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Semanario de la UAM
19 03 2012
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La exposición rescata y se apropia del trabajo de
la analista “para compartir con el público el amor, la
emoción y la pasión”, también “para advertir todas
las sorpresas que ofrece el cotidiano”.
A través de la cerámica –que implica el trabajo
directo con la tierra y le produce placer por la ma-
leabilidad– la artista evoca las cualidades intrínsecas
de las mujeres para crecer, valorarse, reconstruirse,
alcanzar el sentido pleno de la vida y compartir con
el otro.
Sobre esta última cualidad expresó que los hom-
bres son compañeros de camino, una parte significa-
tiva del quehacer femenino.
Gestación de la obra
Las mujeres salvajes
consta de 23 piezas realizadas
en bakú, crawling, terra siguillata y cerámica tra-
dicional, y con aplicaciones de engoble, óxidos,
texturizaciones y agregados de cuero.
Las obras expuestas resumen 16 años de dis-
curso plástico y representan un momento particu-
lar de la vida de la autora: “las gesté desde el vientre,
porque el arte brota ‘desde las tripas’, de la parte
profunda del ser y no sólo de la mente para poder
sentirse”, afirmó.
La escultura más antigua –
La mujer salvaje
– lleva
girasoles en los pezones para amamantar y ofrecer
vida; a la altura del vientre, una abertura simboliza el
brote de la existencia y en la espalda, una espiral as-
cendente significa las alas del espíritu para crecer.
Como complemento de la muestra, Martos
ofreció –el diez de marzo– una presentación
de teatro kamishibai –oral– para la cual ela-
boró imágenes alusivas a historias cuyo tema
principal fue también la mujer.