Semanario de la UAM
13 02 2012
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La población del
país ha desarrollado
mecanismos de defensa
contra esa toxicidad
Ana Alejandra Villagómez Vallejo
Estudios realizados en la Unidad
Xochimilco de la Universidad Au-
tónoma Metropolitana (UAM) han
demostrado que no sólo el maíz
transgénico es tóxico, sino que casi
todo el grano criollo que se produ-
ce en México cuenta con factores
de toxicidad.
Una investigación –iniciada en
2000– sobre el tema se encuentra
en su segunda fase y ha permitido
descubrir que microtoxinas presen-
tes en el maíz mexicano pudieran
incidir en casos de daño hepático,
informó la doctora en ciencias far-
macéuticas y toxicológicas Silvia
Peña Betancourt, investigadora del
Área de Toxicología de la citada
sede universitaria.
La académica señaló que su
trabajo
Inocuidad y calidad ali-
mentaria
, desarrollado a partir del
análisis de muestras de maíz criollo
de diversos estados del país, re-
gistró en prácticamente todos los
casos la presencia de aflatoxinas
en proporción menor al nanogra-
En la Unidad Xochimilco se lleva a cabo el proyecto
Inocuidad y calidad alimentaria
.
Foto: Alejandro Zúniga García.
L
a
inocuidad
representa
un
área
de
investigación
y oportunidad
Maíz transgénico y criollo, asociado
a posible daño hepático en México
mo y cuyo “órgano objetivo” es el
hígado.
“Estas sustancias hepatotóxicas
son mutágenas, actúan a nivel ce-
lular y cambian el ADN, por lo que
pueden provocar hiperplasia o ge-
neración desordenada de células”.
La consejera científica de la Co-
misión Intersecretarial de Biosegu-
ridad de los Organismos Genética-
mente Modificados –responsable
de establecer políticas relativas a la
seguridad en el uso de organismos
genéticamente modificados– citó
datos del Instituto Nacional de Eco-
logía de acuerdo con los cuales la
mayor incidencia de toxicidad en
el maíz ocurre en los estados con
características climáticas cálidas y
húmedas y poca estructura para
trabajar la agricultura.
A pesar de las diferentes caracte-
rísticas del maíz, en México el total
de la producción está destinado al
consumo humano, razón por la cual
se decidió analizar diversos tipos de
la gramínea, considerando que ten-
drían distintos grados de toxicidad.
La especialista reconoció que,
sin embargo, es una realidad que
“los mexicanos hemos desarrolla-
do mecanismos de defensa contra
esa toxicidad y no nos ha afectado
más, por eso nadie (ha padecido)
hepatitis u otro daño hepático por
comer tortillas, pero no sabemos
hasta qué punto pueda provocar
mayores afectaciones”.
Peña Betancourt aclaró que en
el proceso de actualización de la
investigación se efectuarán bioen-
sayos en diferentes especies, pues
se requiere averiguar si existe signi-
ficancia estadística.
El trabajo en ese campo es muy
arduo y demanda el concurso de
diversos científicos e instancias.
“Por ello hemos colaborado con
expertos del Instituto Nacional de
Ecología y del Hospital General
Siglo XXI”.
Otro objetivo fundamental del
proyecto es forjar profesionales en
el área de inocuidad: “formar nue-
vas generaciones de especialistas
para realizar más investigaciones
con los propósitos de conocer
cómo se contamina la comida, con-
trolar la contaminación y posterior-
mente crear alimentos que tengan
más beneficios para la salud”.
El área de la inocuidad es muy
prometedora, pues además de que
involucra a todos los especialistas
del área de la salud atiende proble-
mas que ya se padecen, entre ellos
la escasez de alimentos o la falta
de respuestas a enfermedades cada
vez más recurrentes y probable-
mente asociadas a los alimentos.