Semanario de la UAM
27 02 2012
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S
ones
,
polcas
,
valses
,
danzas
Música mexicana de los siglos XIX y XX
hace vibrar el Teatro del Fuego Nuevo
Germán Méndez Lugo
Foto: Octavio López Valderrama
Tres músicos experimentados y un abanico amplio de
formas y estilos distintivos de la música mexicana del
siglo XIX y principios del XX colmaron las expectativas
del auditorio congregado el pasado 13 de febrero en
el Teatro del Fuego Nuevo de la Unidad Iztapalapa.
Y el privilegio de escuchar al grupo Cuerdas Mexicanas
es compartido en las páginas del
Semanario de la UAM
.
Sones, polcas, valses, danzas habaneras y música
popular y de concierto colorearon fielmente una épo-
ca del género en México. Las piezas fueron reproduci-
das con la sonoridad de una guitarra acústica y de los
casi extintos salterio y guitarra séptima mexicana, ade-
más del virtuosismo de la soprano Patricia Espinoza.
Cada melodía, acorde o copla fueron contextuali-
zados por Gerardo Díaz de León, quien a los 13 años
inició su instrucción en guitarra clásica y es profesor
de la Escuela de Iniciación a la Música Ollin Yoliztli.
“Todos dicen que nunca
estarás junto a mí
que es vano que sueñe
y sea contigo feliz…”
Espinoza, licenciada en canto por la Escuela Nacio-
nal de Música, ha grabado dos discos de música mexi-
cana; en el Teatro del Fuego Nuevo de la Universidad
Autónoma Metropolitana (UAM) interpretó al compo-
sitor Ángel J. Garrido (Xalapa, Veracruz, 1880-1924):
“Que es imposible que tú me quieras
porque has amado más de una vez,
porque has querido con ansia loca
y ya no puedes jamás querer...”
Para alegrar el corazón –con la magia del salterio
de Ricardo Flores, nacido en una familia de músicos
y egresado de la Licenciatura en Arpa de la Escuela
Nacional de Música– los artistas interpretaron la polca
Los jóvenes alegres,
del pianista y compositor mexi-
cano Tomás León (1826-1893), fundador del Con-
servatorio Nacional de Música en el siglo XIX.
Con las sonoridades de la música mexicana del
siglo XIX, los asistentes al concierto tuvieron remem-
branzas de las fiestas populares que identifican al
país.
Y a tono con el Día de San Valentín que se celebra-
ría en unas horas cantaron
Adiós
, de Alfredo Carrasco
(1875-1945):
“Los ojos que tú tienes
son luz de mis amores;
dime si ya no me quieres,
moriré sin ilusiones..
“En un momento quiero yo
decirte lo que siento,
yo te juro serte fiel hasta el morir
si me amas tú”.
Noventa minutos de halago a los sentidos al com-
pás de composiciones de autores locales: desde Ce-
nobio Paniagua (1821-1882) hasta Macedonio Alcalá
y, para terminar, algo de humor con el romance tradi-
cional
Don gato
:
“Estaba el gato sentado
en su sillita de palo…
(…)
Llegaron nuevas de España
que si quería ser casado…”
Aplausos y vivas. El éxito y la demanda de com-
placencias musicales por parte del público, que hizo
retornar al escenario al grupo para que cerrara final-
mente con:
“De la sierra morena,
cielito lindo, vienen bajando
Un par de ojitos negros,
cielito lindo, de contrabando.
¡Ay, ay, ay, ay…! ¡canta y no llores!
Porque cantando se alegran,
cielito lindo, los corazones”.