Semanario de la UAM
19 09 2011
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Las Matemáticas nos rodean
Historia de vacas y vacunas
La Metro en el Metro: Un paseo por el conocimiento
Verónica Ordóñez Hernández
El estudio a profundidad de las Ma-
temáticas abre una amplia gama de
posibilidades, como la investiga-
ción, las laborales y hasta de diver-
sión, refrió el maestro Alejandro
Sánchez Peralta, investigador de
la Unidad Iztapalapa de la Uni-
versidad Autónoma Metropolitana
(UAM), durante la ponencia “Las
Matemáticas en la vida cotidiana”,
impartida el pasado 9 de septiem-
bre en el Ciclo de Conferencias “La
Metro en el Metro, un paseo por el
conocimiento”.
El maestro en Matemáticas Apli-
cadas e Industriales refrió que en-
tender los conceptos básicos de
esta ciencia es fundamental para
comprender nuestro entorno, pues
están implicadas en todo lo que rodea al ser humano, como el arte, la
naturaleza y el comportamiento del cuerpo humano y animal.
El académico del Departamento de Matemáticas señaló que “es nece-
sario fomentar el gusto por el estudio de esta disciplina en niños y jóvenes
mediante técnicas didácticas divertidas”, pues es un conocimiento que
requerirán en diversas disciplinas y áreas de su vida.
“Aunque no es frecuente que en la etapa de la niñez o incluso la adolescen-
cia se manifeste preferencia o gusto por la disciplina, éste se puede inducir
implementando técnicas didácticas de aprendizaje y la motivación del inte-
“Es necesario fomentar
el gusto por su estudio
en niños y jóvenes
mediante técnicas
didácticas divertidas”
rés hacia la resolución de problemas
sencillos”, indicó Sánchez Peralta.
Durante la presentación, el aca-
démico expuso diversos ejemplos
de cómo las matemáticas han esta-
do presentes en la historia de la hu-
manidad y cómo han contribuido
al desarrollo y crecimiento de las
especies mediante la explicación
de diversos fenómenos sociales,
culturales y naturales.
La inoculación de la viruela
fue practicada originariamente
en China e India
Germán Méndez Lugo
Corrían los últimos años del siglo XVIII y en Europa y
América una tremenda plaga derribaba a miles y miles
de personas: la viruela. Lamentablemente, no se cono-
cía remedio alguno para combatirla.
En Inglaterra, a un médico rural y literato, Edward
Jenner (1749-1823), le llamaron la atención las pala-
bras de una joven ordeñadora de vacas: “Yo no voy a
enfermarme nunca de viruela porque estoy vacunada”
(del latín
vaccinus-a-um:
vacuno; de
vacca-ae:
vaca).
A partir de ese comentario, Jenner empezó una inves-
tigación y comprobó que todos aquellos que estaban
en contacto continuo con esos animales adquirían
ocasionalmente un especie de “viruela vacuna” y lue-
go estaban a salvo de enfermar de la viruela común.
En 1796, Jenner extrajo pus de una costra de la
mano de una ordeñadora que había contraído viruela
de su vaca lechera; después “contagió” (inoculó) a un
joven que no había padecido la afección y, con ello, el
joven quedó inmunizado.
La historia anterior fue relatada “tres metros bajo
tierra”, es decir, en el STC Metro, por el ingeniero Luis
Horacio Jaime Aguilar en el marco de la conferencia
denominada “Vacunas”, el pasado 9 de septiembre.
Luis Horacio Jaime Aguilar, egresado en 2007 de
la Licenciatura en Ingeniería Biomédica Industrial
de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),
enriqueció su charla con numerosas informaciones.
Dijo, por ejemplo, que la inoculación de la viruela
(“variolización” o “variolación”) fue practicada origi-
nariamente en China e India.
Habló de Louis Pasteur y el descubrimiento de la
vacuna antirrábica; del concepto de epidemiología,
de cómo los organismos se vuelven resistentes a los
antibióticos, del peligro de futuras pandemias, de la
gripe española en 1918, de la asiática en 1957, de la
infuenza porcina y, por supuesto, de las vacunas.
Las preguntas, entre un público multifacético, “ger-
minaron” de manera espléndida.