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Semanario de la UAM
13 02 2012
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Existe un interés
‹‹
creciente en el
conocimiento de las
bacterias que habitan el
cuerpo humano
Germán Méndez Lugo
Una suma gigantesca de microor-
ganismos “anida” en el tracto gas-
trointestinal de los seres humanos.
Conocido también como tubo
digestivo o conducto alimentario,
ese sistema de órganos comprende
boca, faringe, esófago, estómago e
intestinos delgado y grueso.
Desde la boca hasta el recto
proliferan millones y millones de
diminutos organismos llamados
bacterias. Algunos científicos es-
timan que en el conducto alimen-
tario existen alrededor de 10,000
millones de bacterias reproducién-
dose a sus anchas.
Mucha gente piensa que las
bacterias son dañinas y que causan
enfermedades, pero en realidad
un padecimiento puede tener su
origen en el desequilibrio entre las
bacterias benéficas y las no bené-
ficas, explica el doctor Alejandro
Azaola Espinosa.
El investigador del Departamento
de Sistemas Biológicos de la Unidad
Xochimilco de la Universidad Autó-
noma Metropolitana (UAM) se ha
ocupado en estudiar esos microor-
ganismos durante más de 20 años.
En el plano mundial existe un
interés creciente en ahondar en
el conocimiento de las bacterias
que habitan el cuerpo humano, así
como de los alimentos con bacte-
rias benéficas o probióticas debido
a los efectos que reportan.
El especialista explicó que los
probióticos se definen como mi-
croorganismos vivos que al ser
ingeridos en los alimentos afectan
de manera favorable la salud de los
seres humanos al mejorar el balan-
ce microbiano intestinal.
El doctor Alejandro
Azaola Espinosa ha
estudiado dichos
microorganismos desde
hace más de 20 años
N
o
todas
son
dañinas
ni
causantes
de
enfermedades
Aloja el tracto gastrointestinal 10,000
millones de bacterias, gran parte benéficas
El autor de numerosos artículos
científicos en torno al tema indi-
có que los alimentos probióticos
ayudan, entre otras muchas fun-
ciones, a resistir la colonización
del tracto gastrointestinal por bac-
terias infecciosas.
También previenen diarreas y la
presencia de ciertos tipos de cán-
cer; metabolizan la lactosa y redu-
cen la intolerancia a ésta; fortale-
cen el sistema inmune y ayudan a
la absorción del calcio y a la sínte-
sis de vitaminas.
Las “mejores” bacterias pro-
bióticas son las que contienen los
productos lácteos fermentados, en
especial yogures y algunos quesos,
abundó. “Son los vehículos natura-
les e ideales para que las personas
accedan a las bacterias benéficas”.
También existen otros alimentos
degradados que contienen dichas
bacterias y que son de fácil acceso.
Azaola Espinosa informó que en
el Laboratorio de Biotecnología de la
Unidad Xochimilco se desarrollan di-
versas líneas de investigación vincu-
ladas con las bacterias probióticas.
Científicos de esta casa de estu-
dios indagan sobre cómo las bacte-
rias benéficas proliferan en el tracto
intestinal y en las consecuencias de
su existencia para la salud humana.
También se han adentrado en
los procesos de algunos sistemas
que servirían como vehículos de
protección a las bacterias probióti-
cas durante su tránsito por el tracto
gastrointestinal.
El doctor Azaola Espinosa refirió
que el grupo de investigación en
biotecnología interacciona con otros
de las unidades Cuajimalpa, Iztapa-
lapa y Xochimilco, y de la Escuela
Nacional de Ciencias Biológicas del
Instituto Politécnico Nacional (IPN),
con los cuales analizan bacterias lác-
ticas aisladas de aguamiel y pulque.
En el Laboratorio de Biotec-
nología se prepara a alumnos de
maestría y doctorado en ciencias,
tanto de la UAM como del IPN.
Uno de los objetivos es lograr
un impacto en la producción de
alimentos y medicamentos y, en
consecuencia, en la salud de las
personas.
Azaola Espinosa recalcó que la
labor de la UAM ha permitido a
jóvenes científicos realizar investi-
gación y madurar en ese proceso.
En el Laboratorio de Biotecnología de la Unidad Xochimilco se desarrollan líneas de inves-
tigación vinculadas con las bacterias probióticas.
Foto: Alejandro Juárez Gallardo.