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Semanario de la UAM
16 01 2012
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Detectar e identificar
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las funciones de distintos
microorganismos es el
objetivo primordial del
laboratorio
Sonia Torres Peña
Después de realizar un doctorado
en Holanda, el doctor Hugo Ramí-
rez Saad llegó como investigador a
la Unidad Xochimilco de la UAM,
donde hace 12 años creó el Labo-
ratorio de Ecología Molecular, pre-
cursor en su tipo.
La Ecología Molecular se puede
definir de manera simple como el
empleo de herramientas molecula-
res para resolver problemas ecoló-
gicos; tal implicación ha abierto la
puerta para el estudio de proble-
mas que hace pocos años parecían
insolubles aunque fascinantes y
centrales. Al mismo tiempo, ha ge-
nerado nuevas preguntas y campos
de conocimiento, tanto en lo eco-
lógico como en lo evolutivo.
El Laboratorio de Ecología Mo-
lecular, que actualmente dirige el
doctor Ramírez Saad, se ha enfoca-
do en el uso de marcadores genéti-
cos para resolver problemas pobla-
cionales, como algunos clásicos de
la ecología de poblaciones: ¿cómo
definir una población o especie?;
¿dónde acaba y dónde inicia? y
¿cuáles son realmente las especies
que le dieron origen?
Por otro lado, la Ecología Mo-
lecular ha tratado de usar los mar-
cadores genéticos para ahondar
en el estudio de la biodiversidad.
U
na
visita
al
L
aboratorio
de
E
cología
M
olecular
de
la
U
nidad
X
ochimilco
Hasta 400 especies de microorganismos
viven en los intestinos humanos
Actualmente, se calcula que sólo se
han cultivado entre menos del 1% y
el 10% de las bacterias presentes en
diversos ambientes naturales y artifi-
ciales. Ello reafirma que aún hay mu-
cho por estudiar y describir.
En lo que respecta a los micro-
organismos patógenos –que causan
enfermedades–, éstos han sido los
más estudiados, por obvias razones.
Un ejemplo de este nuevo enfo-
que en la biodiversidad es el ser hu-
mano, en cuyos intestinos tan sólo
existe una comunidad microbiana
increíblemente más compleja de lo
que originalmente se pensaba. Se
dice que tenemos hasta 400 espe-
cies distintas de microorganismos
viviendo en los intestinos. Cuando
hace 20 años se pensaba que no
superaban las 10 o 20 especies.
La investigación que se realiza
en este Laboratorio está encami-
nada básicamente a detectar y
tratar de establecer la identidad y
las funciones de distintos grupos
de microorganismos, en diferen-
tes procesos naturales y biotecno-
lógicos.
Un caso de estudio
“Un ejemplo de ello es el proyecto
en el que estudiamos las comuni-
dades microbianas asociadas con
las raíces de distintas cactáceas
que crecen en una zona de los es-
tados de Oaxaca y Puebla, que es
la Reserva de la Biosfera de Tehua-
cán-Cuicatlán”.
Hemos encontrado en esta zona,
que es muy rica en cactáceas, algu-
nas especies de microorganismos
que no habían sido reportadas
previamente como bacterias pro-
motoras de crecimiento de plantas.
Estamos por demostrar que esas
bacterias, del género Ochrobac-
trum, son muy importantes para la
sobrevivencia y el correcto desa-
rrollo de algunas plantas de dicha
familia de esta zona. Aquí varias
especies se han visto muy afecta-
das, principalmente por activida-
des antropogénicas.
Actualmente, explica el doctor
Ramírez Saad, el Laboratorio cola-
bora en tres proyectos de investiga-
ción. El primero, con el doctor Oscar
Monroy Hermosillo, de la Unidad
Iztapalapa de la UAM, sobre el trata-
miento de aguas residuales.
Con el doctor Mariano Gutié-
rrez Rojas, de la Unidad Iztapala-
pa, investiga bacterias que fueron
aisladas de raíces de plantas que
crecieron en sitios contaminados
por petróleo. Finalmente, con otros
investigadores del Departamento
de Sistemas Biológicos de la Uni-
dad Xochimilco y también de la
Unidad Iztapalapa, en el estudio
del uso de bacterias prebióticas en
la alimentación de peces, su efecto
sobre el desarrollo de los mismos
y la capacidad de estas bacterias
para colonizar los intestinos.
El Laboratorio de Ecología Molecular se
ubica en el Edificio N de la Unidad Xochi-
milco.
Foto: Alejandro Zúñiga García.
Se estudian las comunidades microbianas
asociadas con las raíces de cactáceas de
Oaxaca y Puebla.
Foto: Alejandro Zúñiga García.