, existen
grandes deficiencias en el acceso al
diagnóstico y al tratamiento.
Ante ello existen las estrategias
de prevención, opción en la que se
encuentra inscrita la Maestría en
Rehabilitación Neurológica de la
UAM, subrayó Ibarra Ibarra.
La maestra Fabiola Soto Villase-
ñor, coordinadora del programa de
posgrado, señaló que se han regis-
trado avances muy importantes a
nivel internacional respecto de las
nuevas terapias de regeneración de
tejidos.
“
Sin embargo para la realidad
nacional, la acción terapéutica de la
rehabilitación especializada es un
recurso que no está al alcance de la
mayoría de las personas, justamente
por las condiciones socioeconómi-
cas de nuestra población. Hay una
cobertura baja en relación con la
alta demanda que presentan los ser-
vicios de especialidad en México.
“
Por ello, a lo largo de los últi-
mos años la Maestría ha reorienta-
do su quehacer no al campo de la
rehabilitación sino al de la preven-
ción temprana. Hemos desarrolla-
do estrategias de diagnóstico e in-
tervención en la población infantil,
de tal manera que en lugar de aten-
der cuando el problema ya está
presente y requerir de infraestruc-
tura muy costosa contribuyamos a
disminuir la incidencia de los pro-
blemas de invalidez en el país.
“
El campo de acción de la Maes-
tría es la atención neurológica tem-
prana con el fin de que los niños
puedan tener un desarrollo lo más
normal posible y a futuro no preci-
sen de servicios tan complejos ni
tan costosos”, reafirmó.
Responsabilidad social
Por primera vez en la historia moderna las universidades han deja-
do de ser “torres de marfil” donde unos cuantos científicos descu-
brían verdades; el conocimiento y la investigación adquirieron un
sentido político, señaló el doctor François Vallaeys.
El filósofo del Observatorio Regional de Responsabilidad Social
para América Latina y el Caribe refirió la lucha de poder existente
“
alrededor de la ciencia; para rentabilizar una acción dentro de la
sociedad capitalista de mercado se requiere de la ciencia, por eso las
universidades desde su epistemología están imbuidas de política”.
En un contexto de crisis del saber y de la ciencia es necesario
hablar de responsabilidad social en las universidades.
La responsabilidad social por los impactos causados no es obvia,
inmediata o intuitiva y cambia la perspectiva porque hace compleja
la ética.
Para el especialista en gestión de la ética no existe la responsabi-
lidad personal, sino social. “Los individuos somos responsables de
nuestros actos, prójimo y mundo (…) la responsabilidad de lo que
vivimos es de todos (…) el impacto de nuestros actos como efectos
colaterales invisibles no es consciente ni voluntario y, sin embargo,
tiene lugar.
“
Somos responsables de lo que hacemos y de lo que hace lo que
hacemos” por ello se propone una nueva gestión de los asuntos
sociales con base en la responsabilidad social
Los individuos y las organizaciones deben responsabilizarse de los
impactos sistémicos globales del desarrollo económico que desembo-
can en injusticia, desigualdad e insostenibilidad ecológica.
Responsabilizarse de esos impactos exige mucha investigación
científica: “debemos leer en lo global los resultados colaterales de
nuestras acciones locales y eso sólo lo puede hacer la ciencia, de ahí
que las universidades tengan una misión central para la superviven-
cia del planeta y un papel político relevante”.
Al hablar de qué hacer desde las universidades recomendó: co-
nocer los impactos negativos mediante un autodiagnóstico organi-
zativo; determinar cómo suprimir tales impactos con planificación y
gestión de mejora continua, y construir una red interorganizacional
de corresponsabilidad.
/
Lourdes Vera Manjarrez
Doctor Salvador Vega y León, rector de la Unidad Xochimilco, y doctor Luis Guillermo
Ibarra Ibarra, director general del Instituto Nacional de Rehabilitación.