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Semanario de la UAM
30 01 2012
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Patricia Aceves Pastrana, coordinadora del
volumen.
Fotos: Alejandro Juárez Gallardo.
La obra fue editada por la Unidad Xochimil-
co de la UAM.
Destacó por su labor
‹‹
durante una epidemia
de cólera ocurrida
en 1833
Teresa Cedillo Nolasco
En momentos en que a México
le hacen falta “vocaciones que se
atrevan a sacrificar el confort y el
bienestar por la ardua disciplina y
la paciente práctica de las ciencias
debemos impulsar el conocimiento
de la biografía y la capacidad de lu-
cha de quienes consolidaron la vida
de la nación en su destacada labor
y en su entrega cotidiana al espíritu
de su vocación”, declaró el rector
general de la Universidad Autóno-
ma Metropolitana (UAM), doctor En-
rique Fernández Fassnacht.
En la ceremonia de presenta-
ción del libro
Leopoldo Río de la
Loza y su tiempo. La construcción
de la ciencia nacional,
celebrada
en la Unidad Xochimilco de esta
casa de estudios, el Rector Ge-
neral señaló que se trata de “un
ejemplo notable del ser, del actuar
y del hacer del científico”.
La obra homenajea
también a los
profesionales de la
salud en el México
independiente
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de
la
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oza
y
su
tiempo
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a
construcción
de
la
ciencia
nacional
Edita la UAM libro en reconocimiento
a la labor de Leopoldo Río de la Loza
El volumen, coordinado por la
doctora Patricia Aceves Pastrana,
investigadora del Departamento
de Sistemas Biológicos de la citada
Unidad, “llena un vacío ominoso
respecto de nuestro contacto con
la tradición científica mexicana,
que nos debe enorgullecer confor-
me entramos en contacto con ella.
“No basta que hagamos cien-
cia, sino también reflexionar en el
sentido que tiene nuestra labor en
el contexto histórico del que parti-
cipamos”; en ocasiones “sabemos
mucho más de la vida y obra de
Boyle o de Lavoisier que de nues-
tros predecesores, lo cual nos resta
identidad, referentes propios en el
contexto de un mundo globaliza-
do”, afirmó el Rector General.
Al enfatizar la necesidad de de-
fender el origen y el pasado del
país con el mismo ahínco e interés
que los acontecimientos presen-
tes, sostuvo que así como ahora
consideramos relevante que en el
campo de las ciencias destaque el
doctor Mario Molina, en el siglo
XIX se contó con el doctor Río de
la Loza.
“Sin embargo, nos resistimos a
reconocer que nuestra capacidad, la
actual como la que nos precedió, es
un continuo en el esfuerzo del que-
hacer científico que nos involucra”.
Río de la Loza destacó por su
labor durante una epidemia de có-
lera ocurrida en 1833 y por el des-
cubrimiento del ácido pipitzahoico
contenido en ciertos vegetales. Es
recordado también como el primer
mexicano en obtener oxígeno y
otros elementos de origen natural
en un laboratorio.
El libro constituye un homenaje
a los profesionales de la salud del
México independiente que como
el doctor Río de la Loza se intere-
saron en la educación y en el cul-
tivo de las ciencias; se trata de uno
de los precursores de la profesión
química en México y de la cons-
trucción de la ciencia nacional.
La maestra Elizabeth Reyes Ló-
pez, del Instituto de Química de
la Universidad Nacional Autó-
noma de México, señaló que el
libro “está llamado a constituirse
en una referencia obligada para
todo aquel interesado en la his-
toria y el desarrollo de la cien-
cia en México, en especial en el
campo de la Química”.